Japón Monogatari

Descubran la historia de la guerra entre Clanes legendarios, guerreros unicos en medio de una tierra de criaturas mitologicas


    Quien no es un dios y sangra.

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    Re: Quien no es un dios y sangra.

    Mensaje  Invitado el Lun Abr 04, 2016 1:50 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 7:30 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Tomoe

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    Re: Quien no es un dios y sangra.

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Lun Abr 04, 2016 2:53 pm

    Shimada no pudo evitar sonreír cuando Hayato le dijo sin más: "No te tengo miedo", el acoso constante comenzaba a hacer más fuerte a Hayato, después de todo si quería estar a lado de Tomoe tendría que aprender a hacer oídos sordos a palabras hirientes que sólo tuvieran como propósito lastimarlo. Siguió el carruaje.

    Cuando llegó la hora de cenar Shimada observó su arroz y después a Hayato, enarcó la ceja y rió de forma gutural.

    —Me gusta tanto como a ti te gusta Tomoe-sama —expresó riendo entretenido—. Mikoto-san es la hija de una familia más o menos prestigiosa del clan... es como los Sakurai —lo dijo sin el afán de ofender al menor pero para que se diera una idea—. La conocí durante mi entrenamiento, su padre cose libros y curte pieles, así que necesitaba una silla nueva para mi caballo... pensé que era la cosa más bella que jamás había visto, así que se la pedí a mi padre, cuando llegó el momento de buscar compromiso sus padres daban una dote muy baja por ella... y mi familia no acepto —explicó comiendo más arroz, después bufó—. Mitsuhime venía de una casa más humilde y menos pretenciosa... así que... ya sabrás... no sé si se llevaban bien o no, pero ella jamás le pudo dar hijos a Mitsuhime, aunque a pesar de no poder darle hijos, Mitsuhime no la dejó ir porque sabía que en cuanto la dejara yo la iba a tomar como esposa —alzó los hombros—. Me da gustó que se queme en el infierno —declaró sin tocarse el tacto—. Ahora me da gustó poder ayudarla... estará con su familia mientras que se le encuentra una pareja adecuada para que pueda volver a contraer nupcias y el clan pueda protegerla, de otra manera... se convertirá en un estorbo para su casa materna.

    *

    Esa misma tarde, Tomoe llegó a la casa de los Sakurai, llevaba un paquete de panes dulces, dulces, sake y hojas de té. No iba Hiiro ni Hiromi acompañándolo, iba completamente solo, quería hablar con Sakurai-dono, el padre de su objeto de adoración, era una mentira que tuviera una misión importante, en realidad Tsubaki sólo quería hacerle la vida imposible a su hijo y al futuro Wakka de su hijo.

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    Re: Quien no es un dios y sangra.

    Mensaje  Invitado el Lun Abr 04, 2016 3:21 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 7:30 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Tomoe

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    Re: Quien no es un dios y sangra.

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Lun Abr 04, 2016 5:06 pm

    El menor sonrió grande a Tooru cuando llegó y le pidió que se sentara.

    —Puede llamarme "Tomoe, Tooru-san, después de todo yo le estoy robando a su hijo —dijo el menor de buen humor sin dejar de sonreír de forma autentica. Con Tooru era ver lo que debía ser un padre, no la cosa que manejaba a su antojo a todos a su alrededor. A ese que buscaba en sus hijos mero entretenimiento—. Sólo vine porque han enviado lejos a Hayato-chan —hizo un puchero infantil jugando con una miga de pan—...y estoy aburrido en el clan... y... —sacó el sake—. No había nadie con quién beber, Tooru-san.

    Tooru no evitó sonreír cuando escuchó lo de su hijo ser robado. Era un poco cierto, él, que había sido tan sobreprotector junto a Kumiko, se sentía solo ahora que el menor había crecido y su presencia no estaba revoloteando por la casa, preguntando con ojos curiosos acerca de todo lo que veía una y otra vez—. Solo le pido que lo cuide bien por mí, así como yo he hecho..., él lo quiere mucho. —Tooru había sido consciente del amor que ambos se profesaban desde hacía muchísimo tiempo y tanto él, como su esposa y su primogénito habían apoyado todo. Para ellos no dejaba de ser digno que dos samuráis encontraran juntos la senda del amor—. ¿Cómo ha ido su entrenamiento? Él no nos cuenta mucho... —Tooru tomó el sake y comenzó a servirlo, llenando la copa de Tomoe primero que la propia.

    El menor no pudo evitar afirmar de forma efusiva sobre lo de cuidar de Hayato, aunque meditó un poco sobre ello, después miró a Tooru, sonrió enorme a la última pregunta.

    —Es muy malo con la katana, pero... es la persona más terca que conozco... quizás nunca muera con tal de mostrar que será el último de quedar en pie —expresó sin tapujos, era sincero—. Pero... a pesar que su técnica es floja y no sabe muchas cosas —agradeció la copa y dio un sorbo, era sake del bueno tráido de Nagoya—.... su técnica en el estilo es hermosa —susurró cerrando los ojos imaginando a Hayato ejecutando la primer forma—. Es como debería ser... dos dragones bailando... Kokkai se mueve de forma maravillosa en sus manos... el haber estado con arco y flecha le ayudó a fortalecer ambos brazos por lo cual no le pesan las dos katanas a la vez... así que en resumidas cuentas su entrenamiento va bien... —sonrió sonrojándose—. No le diga que le digo esto o se pondrá meloso...

    Tooru bebió de su sake, cerrando los ojos y sonriendo ante lo bueno que era, y una vez más le agradeció a Tomoe-sama por el gesto— Pero en el fondo eso es lo que quiere, Tomoe-sama, que se ponga meloso... A mí no me engaña —Tooru se burló del más joven con una sonrisita cómplice, él entendía ese sentimiento. Después de tantos años seguía enamorado de su esposa como la primera vez que la conoció y se derretía cuando se ponía tierna. Hayato había heredado la ternura natural de su mujer—. También ha estado mejor forjando. Aunque los O-tantos que hizo la última vez no fueron los mejores, los sais que hizo antes de esos..., eran una maravilla. Hasta me dio pena que se los llevara a Hiiro-san, quería colgarlos en el taller así como colgué la primera arma que hizo Ren... Sí que ha crecido nuestro pequeño Hayato.

    —Papá-san —se quejó avergonzado Tomoe mientras sus mejillas se tornaban de un sonrojo suave, negó y suspiró—. Hayato-chan siempre es meloso conmigo, últimamente he tneido que ser duro de otra forma... todo el entrenamiento no surtiría efecto... —confesó un poco acongojado dejando caer los hombros. Le sonrió a Tooru—. Creo que para él la forma de saber que hizo bien su trabajo es verlos en acción... Hiiro quedó agradecida por los sais, y los ha estado usando de verdad —sonrió—. Papá-san —insistió con llamarlo así, pero le sabía natural—... usted... —bajó la mirada—. ¿Usted cree que es correcto que yo... —apretó los labios mirando su sake, le dio un largo sorbo—...que alguien cómo yo quiera a su hijo? —el hombre que miraba a Sakurai no era uno 19, era un niño confundido que buscaba guía.

    Tooru no dijo nada ante la forma en que Tomoe lo estaba llamando y bebió más de su copa. Su rostro era serio y asintió, él entendía a que se refería— Tomoe, como usted ha dicho mi hijo es terco y si ha tomado una decisión no se arrepienta. Así que no se sienta mal, que nadie sabe mejor que él por qué tiene usted que actuar así. Crea en que lo logrará y verá como, con el tiempo, las cosas van fluyendo con naturalidad; como debe ser. —Guardó silencio mientras se puso a pensar, había mucho en juego con esas preguntas—. Tomoe, la dirección del clan en este momento depende de su padre y lo que él haga o deje de hacer no tiene que ver con usted. Al menos, eso es lo que yo siento. Su labor es servirlo así como la mía es forjar las armas con las que ustedes deben trabajar, como hacedores de nuestras tareas somos dignos. —explicó, esperando que el muchacho entendiera— Si él lo ha elegido a usted yo no tengo derecho a oponerme, así como usted que entre todo el mundo, prefirió a mi hijo. Pudo haber tenido a quien deseara, pero se fijó en el enfermizo hijo del herrero... —repitió con cierto desdén las palabras que la gente del pueblo decía—. A ojos de los demás puede no estar bien, porque usted es de une status mayor, pero para nuestra familia, y quiero que lo sepa, nunca podría haber mejor opción. Porque sabemos que usted corresponde sus sentimientos y lo hace feliz.

    —Lo sé, Papá-san pero... su hijo, no es que él no sea suficiente para mí... a veces... siento que yo no soy digno del amor que él me está entregando es... —se cubrió con una mano el rostro y rió bajito—. Mi hermano también ama a Hayato... y a veces he llegado a pensar que estaría mejor con él... yo sólo sé lastimarlo, mis manos sólo sirven para lastimar y no quería involucrar a Hayato en esto... quiero que sea feliz... quería que tuviera una vida sencilla no algo como ser el fturo Wakka del futuro líder de un clan como el nuestro... sus espadas protegen nuestras vidas pero la realidad es que nosotros... yo arrancó vida con ellas... es... duele pensar en que usted, la señorita Kumiko puedan estar en esa situación —bajó la mirada—...muchas esposas, prometidas, wakkas han muerto por ser pareja de algún samurai en especifico... el estar o no con alguien en ocasiones implica si vas a vivir o a morir...

    Tooru se rió, estaba contento de saber que su hijo era tan querido. Habían criado un buen niño— Tomoe, si me preguntan, yo prefiero que él quede con usted. Además, no importa quién más lo ame, ¿no cree? Si finalmente es usted el destinatario de todo esos sentimientos. Puede que lo amen millones de personas pero él solo lo ama a usted. Si siente que no es digno, ¿por qué no se esfuerza en ser alguien que lo haría sentir orgulloso? Creo que eso es más productivo que pensar en esas terribles cosas que me está contando. Y ámelo de regreso, tanto o más de lo que él lo ama. Eso es todo lo que yo le pido... —sirvió más sake para ambos— Esta ha sido la vida que él ha decidido, y sabe a qué se atiene. No se ría de su honor, por favor y acéptelo con él. En el momento en que tengan que partir de este mundo, no habrá nada que hacer, pero mientras eso pasa hay tanto, tanto que pueden disfrutar. Aprovechen sus momentos juntos. —Acarició la cabeza del muchacho, como acariciaba la de su hijo—. Usted siempre ha cuidado de él, incluso se enfrentó a su padre por defender su honor, eso me lo contó Hiromi-kun..., no hay nadie más digno que usted para estar con mi hijo. Si lo que quieres es mi bendición, hace mucho que la tienes.

    Tomoe tragó saliva deteniendo su copa llena a mitad del camino, lo que ese hombre le decía no tenía porque decirlo, sencillamente bajó el rostro y emitió un débil: "sí, papá-san, gracias".

    Pasada las horas, llegaron más botellas de sake, de verdad el joven maestro le gustaba beber, hacía mucho tiempo que no lo hacía pero más pronto que tarde terminó riendo a carcajadas y contando a Tooru alguna de las pericias de Hayato. Sin embargo pronto llegó un mensajero que buscaba a Tomoe. el alcoholizado heredero al liderazgo se incorporó con dificultad y sonrió a Tooru, el mensajero esperaba en el umbral de la casa de los Sakurai.

    —Papá-san... gracias por la velada... lo veeeré mañana —dijo arrastrando las palabras mientras le daba palmadas al mayor en el pecho.

    Kumiko preocupada observó junto a su esposo como el joven maestro se iba. Después hizo una reverencia para despedirlo.

    —Es tan buen muchacho...

    Tooru acompañó con risas las risas de Tomoe. El alcohol comenzaba a hacerle efecto pues había bebido tanto como el muchacho, si bien no había acabado tan ebrio porque su aguante era bastante. El pecho se le inflaba de orgullo al escuchar todas esas anécdotas de Hayato, aunque muchas eran tontas. La que más le gustó fue la de cómo había celebrado que había dominado la primera forma del estilo que estaba aprendiendo. Aunque creciera y se volviese un guerrero, en el fondo seguía siendo el mismo niño dulce de siempre.

    Despidió a Tomoe en la puerta, parado junto a su esposa y no entraron hasta que éste se perdió con la escolta. La miró sonriente y ella desvió los ojos, Tooru siempre se ponía pegajoso cuando bebía. Le dio un tierno beso en los labios y lo llevó a la alcoba para que se recostara y se le pasara esa agitación que venía con el trago.

    —Kumiko, estoy tan orgulloso de nuestros hijos... —habló sonriente, ella asintió—. Gracias por dármelos, por casarte conmigo. —La mujer sonrió por igual, sus bonitos labios se curvaron mientras apretaba la mano de su marido y la besaba.

    Por la mañana cuando la resaca parecía un lejano recuerdo gracias al sudor que mojaba su camisa de trabajo el padre de la casa Sakurai observaba ir y venir a la gente. Más tarde iría el joven maestro a recoger una de sus dos katanas que había dejado la noche anterior. Con cierto humor recordaba la velada y volvía a su trabajo, aunque algo se sentía diferente, lo podía percibir. Volvió a mirar hacia el exterior de su taller y frunció el ceño. El cielo estaba muy gris como para ser verano, además de que había un viento frío inapropiado para la temporada.

    —Buenos días —habló una mujer que usaba un hakama negro y haotori muy elegante negro. A pesar de que la ropa se veía costosa, no era apropiado para una chica, a menos que ésta fuera samurai. Y lo era, lo supo el hombre cuando vio la katana en la cintura de ella.

    —Buenos días —respondió con amabilidad—. ¿En qué le puedo ayudar? —cuestionó dejando de lado la katana de Tomoe que ya había acabado. La chica observó la empuñadura de donde colgaba un amuleto, las monedas de la abundancia, la del medio representaba al líder y las seis detrás de ésta eran, en el caso de Tomoe, sus capitanes.

    Tooru siguió la mirada de la mujer, y supo que algo andaba mal. La mujer sonrió.

    —¿Esa katana la tiene a la venta?

    —No, es de un apreciado cliente.

    —Oh... ¿y la información sobre ese cliente... está a la venta? —preguntó la mujer, detrás de ella entraron otros tres hombres—. O quizás... sobre los benefactores —inquirió ella mientras tocaba el escudo del clan que Tooru tenía en el taller.

    Tooru irguió su postura, infló su pecho y apretó el puño.

    Ella bufó y arrancó el escudo, el cual se rasgo al igual que la piel de Tooru. Ese día el taller cerró temprano.

    Para cuando Kumiko regresó de hacer las compras y comer dangos con su hermana que vivía al otro extremo de la ciudad, fue llevada al clan para ser resguardada, alrededor de diez casas habían sido saqueadas y quemadas, las personas que se encontraban dentro de las viviendas fueron masacradas. Nadie sobrevivió. Un ataque simultaneo.

    Tsubaki enloquecía de la rabia mientras que el clan enteró se movilizaba. En primer instancia se descubrió que los guardas que les correspondía patrullar la zona habían sido cómplices por lo cual fueron ejecutados en el acto junto a toda su familia. Mientras que Tomoe organizaba el rastreo de la búsqueda mando a Hiiro a que fuera a buscar personalmente a Hayato y lo llevara de inmediato a Tokyo, al mismo tiempo que avisara a Shimada que Kou y Ryunosuke se quedarán lejos de la capital.

    El joven maestro sabía que Hayato lo iba a odiar cuando escuchara que la cabeza de su padre fue encontrada clavada en su katana.

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    Re: Quien no es un dios y sangra.

    Mensaje  Invitado el Mar Abr 05, 2016 3:55 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.

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    Re: Quien no es un dios y sangra.

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