Japón Monogatari

Descubran la historia de la guerra entre Clanes legendarios, guerreros unicos en medio de una tierra de criaturas mitologicas


    De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Comparte
    avatar
    Kobayashi Ryunosuke

    Mensajes : 116
    Inscripción : 02/04/2016

    De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Abr 16, 2016 4:52 pm

    Su día en el clan Yakuza comenzaba desde temprano como si estuviera en el Hebi, comiendo un tazón de arroz sólo que el acompañamiento era diferente en Edo era caballa, ahí en Nagoya era carne de res en trozos con salteado de verduras, le fascinaba puesto que variaban mucho los sabores. Al ser estudiante de samurái parte de las enseñanzas era la abstinencia a los placeres de la vida y toda la comida que comía era la misma por un largo año, de tal modo que después de comer caballa y arroz por un año entero hasta comer hongos de la montaña era gloria. Después meditaba, se alistaba e iba a entrenar, regresaba a su habitación para prepararse y entrenar con los otros hijos de los miembros yakuza.

    El día siguiente de conocer a la pequeña princesa caprichosa no fue diferente, hizo lo mismo que había estado haciendo pero su cabeza estaba llena de Kamil, la odiosa mocosa que le había dejado un terrible dolor de cara después de lanzarle cuatro manzanas a la cara. Lo había hecho a propósito, lo sabía, y la muy descarada había huido gritándole pervertido justo después de que él había hecho todo lo humanamente posible para entablar un puente entre él y ella.

    —Pequeña mocosa… —masculló mientras que estudiaba en silencio su katana.  Estaba en una esquina del dojo cercano a la puerta, a su costado los instrumentos para limpiar el arma. Debía concentrarse para la labor pero no podía, más allá del impetuoso final de su paseo, la niña había mostrado determinación en su propia creencia, era como una especie de samurái que seguía su propio destino. Su reflejo le regresaba la mirada.

    Esos ojos castaños no lo podían engañar… pues por más que lo ocultara ella estaba sufriendo pero lo ocultaba tras una máscara de fortaleza, la fortaleza de la pequeña era justo el mismo punto de su propio quiebre. Se preguntaba si realmente su tío iba a cumplir su promesa de encontrar a la samurái, o si sólo había aceptado el trato para deshacerse de él. Negó. Comenzó con su labor. Una vez terminó con la primera katana, siguió con la otra.

    Pronto estuvo listo y empezó a guardar los instrumentos utilizados pero por el pasillo escuchó la voz de la niña junto a otras, podía reconocer la voz de Kamil, jamás la iba a poder olvidar, estridente y horrible –delicada y adorable- voz de niña. Se incorporó y salió sigilosamente del dojo se asomó por el pasillo y se acercó a la esquina justo pasaba Kamil en compañía de sus mucamas, como ya se habían conocido y Jamal-dono de algún modo lo había aceptado ya podían andar libremente por toda la propiedad.

    Esa niña le debía una disculpa, así que sólo fue cuestión de esperar a que las mucamas se adelantaran y descuidaran un poco para que él se filtrara por detrás de Kamil, la cogiera por la cintura como antes y con la otra mano le cubriera la boca. Pronto la arrastró consigo hasta el dojo donde la pegó contra la pared, la tomó de una mano para no dejarla ir, aún le tapaba la boca. La miró severo, indignado casi infantil.

    —Por tu culpa anoche tuve un terrible dolor de cabeza… ¿Me puedes explicar qué rayos hice para que me tiraras medio centenar de manzanas en la cara? —cuestionó soltándola lentamente siempre a la defensiva para actuar en caso de que intentara huir. A diferencia del día anterior, ahora Ryu usaba una yukata color verde olivo con un obi negro, en el piso estaban sus katanas. Se cruzó de brazos pero seguía delante de ella, muy cerca—. ¿Qué tal dormiste? —murmuró con verdadero interés—. Hoy también te ves muy bonita… mejor que con los pantalones y la gorra de niño… —señaló semi sonriendo.
    avatar
    Kamil Sakuragi

    Mensajes : 98
    Inscripción : 02/04/2016
    Edad : 25

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kamil Sakuragi el Sáb Abr 16, 2016 7:02 pm

    Dormir había sido prácticamente imposible, en eso pensaba la princesa del clan Yakuza mientras caminaba por los pasillos en compañía de Hanako y Susume, no solamente por que al volver a su habitación se había encontrado con el una mas que molesta Katlella, quien la había obligado a limpiar los pisos del dojo completamente sola - incluso ahora solo de pensarlo le dolían los dedos- eso estaba mas que segura que lo merecía. Tampoco ayudaba el hecho de que Hayato no le hubiese abierto la puerta cuando fue a buscarlo para retarlo a una partida de  xiangqi, pero tampoco podía culparle por eso ¿Verdad?, al menos no lo hacía conscientemente. Kamil simplemente no entendía aquella actitud de parte de su gemelo, no tenia ningún sentido separarse antes de que fuera necesario... mas aun bajo el pretexto de que no querían separarse.

    Pero lo que era peor de todo lo anterior, eran las palabras del Hebi que aun resonaban en su mente, sabia que había actuado mal al golpearlo con las manzanas y se sentía profundamente avergonzada, el impulso de pedir disculpas había sido tal que incluso considero la idea de ir a buscarlo a sus habitaciones, pero el sol ya se había puesto y no quería que se prestase a mal interpretaciones. Así pues, después de una noche de desvelo se había colocado un Yukata de verano en color blanco con estampado de flores de cerezo y había bajado directamente al comedor, sin embargo al verlo sentado a la mesa degustando su tazón de arroz no había tenido otra opción mas que huir, el recuerdo de su toque aun la hacia sentir extraña.

    Sacudió la cabeza levemente mientras continuaba su paseo, no había motivo alguno para que siguiera pensando en esas cosas, pues parte de la culpa había sido de él por mostrarse tan desconsiderado, o al menos de eso se había convencido la Yakuza, así que en lugar de seguir por esa ruta de pensamiento se dedico a observar lo que tenia al rededor disfrutando de su recién recuperada libertad. Sus dos jóvenes doncellas habían sugerido ir a observar el entrenamiento, tanto Hanako como Susume hacían comentarios respecto a los hombres dentro del clan de quienes gustaban, una platica que sinceramente no le interesaba.

    -¿No lo cree usted así Hime-sama?- Kamil parpadeo dos veces, preguntándose que se había perdido, pero los ojos negros de Susume no le decían nada, la mucama suspiro- Ah ah debe ser duro tener tantos pensamientos de su prometido - Kamil no pudo evitar sonrojarse y negar enfáticamente ante las risas de ambas jóvenes - pero lo digo enserio Mitsukuni-kun estaba mirándola - Kamil ladeo el rostro el nombre le sonaba vagamente familiar pero era incapaz de recordarlo.

    -ahhh hablas de Nuevo-kun?- el chico en cuestión llevaba apenas un mes con los Yakuza y se había vuelto popular entre la servidumbre femenina, pero al menos para Kamil era un chico mas bien normal, se pregunto que le verían mientras Hanako le daba un suave golpe en el brazo a la de ojos negros - la única que se preocupa por el eres tú- en esta ocasión la joven de ojos chocolate correspondió a las risas, esta clase de conversación banal le recordaba a como había sido su vida hasta hacia tan poco tiempo, soñar despierta con alguna clase de Romeo y reír con sus amigas del clan.

    En ese momento la líder de las mucamas, una mujer mayor de nombre Tsubaki quien por su estatura le recordaba mucho a uno de esos muñecos Teru Teru bozu para la lluvia, pareció manifestarse para llamar la atención de las jóvenes hacia sus respectivas labores pendientes, las explicaciones de una eran peores que las de la otra, tanto así que Kamil no pudo evitar reír... o al menos lo habría hecho de no ser por la mano que le cubría los labios, mientras que otra la alzaba por la cintura de una manera muy poco educada, pataleo sin poder ver a su atacante pero fue inútil.

    Cuando fue consciente de lo que pasaba se encontró a sí misma frente a Rynosuke, sus fríos ojos azules brillaban acusadores, y su cercanía era tal que no pudo evitar sonrojarse, ¡Ese mocoso secuestrador debía aprender sobre espacio personal!. Preparó sus dientes para darle una buena mordida, sin embargo cuando el menciono el incidente de las manzanas la vergüenza pudo mas que el instinto de auto preservación. Entonces el soltó sus labios sin duda esperando escuchar una disculpa, Kamil por su parte inflo las mejillas en un gesto infantil -Tú te lo buscaste- susurro entre dientes de manera poco inteligible.

    Intento armar su argumento, pero entonces la sinceridad de su pregunta la hizo tambalear y salir un poco de su estado de animo defensivo que de algún modo conseguía despertar con asombrosa facilidad - Si yo... bien..esto... gracias- desvió levemente la mirada dejando ir el aire que llenaba sus mejillas, era correcto, ese parecía un buen momento para disculparse por su actitud, alzo la mirada y su corazón comenzó a latir con fuerza cuando se dio cuenta que sin querer se había acercado a el, los ojos de la serpiente poseían un suave matiz de verde, reflejo de la ropa que vestía en sus pupilas.

    -E...- apretó las manos detrás de su espalda y se sonrojo un poco más, el olor del joven le lleno las fosas nasales, olía un poco a madera, arroz y acero - E...- trago saliva buscando su voz y finalmente lo empujo un poco lejos de ella quizá con un poco mas de fuerza de la que pretendía -Estas demasiado cerca- apenas y alzo un poco la voz pero el gesto no llegó a convertirse en un grito - Q-Que sepas que no estoy usando esto por ti!- respondido ante el comentario respecto a su vestimenta, de haber podido se habría pateado a sí misma al escucharse, sonaba como una niña pequeña.

    Tomo un poco de aire para recuperarse del mareo que le había producido la cercanía del joven y finalmente le tendió la mano para ayudarlo a levantarse, tarde o temprano debía empezar a comportarse como sí misma o terminaría por enloquecer entre tantos cambios de humor que la envolvían, al menos en presencia de ese niño irritante - ¿e-estas bien?
    avatar
    Kobayashi Ryunosuke

    Mensajes : 116
    Inscripción : 02/04/2016

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Abr 16, 2016 8:21 pm

    El sol de la mañana fuerte y abrasador entraba por la puerta corrediza que estaba a medio abrir y que daba a uno de los jardines internos de la gran casona Yakuza. El piso de duela del dojo desprendía un olor agradable, a limpio, y el incienso que antes el menor había encendido frente al pergamino que rezaba los preceptos del clan aún seguía poblando el ambiente. Sin embargo, no importaba el exterior, la nariz del Hebi pudo captar el toque de melocotón y dulce que la niña desprendía, quizás era el precioso kimono blanco, o el cabello bien cuidado. Torció la sonrisa cruel cuando la menor respondió sobre su acusación.

    —¿Qué yo me lo busqué? —entrecerró la mirada y sus cejas por poco se unen al ser fruncidas—. Pequeña asesina, por poco me descalabras... ibas a meter a tu clan en un verdadero problema... ningún hombre iba a quererse casar contigo después de que asesinaras a tu apuesto primer prometido... —lo decía en un son de broma y bufó aún de brazos cruzados, pero antes de notarlo...
    ...estaba en el suelo.

    Ryunosuke parpadeó totalmente confundido y desde abajo notó mejor a la niña—. Somos prometidos, no hay nada de malo que estemos así de cerca —bufó notó de reojo que la caja laqueada marrón donde guardaba los instrumentos de limpieza de katanas se había abierto pues había caído parcialmente sobre él, encogió sus pies. Y la siguió mirando con ojos acusadores—. Eres demasiado escandalosa para ser tan pequeña... —susurró enfadado—. Además... no volveré a hacerte un sólo cumplido en ésta vida u otra.

    Seguía sin moverse y enarcó la ceja al ver la mano que le era ofrecida. Bufó, tomó la mano pero en vez de incorporarse jaló a la niña para tirarla contra él. El pequeño cuerpo enfundado en la elegante yukata dio de lleno contra el pecho del Hebi, sin embargo sólo fue el inicio pues el chico los giró sólo para someter a la niña aplicándole una llave donde el brazo de la menor quedó doblado contra su espalda y la carita de muñeca dio contra el piso de duela.

    —Jamás debes de darle la mano a una persona que acabas de lastimar —susurró al oído de la menor de forma profunda y varonil. No aplicaba fuerza en lo absoluto—. Ahora... si te atacan y quedas de este modo con tu cuerpo parcialmente incapacitado pero una mano libre... tomas lo primero que tengas a tu alcance... en ese caso es un pequelo bote de cristal... es de buen peso y puedes manipularlo, los movimientos deben de ser rápidos, lo coges y lo tratarás de reventar, enterrar o clavar, dependiendo de lo que sea, contra la sien de tu agresor... ¿De acuerdo? —dio las instrucciones—. Ahora... vamos intentarlo... con todas tus fuerzas lo coges y tu brazo sólo lo debes de hacer hacia atrás y da directo a la sien de tu atacante... hagámoslo, Kamil-kun... —solicitó aún susurrando al oído de la menor.
    avatar
    Kamil Sakuragi

    Mensajes : 98
    Inscripción : 02/04/2016
    Edad : 25

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kamil Sakuragi el Sáb Abr 16, 2016 9:29 pm

    Kamil dejo escapar el aire entre los dientes cuando escucho la justificación de Rynosuke, no quería admitir que su problema con la cercanía tenia mas que ver con el hecho de que fuera él que otra cosa, sus ojos eran demasiado azules y su cuerpo demasiado cálido, su voz la confundía, en resumen era demasiado él. Pero no era algo que Kamil fuese a admitir en voz alta ¿Que mas daba que fuera su prometido? la turbaba demasiado y no le permitía pensar con claridad. Aún así cedió un poco de su marcado orgullo y dejo escapar un suspiro mientras le tendía la mano, pero el renacuajo sin vergüenza se aprovecho de su buena fe para tirar de ella.

    A partir de ese momento todo paso demasiado rápido, el golpeteo del corazón del Hebi contra su mejilla le impidió reaccionar con rapidez, su cerebro se movía demasiado lento y el calor del cuerpo masculino sobre su espalda no le ayudo en lo absoluto, por primera vez se sentía realmente vulnerable. Sin embargo al mismo tiempo sintio que la ira se posaba en el fondo de su estomago, era una pequeña llama que simplemente se acrecentaba con el sonido de su voz, produciendole escalofríos en la columna. ¿Como se atrevía a hacerle eso a ella?, más aún ¿por que le estaba pidiendo que lo lastimara?, no es que ella no estuviera pensando hacerlo por su cuenta.

    Incluso antes de que el comenzara a hablar justo en su oído, su mano derecha ya había comenzado a buscar algún objeto que la librara de aquella humillante posición y entonces la vio, justo al lado de la botella de cristal, el mango de la Katana relucía desconocía en trenzado de aquella empuñadura pues presentaba diferencias sutiles con las que se utilizaban dentro del clan Yakuza, pero dicho hecho apenas y se marco en algún lugar de su subconciente mientras estiraba la mano como si fuese a obedecer las palabras del pequeño samurai sin intervenir con su propia voluntad, pero fue rápida al tomar el arma y girar el brazo para darle en la nuca con toda la extensión del arma y liberarse de su agarre.

    Entonces se apoyó sobre su mano izquierda para girarse y encararlo, su mano izquierda se apoyaba sobre el pecho del joven Hebi mientras que la derecha sostenía la Katana como solía hacer con el florete apuntando a su cuello, la vaina había caído hacia un lado y varios cabellos sueltos le cubrían parte del rostro, habían establecido que hacerle daño era una mala idea Kamil era consciente de eso y sin embargo deseaba herirle como el había herido su orgullo, lanzo a un lado la peligrosa hoja y en su lugar tomo impulso con la mano para abofetearle en la mejilla izquierda, sus ojos se habían llenado de lagrimas de frustración - eres... un idiota Ryu-chan -

    Odiaba escuchar su corazón acelerado mientras se encargaba de recoger las cosas que se habían desperdigado en aquel pequeño enfrentamiento entre ambos, detestaba que esa persona tuviera tanta influencia en su estado de animo, el hecho de que quizá le había gustado sentir su pecho bajo su oído o que el recuerdo de su aliento sobre su oreja fuera a unirse al de sus manos en su cintura, era incapaz de hablar siquiera debido al nudo en su garganta hasta que finalmente hubo recogido hasta el ultimo de los objetos de limpieza y cerrado debidamente la caja café, su mano temblaba levente mientras colocaba el objeto a los pies del joven. -No voy... a disculparme por eso-

    Se puso de píe y se dirigió a la puerta del dojo, no quería estar cerca de el más tiempo no quería sentirse atrapada por él, por que tenia el presentimiento de que si lo miraba, si este le sonreía y la atraía hacia sí era capaz de hacerle olvidar que no había cariño entre ellos, es más ni siquiera tolerancia y eso le asustaba sobre manera. Se llevo distraídamente la mano a la mejilla mientras se detenía en el umbral de la puerta, aun podía sentir la calidez de su pecho. ¿Por que tenia que ser tan frió? ¿Por que despertaba en ella tal violencia desmedida?, ella simplemente no se lo explicaba... quizá estaba enloqueciendo.
    avatar
    Kobayashi Ryunosuke

    Mensajes : 116
    Inscripción : 02/04/2016

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Dom Abr 17, 2016 3:05 pm

    El golpe le había ocasionado un terrible dolor en la nuca y parte de la espalda subsiguiente al área del impacto, se alejó de la chica, no se había esperado del todo que fuera a coger la katana, había sido descuidado en ese aspecto pero tampoco es que hubiese reparado que la niña iba a tener el coraje en utilizarla contra él. Eso sí se quedó frío cuando la amenaza de la hoja de la katana desnuda llegó y posterior la bofetada.

    Ryunosuke parpadeó confundido hasta que comprendió que tratando de hacer un bien había rebasado el límite, terminando por humillar a la menor. Suspiró incorporándose y viendo como recogía lo que había sido tirado sobre el suelo limpio. Escuchó que era acusado nuevamente, los pasos acelerados que se detuvieron de súbito. Los ojos azules repararon en el cuerpo de la menor que se debatía entre seguir huyendo o quedarse ahí.

    Se incorporó lentamente acariciando su propio cuello, ese golpe con la dura vaina del arma iba a dejar morado y verde el día siguiente, ahora sólo estaba rojo y dolía, pero él había sido entrenado para recibir más que esos golpes. Caminó hasta ella su pecho pegó contra la espalda de la menor y estiró su mano para cerrar la puerta corrediza que había abierto.

    —¿No dijiste que no te gustaban las personas pasivas? —masculló a la altura del oído de la menor, se había flexionado apenas un poco—. Además... —se alejó sólo para recargarse de la puerta de madera, miró a Kamil—...desde que nos conocimos ayer y cada vez que nos vemos terminó herido de alguna manera... —inquirió—. Sólo deseaba enseñarte algo, me di cuenta desde ayer que es muy fácil raptarte... —desvió la mirada—, pero creo que subestime tu educación... —dio un paso lejos de la puerta y la abrió para ella—. No te interrumpo de tus actividades... debo de ir a entrenar con el grupo —informó para volver a donde sus katanas mismas que cogió, envainó la que Kamil había sacado, las colocó sobre su obi. Tomó la cajita—. Más tarde saldré a... —suspiró—. Olvidalo, ya me cansé... —hizo una reverencia a Kamil antes de caminar hacia el otro extremo del dojo donde estaba el pergamino del clan, rendiría honores y se retiraría a sus respectivas lecciones de kendo. Lo había echado a perder con Kamil, pero era tan difícil llevarle el ritmo.

    Ya sentía venir la jaqueca, se sacó el lazo de la pequeña cola de cabello que llevaba en la nuca. Empezó a tratar a amarrarla otra vez pero era inútil, no sabía como hacer aquello normalmente lo hacía su Haha y ahora en el clan Yakuza una de las mucamas que le asistía en la limpieza de su habitación también le ayudaba a cuidar de que sus mechones no se enredaran.

    Cuando se dio por vencido terminó por lanzar el lazo a un costado y aspiró por la nariz, una niña le había dado una paliza, rió para sí mismo, su Haha y todos en el clan de las serpientes iban a reír como locos al escucharlo.
    avatar
    Kamil Sakuragi

    Mensajes : 98
    Inscripción : 02/04/2016
    Edad : 25

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kamil Sakuragi el Dom Abr 17, 2016 3:57 pm

    Estaba completamente perdida en sus pensamientos cuando lo sintio contra su espalda, el calor de Ryunosuke volvió a llenarla y su voz le invadió los oídos. Sus palabras le dolieron, por que eran verdad, una verdad que le avergonzaba sobre manera. Estaba siendo estúpida de nuevo y la imagen que el joven Hebi tenia de ella se deterioraba cada vez más ¿Por que no podía ser honesta al respecto?. Se quedo en silencio mientras el hablaba, no era como si esperase su oportunidad para intervenir y rechazar el contenido de su discurso, al contrarío estaba permitiendo que se desahogara y hablara con honestidad.

    La joven se llevo la mano derecha al pecho apretándola en un puño, sabía que la única forma para que él la comprendiera consistía en actuar con honestidad, lo sabía y aun así le costaba por que todo en el le resultaba desconocido. Hasta ese momento no se le había ocurrido pensar que para él, era el mismo caso, entonces abrió la puerta y se alejo pero ella no hizo amago alguno de alejarse. Al contrario se permitió observar sus movimientos, ahí estaba otra vez esa expresión de cansancio de alguien que se esforzaba demasiado y si su oído no la engañaba, también había en su voz sonidos de tristeza.

    Kamil se giro por completo y observo la torpeza de sus dedos al intentar recomponer su recogido y finalmente su frustración al deshacerse de el y lanzarlo al otro lado de la habitación, lo mas probable es que hubiese olvidado su presencia por completo, dio un vistazo a la habitación intentando buscar la cinta pero fue incapaz de encontrarla. Y entonces actuó mas que pensar demasiado por primera vez en la presencia del Hebi, no contó los pasos ni se preocupo por el tamaño de sus hombros o el color oscuro de sus cabellos ni sus manos que los habían removido con torpeza, aunque había algo dulce en el movimiento infructuoso, y en la nostalgia implícita en el modo en que su cabeza se movía.

    Sus manos soltaron el delicado lazo blanco con que se ataba sus propios cabellos, dejando que este cayera desordenado sobre sus hombros, alzo las manos con lentitud y las llevo hasta el cabello de él,  desenrollando con cierta destreza y finalmente tomando el lazo por los extremos para retorcerlo con habilidad al rededor, el contacto con aquellos mechones oscuros le resulto suave y agradable, calmo incluso, como si finalmente se hubiese acostumbrado a aquella cercanía, justo en su cuello se encontraba la marca roja y reconocible del golpe de la vaina, pero no se atrevía a acariciarla de manera descuidada y revivir el dolor por soportable que fuera. cuando estuvo finalmente atado lo soltó lentamente.

    -También tu eres... un poco torpe ¿verdad?- las palabras habían surgido en forma de susurro, pues estaba admitiendo que su torpeza no era mas que la propia. Espero a que se girara para tenerlo de frente, pero en esta ocasión a pesar de que su cercanía la avergonzaba no se alejo  -Mentiría... si dijera que no he tenido la intención de hacerte daño- alzo el rostro para verlo a los ojos y estudiar su rostro, las manzanas no habían dejado marcas y se alegro un poco por ello, sin embargo... -pero no quería causarte dolor - diciendo aquello se puso de puntillas para dejar un breve beso en la frente del Hebi, donde las frutas habían caído con tanta fuerza.

    Cuando se dio cuenta de lo que había hecho se alejo dos pasos de él y desvió la mirada para esconder su sonrojo bajo el flequillo - Yo... observare el entrenamiento a-así que esta vez no vayas a distraerte- entonces se giro para salir corriendo del dojo, cerrando la puerta tras de sí. Junto a la puerta corrediza abierta se topo con un lazo negro, el mismo que Ryunosuke llevaba y no pudo evitar recogerlo y llevárselo a los labios por unos breves segundos antes de reanudar la marcha.
    avatar
    Kobayashi Ryunosuke

    Mensajes : 116
    Inscripción : 02/04/2016

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Dom Abr 17, 2016 4:43 pm

    Cuando llegó al entrenamiento no sólo tenía rojo el cuello, sino que además su cara completa parecía una enorme manzana como la que le habían agredido el día anterior. El sensei miró con cierta curiosidad al Hebi y lo invitó a que se concentrara en limpiar su katana como el resto de sus compañeros para iniciar con el entrenamiento, muy a pesar de que ya había limpiado la propia no pudo evitar de limpiarla de nuevo, sí de nuevo porque el beso en su frente había tenido un terrible efecto secundario de amnesia donde la serpiente había olvidado hasta porque debía de aparentar seriedad.

    ¡UNA CHICA LO HABÍA BESADO!

    —¿Me podrías prestar un poco de tu Kogi*? —susurró uno de sus compañeros a su lado—. Oi... Ryu. Te hablo.

    El chico reaccionó apenas cuando fue tocado del hombro y asintió entregándole el Mekugi*.

    —¡No! El Kogi...

    —Lo siento... —susurró negando entregando lo que el otro pedía.

    Suspiró terminó su labor decidiéndose a concentrarse por fin, después de todo ella había prometido que iría a verlo. Debía recuperar su compostura y dar lo mejor de sí, no porque ella estuviera viéndolo, sino porque debía de ser el mejor como siempre había luchado por ser. Entonces la mirada severa de su tío tras la orden de no dejar en verguenza a su clan vino a su cabeza como advertencia. Movió su cabeza y guardó su kit, ahora el tío en su cabeza fue desplazado tras la memoria cercana: esos instrumentos fueron acomodados religiosamente por ella. Bufó. Su cuerpo se tensó y guardó todo con más cuidado. Lo dejó junto al resto de sus compañeros y acomodó su hakama con elegantes movimientos.

    Caminó hasta su sitio donde se sentó en seisa. Su mirada al frente. Eran enfrentamientos como el día anterior. Las formas las verían en dos días más, al parecer el sensei no quería mostrar formas del estilo como tal del clan por recelo a la presencia del Hebi, a Ryunosuke no le interesaba aprender trucos nuevos, los de su escuela de pelea le eran suficiente y bastante efectivos.

    —Kobayashi-dono —llamó el sensei y Ryunosuke obedeció incorporándose con cuidado, como si no quisiese estropiarse así mismo. Caminó al frente sosteniendo sus katanas en su cadera. El porte y el garbo de quien naciera en cuna privilegiada se notaba a leguas, no era pose o simple capricho, era algo que le salía tan natural como respirar. La barbilla altiva y la mirada fría desdeñaba al pobre infeliz que le había tocado ser su oponente.

    —Sensei —habló Mitsukuni que de casualidad había escuchado que Ryunosuke era el prometido de la princesa—. Sería injusto para Hanataru pelear contra el joven maestro Ryunosuke —habló con cierto desdén infiltrando burla al pronunciar el título y nombre del Hebi, éste apenas esbozó una suave sonrisa de lado.

    El chico ese... ¿pensó que eso lo molestaría?, idiota, pensó Kobayashi.

    —¿Qué propones, Morita? —preguntó el profesor cansado de que el Hebi hubiera acabado con la mayoría de sus alumnos. Morita Mitsukuni era nuevo fuerte y su técnica era un poco vulgar pero veía potencial en él, y sobre todo, potencial para barrer el piso con la serpiente y su ridícula pulcra técnica.

    —¿Puedo ocupar el lugar de Hanataru? —cuestionó Mitsukuni.

    —Kobayashi-dono, ¿le molestaría? —preguntó el sensei al muchacho que negó. Mientras se hacían los cambios correspondientes el de los ojos azules dio una fugaz mirada hacia el balcón de la casa que era la entrada al patio buscando a Kamil, sólo fue un segundo pues debía de volverse a concentrar, dándose cuenta de pronto que Mitsukuni era una cabeza más alto que él.

    Eso sería divertido.

    Se preparó, Kobayashi Ryunosuke, no retrocedía y se perdía, perdería con honor. Además, se esforzaría porque Kamil se lo había pedido.

    El sensei dio la señal y Mitsukuni se movió rápido, raudo. No era como los otros alacranes, no era como las serpientes. Era más como un astuto zorro que había visto en silencio y aprendido de su enemigo. Ryunosuke sacó su arma para defenderse. Dos tres, cuatro toques y fue derribado, pero Ryu era también hábil en el suelo como buen reptil, rodó por el suelo y defendió su postura. Perdió su arma tras una estocada directa por parte de un Mitsukuni que no se contenía. Hebi no veía diferencia entre combate real y entrenamiento, al parecer para Mitsukuni era igual.

    Al salir su arma volando sacó la segunda y siguió el combate sin dar señales de perturbación o desesperó, por eso el maestro no había intervenido aún. Los alumnos más jovenes seguían el combate conteniendo la respiración, desde que había entrado al ruedo el día anterior Yura no habían presenciado algo tan cardíaco. Y por más fuerte que fuera Mitsukuni, la técnica bien entrenada y la motivación de Ryunosuke terminaron por dejar el filo de su arma contra el cuello del mayor. Pero el filo del mayor rozaba el cuerpo de Ryunosuke, justo donde estaba el hígado.

    Fue un empate.

    Ninguno de los dos quería bajar el arma aunque el maestro lo estaba indicando. Un duelo diferente se libraba ahí y Ryu no entendía el motivo, él sólo respondía como buen guerrero que era.

    ----------------------------------------------------------------------------------------------------
    Kogi: Aceite vegetal para limpiar la katana.
    Mekugi: Martillito de metal para la limpieza de la katana.
    avatar
    Kamil Sakuragi

    Mensajes : 98
    Inscripción : 02/04/2016
    Edad : 25

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kamil Sakuragi el Dom Abr 17, 2016 5:54 pm

    Para el momento en que la hija del líder se encontró de nuevo con sus mucamas, su sonrojo había desaparecido por completo dejando solamente el recuerdo del rostro levemente desencajado del joven serpiente, dicha imagen en su mente la volvió prácticamente invulnerable a los regaños de Hanako, la menor de ambas que resultaba un poco mas seria que la otra. Aparentemente en su ausencia se habían visto obligadas a volver a la cocina y ayudar con los previos de la comida para los jóvenes de la escuela, sin tener una excusa valida para escaquearse de sus labores y ahora se lamentaban por llegar tarde al entrenamiento.

    Kamil se había disculpado de manera poco convincente al respecto pues no había podido explicar del todo su ubicación durante la media hora anterior -Es es muy sospechoso... Hime-sama- comento Susume mientras caminaban por el pasillo central en dirección a los patios, pero Kamil evito darle una respuesta mientras jugaba distraidamente con su cabello el cual había trenzado con habilidad durante el camino, nada parecía capaz de perturbar aquella sonrisa tranquila que poseía en ese momento, pero ninguna de las jóvenes sabia como explicarlo - Sin duda estuvo haciendo algo sospechoso- afirmo finalmente inflando las mejillas.

    Cada paso que las acercaba mas al despejado balcón de madera les revelaba un poco mas del aroma de los árboles en plena floración, el lado mas romántico de Kamil pensó que era apropiado, después de todo ¿Que combinaba mas con el choque de las espadas?. Sangre, Kamil lo sabía al menos a un nivel subconciente, pero el cuadro alegre de la charla de sus amigas y el escenario no se prestaban para pensamientos lúgubres. ¿Crees que le toque combatir a Mitsukuni-kun? La pregunta de Hanako la distrajo levemente mientras el amplio sol las recibía, pero fue Susume quien contesto - Lo dudo, tengo entendido que aun están probando al joven maestro.

    Y ante estas palabras el interés de Kamil se despertó, era cierto que ambas jóvenes habían tenido mas oportunidades de ver los entrenamientos de su prometido, a diferencia de ella quien solo lo había apreciado en una ocasión, se pregunto que pensarían de el, sin embargo la platica seguía sin su intervención - ¿Y si pelearan entre ellos?, ¿No seria eso romántico?- Susume se encaro con Hanako adoptando una pose de pelea fingiendo que sostenía una Katana de aire -Yo seré la espada que proteja a la princesa- Hanako imito su gesto - Mi prometida no te necesita, yo soy capaz de defenderla -

    Ambas se disputaron una batalla que poco tenia de batalla ante las risas de Kamil, ese par era siempre tan imaginativo, y la joven les tenia un cariño real -¿Como podría elegir yo entre dos hombres tan gallardos?- comento riendo mientras llegaba finalmente al balcón y ambas chicas se postraban frente a ella diciendo "eligeme" al mismo tiempo de manera dramática. La de ojos chocolate negó divertida ante tanta exageración, dispuesta a contestar con algún dialogo igual de cursi al mencionado por ellas, sin embargo la voz del sensei indicando que se iniciaba una batalla le distrajo.      

    Como si el circo presentado por las mucamas se hubiese convertido en un designio profético, pudo verlos ahí enzarzados en una batalla de verdad, las espadas chocaban entre sí y en algún punto Ryunosuke caía al suelo solo para protegerse a duras penas del incansable ataque de Mitsukuni. Kamil sin darse cuenta había apretado el puño con fuerza, él iba a ganar, tenia que confiar en eso aunque lo viese perder su arma para después sacar otra de aquellas katanas, la cual reconoció de inmediato, era la misma con la que ella le había amenazado. El trío de jóvenes se quedo sin aliento al ver la recuperación del Hebi y el modo en que finalmente ambos, se amenazaban sin discreción con las afiladas hojas, incluso cuando parecía que todo había llegado a su fin, se encontraban involucrados en una pelea mas profunda.

    La clase enmudeció por completo observando a aquellos dos adversarios que habían demostrado a su manera, que ambos tenían un potencial letal superior al de la edad que ostentaban, incluso aunque habían terminado ese potencial chocaba entre los dos como una fuerza eléctrica que amenazaba con cortar a quien osara meterse en el medio de su disputa - Oe Morita, ha sido suficiente- el sensei sintio que debía pararlos antes de que las cosas se pusieran aun mas peligrosas, sin embargo no podía evitar cierto tono de suficiencia al hablarle al joven, después de todo era el primero de sus estudiantes que había demostrado valer de algo al enfrentarse a la serpiente, sin embargo los ojos del joven brillaban amenazantes al mirar en los del menor.

    - Ah... ¿en verdad estaban peleando por Hime-sama?- Susume no pudo contenerse mas y decir aquellas palabras en voz "baja", que sin embargo llego a los oídos de los aprendices a pesar de que Hanako hacía todo lo posible por hacerla callar, finalmente aquella interrupción provoco que Mitsukuni bajara el arma y la guardase de vuelta en su vaina con una expresión de suficiencia y dirigiera una mirada intensa hacia el balcón, como si hubiese dejado en claro su punto, y después volvió a ocupar su lugar con el resto de estudiantes. La Yakuza arqueo una ceja con incredulidad, ¿había pasado lo que creía que había pasado?.
    avatar
    Kobayashi Ryunosuke

    Mensajes : 116
    Inscripción : 02/04/2016

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Dom Abr 17, 2016 6:31 pm

    Ah... ¿en verdad estaban peleando por Hime-sama?

    A diferencia de Mitsukuni la serpiente no desvió la mirada de su enemigo, no se desconcentró tras aquel inocente comentario femenino por lo cual fue testigo de los ojos sinceros que evidenciaban un deseo. Hebi bajó el arma y la guardó religiosamente en su funda. Hizo una suave y respetuosa reverencia hacia el mayor que ya le había dado la espalda. Y caminó a recoger su otra arma no dedicó ni siquiera una mirada a la princesa que había estado viendo, por algún motivo se sentía más frustrado que antes, más enojado. El delicioso escozor y la ensoñación tras la muestra de arrepentimiento por parte de la princesa Yakuza en su frente había sido totalmente desplazado por un germen de cólera que se plantaba en sus sienes.

    Fue cuando estuvo sentado en su lugar con la espalda muy recta y las katanas perfectamente acomodadas frente a él que alzó la mirada hasta el balcón, desde su posición podía ver fijamente a la princesa y a sus acompañantes, desvió la mirada un poco avergonzado consigo por no haberse esforzado lo suficiente, pero al desviar los ojos se topó con los de Mitsukuni.

    La serpiente había encontrado un escorpión muy interesante.


    El maestro quiso que perdurara su casi triunfo sobre la presumida serpiente así que no lo volvió a llamar al centro para algún otro combate hasta que la clase casi terminaba que le pidió a sus alumnos que comenzaran a practicar en parejas recepciones de golpes hoja contra hoja. Sólo porque Mitsukuni había demostrado ser un digno adversario para el joven maestro los colocó en la misma dupla. El par se miró un largo rato antes de iniciar con el ejercicio.

    —¿Qué se siente casi perder, Kobayashi-dono? —susurró Morita.

    —...—No hubo respuesta por parte de la serpiente, sus fríos ojos azules estaban concentrados en rescatar lo mejor de aquella actividad y en no reparar en las palabras del mayor.

    —Sólo te voy a advertir que a partir de ahora, no te la pondré fácil... que no volverás a tomar nada del clan... ni una sola victoria... ni mucho menos la mano de la princesa, aunque tenga que arrancarte la vida, serpiente..

    Ryunosuke detuvo su katana y la bajó fijando los ojos en los oscuros del escorpión.

    —¿Eso es una amenaza? —cuestionó Kobayashi.

    —Es una afirmación, Kobayashi Ryunosuke —declaró el contrario bajando también el arma—. Todos confiamos en las decisiones de líder-sama pero no podemos simplemente dejar y entregar la vida de nuestra amada princesa en las manos de un niño que pertenece a un clan que son un montón de vendidos a los extranjeros, liderados por un hombre que nombró Segundo a su am-

    Antes de que pudiera terminar de hablar el yakuza, Ryunosuke había perdido el piso y ya estaba tirándose contra Mitsukuni quien lo recibió con toda la dicha del mundo, su misión en la vida era hacer ver a Ryunosuke como el charlatán presumido que era, la katana de ambos rebotaron en el suelo.

    La conmoción se formó en cuestión de segundos y el maestro abrió de forma desmedida los ojos. Jamal-dono lo iba a matar pues había sido explicito en pedirle que nada le ocurriera al Hebi. En un punto Ryunosuke se encontró debajo de Mitsukuni pero sus piernas se habían enroscado fuerte contra la cintura ajena apretando provocando que el otro desesperado siguiera pegando sin enfocar con una autentica precisión. Los escorpiones vitoreaban por su favorito.

    —¡Deténganse! ¡Ahora! ¡Morita! ¡Kobayashi-dono! —seguía gritando el sensei hasta que algunos de los estudiantes mayores intervinieron separando a Mitsukuni. El Hebi se incorporó con claras de intenciones de seguir peleando pero dos compañeros detuvieron su avance.

    —¡Un salvaje como tú no merece la mano de la princesa! —aporreó Mitsukuni.

    Ryunosuke apretó los dientes.

    —¡Tú no decides qué es lo mejor para ella! —señaló furioso el Hebi desde las manos de sus compañeros—. ¡Ella decidirá quien es el mejor para ella! —escupió aspirando por la nariz—. ¡Y en todo caso: me importa bledo lo que opines tú o cualquier otro, si ella decide estar conmigo, yo me haré cargo de lo demás! —aspiró por la nariz.

    Hubo un silencio general.

    Mierda, pensó. Tragó saliva, y chasqueó la lengua, recogió sus katanas y se retiró tras una rápida reverencia. Se quería morir ahí mismo y que su cuerpo fuese comido por los gusanos de una vez y totalmente. Cubrió su rostro mientras se adentraba más y más en el jardín frutal. Había gritado algo demasiado vergonzoso, había hecho algo demasiado vergonzoso. Jamal, su tío y su Haha lo iban a asesinar después de eso, y si no lo hacían ellos, él cometería el suicidio por honor con mucho gusto.

    El maldito yakuza le había inchado las encías y entonces recordó lo violenta que era Kamil. Seguro que le reclamaba y le daba otra paliza por legua floja. Se ocultó tras un árbol como un pequeño niño asustado. Había permitido que su corazón y su coraje hablaran y actuaran, ahora no quería asumir las consecuencias.
    avatar
    Kamil Sakuragi

    Mensajes : 98
    Inscripción : 02/04/2016
    Edad : 25

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kamil Sakuragi el Dom Abr 17, 2016 7:46 pm

    Kamil suspiro cuando ambos combatientes finalmente habían vuelto a sus lugares y el resto de la sesión parecía ir con calma, finalmente comenzaba a comprender la situación a la que hacían alusión sus jóvenes acompañantes, sin embargo le parecía ridículo despertar el interés de una persona con la que no había hablado siquiera, a su entender no tenia sentido. Se apoyo en la baranda de madera con gesto desganado mientras miraba el resto de los combates, los cuales se habían vuelto un poco mas vistosos y exagerados que los del día anterior, le hacía gracia lo evidentes que eran los jóvenes al demostrar sus habilidades en presencia femenina.

    No obstante su interés estaba fuera de dichas demostraciones y se encontró a si misma desviando la mirada en varias ocasiones hacia el joven Mitsukuni, quizá por primera vez en todo el tiempo que llevaba formando parte del clan, no era feo eso era cierto, pero tampoco era ningún rey Kong, su cabello castaño era demasiado corto para el gusto de Kamil y sus ojos demasiado oscuros, se pregunto si siempre había tenido gustos tan específicos o se trataba al contrario de una conducta reciente. Entonces su mirada, como si fuese atraída por un imán, se desviaba hacía el joven Hebi quien poseía una expresión seria y concentrada, se pregunto si estaba molesto.

    El resto de la practica se sucedió sin contratiempos, salvo algunos comentarios de las chicas respecto a tal o cual joven que encontraban interesante ya sea por que su altura había aumentado o por que su dominio de la espada era un poco mejor, incluso comentaban respecto a que obi le sentaba mejor a quien. Y entonces hacía el final del entrenamiento la tensión volvió a respirarse en el ambiente, lo que debía ser un choque de espadas mas bien casual, había llegado a los puños, la hija del líder no podía creerse la falta de criterio que el sensei había mostrado al emparejar a dos personas con una rivalidad tan palpable.

    Saltó hacía el patio, sin que hubiese realmente un espacio de tiempo entre el pensamiento y la acción, dejando detrás de sí a dos jóvenes alteradas por varios motivos, ¡alguien debía separarlos!, pero cuando Kamil llego hasta los aprendices, los dos rivales ya habían sido separados por los estudiantes mayores, pero ambos seguían discutiendo apasionadamente. Hablando por ella como si no estuviese en ese preciso lugar y momento ¿Eran idiotas?. Estaba lista para intervenir cuando las palabras finales Ryunosuke acallaron el resto de ruidos que llenaban el patio de entrenamientos.

    Algo dentro de sí misma se sacudió de modo extraño y no pudo evitar llevar la mano hacia el lazo que recogía sus cabellos de manera mas o menos distraída, la vergüenza del de ojos azules fue evidente al grado de que no había podido hacer otra cosa que alejarse lo mas rápido posible de todos ellos - b-bueno! termino el entrenamiento, ¿Que esperan?- el sensei se mostró visiblemente nervioso mientras intentaba despedir a sus estudiantes, dando con esto fin al vergonzoso silencio que se había instaurado. Sin duda estaba pensando en el futuro que le esperaba a su cuello por haber permitido que las cosas llegaran tan lejos

    Por su parte la menor de los Sakuragi seguía observando en dirección a los árboles frutales, intentando identificar el sentimiento que la inundaba. Estaba molesta... ¿Verdad?, o al menos debería estarlo... sin embargo al pensar en el rostro del joven a la par que gritarle deseaba consolarlo. Dio media vuelta convencida de que era su responsabilidad ir a buscarlo, asegurarse de que estaba bien, pero en ese momento una mano grande la detuvo tirando levemente de su muñeca y al girarse se topo con un par de ojos castaños que la miraban fijamente. Kamil pensó que quizá había en ese joven la cualidad de un amante como los de las historias que solía leer y sin embargo...

    -No tiene que hacer esto Hime-sama- murmuro el joven con voz ronca mientras deslizaba el dedo pulgar por su muñeca, haciendo que la mirada de Kamil se viera atraída hacia aquel punto y entonces lo recordó, al niño de la nariz sucia que había encontrado llorando en aquel lejano festival de verano. El recuerdo la hizo sonreír con cierta nostalgia mientras colocaba su mano sobre la de él con el único propósito de retirarla con suavidad pero con firmeza, y después hacerle una leve reverencia antes de internarse entre los árboles en busca de Ryunosuke, con ese gesto rechazaba sus sentimientos, y con ese mismo gesto le agradecía la profundidad de los mismos.

    Le encontró temblando con los ojos cerrados, su cuerpo delgado se recargaba contra uno de aquellos imponentes duraznos que crecían en el jardín, las huellas de la pelea reciente se mostraban en su roto labio inferior y las marcas de roces sobre su cuello y sus mejillas, un solo vistazo le hizo darse cuenta de que cambiarían de color pero no dejarían marcas. Se veía realmente vulnerable y desprotegido, como el niño que en verdad era y kamil no pudo evitar que su corazón temblara levemente al darse cuenta de eso. Se acerco a él cuidando de no hacer ruido con sus paso y levanto la mano derecha frente a su rostro, para a continuación flexionar el dedo medio hacia su palma y retenerlo con el pulgar; dio un exhalación y entonces lo soltó, impactandolo contra la frente del joven.      

    -Baa-ka- dijo en tono un poco burlón -¿No era tu espada lo que ibas a usar para protegerme?- le sonrío con cierta burla que ocultaba una ternura que no iba a admitir -Deberías hacerlo, el callejero no parece tu estilo Ryu-chan- se recargo entonces en el árbol justo al lado de el chico dejando ambas manos en su espalda - Esas palabras fueron valientes para una pequeña salamandra- su voz bajo un poco llegando casi al terreno del susurro, mientras sacaba su pañuelo para ponerlo contra la herida en el labio inferior del joven -¿Te encuentras bien? preguntó finalmente dejando ir todo rastro de burla, para expresarse con completa sinceridad.
    avatar
    Kobayashi Ryunosuke

    Mensajes : 116
    Inscripción : 02/04/2016

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Dom Abr 17, 2016 8:30 pm

    Cuando sintió que era el momento de enfrentar su destino, una pequeña ninfa apareció entre los árboles. Pensó de pronto en las hadas de los cuentos occidentales o en los espíritus que habitaban en los bosques japoneses, pero ese espíritu era demasiado familiar. Cerró un ojo sólo por inercia y semisonrió a las burlas de la pequeña Yakuza. Suspiró, no cabía más vergüenza en sí, al punto que ya no le importaba nada, ni siquiera que la chica lo viera en un estado deplorable.

    —Sí... mi katana te va a defender, por eso es mi katana y no mis puños... bendito Sakurai-dono que forjó mi katana y mi tío que la puso en mi mano... si tuviera que pelear todo lo que he tenido que pelear a puño seguramente ya estaría muerto —siguió el hilo de la broma de la chica, no tenía más intenciones de ser cortante. Su dignidad había caído bajo las últimas dos o tres horas, qué más daba dejar de lado su máscara y ser sencillamente Ryunosuke, colgaría su apellido un momento en el mango de su katana que descansaba en su cadera.

    Pronto recordó que una de sus dos katanas la había dejado olvidado en el claro donde había dado aquel penoso espectáculo, pero dejó de pensar en ello cuando le limpiaron una herida abierta, se quejó alejando el rostro y después volvió la mirada a la chica.

    —¿Oíste todo, no? —cuestionó con el ceño fruncido, para después agacharse y ocultar el rostro ahogando un pequeño grito—. Demonios... lo lamento tanto... fue un estúpido impulso... él idiota comenzó a hablar sobre el clan, después sobre ti y... habló sobre mi Haha... —miró desde esa posición a Kamil, abrazó sus piernas por un segundo, después se incorporó tratando de recobrar la poca compostura que le quedaba.

    —No... no estoy bien... cuando se entere tu padre me va a colgar... y si no lo hace él, lo hará mi tío, y si no... lo haré yo... —exclamó y miró a Kamil—. ¿Se me ve muy mal el rostro? —preguntó bajito, trato de reír pero le dolía. Suspiró, y reparó en un detalle importante.

    —No tenías porque venir... claro, mucho menos si vienes a darme una paliza por hablar de ti... ya me di cuenta que eres más peligrosa que todos esos chicos —semisonrió y bajó el rostro un segundo mirando la mano que sostenía el pañuelo con el que le habían estado limpiando el labio, mismo que mojó con su lengua sintiendo el sabor metálico característico de la sangre—. ¿Tú... tú y ese chico Mitsukuni... son... —los ojos azules se clavaron en los de la menor—...no es mi asunto, lo sé completamente —alzó ambas manos buscando detener cualquier tipo de ataque por invadir su privacidad y las bajó lentamente—...pero siento que ya te he humillado demasiado y quizás tu actitud desagradable hacia mí no es porque no te agrado sino porque hay alguien más a quien tú quieres... —susurró de pronto otra vez muy serio.

    —Si no es eso, entonces es que quizás sí te desagrado... y si no pues... dime qué puedo hacer para que no te siga ofendiendo y podamos llevarnos bien... se lo dije a tu padre, Kamil... te lo repito a ti... te voy a proteger ante cualquier problema que surja se requiera o no la katana... pero para eso... necesito saber que tengo la confianza de la persona a la que voy a proteger... por favor, Kamil, permite que gané tu mano apropiadamente y no me odies —hizo una reverencia inclinando un poco su cuerpo hacia la menor.
    avatar
    Kamil Sakuragi

    Mensajes : 98
    Inscripción : 02/04/2016
    Edad : 25

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kamil Sakuragi el Dom Abr 17, 2016 9:24 pm

    El joven se alejo de su mano ligeramente y la miro preguntando si había escuchado sus palabras, no veía punto alguno en negarlo así que se limito a dedicarle una sonrisa comprensiva, a pesar de todo era incapaz de patear a un hombre derrotado, menos en ese momento en que finalmente se estaba abriendo hacía ella, mostrandole su verdadero yo. En resumidas cuentas era un gesto que le conmovía sobremanera, tanto que cuando se deslizo sobre la corteza del árbol, la menor estuvo a punto de acariciar su cabello como había hecho tantas otras veces con su gemelo, pero se contuvo a tiempo, no quería dar la impresión de que le tenia lastima y el hebi parecía determinado a recuperar el control sobre si mismo.

    -Se ha visto mejor- comento ante la pregunta sobre el estado de su rostro, el cual no se había inflamado del todo aún, entonces comento sobre su peligrosidad y la yakuza no pudo mas que soltar una carcajada que realmente no era del todo alegre, no entendía por que no estaba molesta, era quizá por el hecho de que Ryunosuke se torturaba a si mismo mas que suficiente por cuenta propia -Creo que ya han hecho mucho por tu rostro como para empeorarlo- se acerco una vez mas hacía él y le levanto el rostro con cuidado por la barbilla para ver la magnitud de su herida que aun sangraba -¿Puedo?... ¿No te quejaras como una damita si lo limpio?

    Volvió a concentrarse entonces en tratar superficialmente la herida del muchacho con delicadeza, intentando dictaminar si era mas el escándalo que el daño real, pero en ese momento el volvió a hablar preguntando sobre su relación con el joven espadachín que lo había herido, solo para arrepentirse poco después de haberlo mencionado. Por sus palabras parecía que el estaba intentando comprenderla por primera vez, sin embargo aun la encasquetaba en dos roles únicamente, ¿Debería decirle que ella nunca se había enamorado? o por lo menos no de un hombre real. No estaba del todo segura pero como un acto reflejo sus manos dejaron el rostro de su interlocutor con lentitud.

    -No es... de esa manera- la contestación le había salido de un modo vacilante, no era capaz de recordar que era exactamente lo que le desagradaba de él, de hecho comenzaba a tener dificultades para pensar que realmente lo había odiado en primer lugar -Yo... no te odio Ryu-chan- finalmente se digno a declarar aquella verdad mientras se sostenía el codo izquierdo con la mano derecha en un abrazo que buscaba protegerla de si misma, sus mejillas habían tomado el tono levemente rosado de los cerezos -¿Esta bien que confíe en ti?- bajo el rostro a la par que dejaba que su tono de voz descendiera y suspiro finalmente-No se como hacerlo... como ser una prometida apropiada... - ladeo el rostro-así que... ¿esta bien por Ryu-chan si empezamos de nuevo?- había cierta timidez en el semblante de la joven mientras le sonreía de nuevo.

    avatar
    Kobayashi Ryunosuke

    Mensajes : 116
    Inscripción : 02/04/2016

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Dom Abr 17, 2016 9:57 pm

    Por extraño que pareciera el que ella declarara de forma convencida que no había un lazo de 'ese' tipo con su agresor le hizo sentir alivio al joven Hebi, sin embargo sabía que más adelante se volvería un problema recurrente los evidentes celos del tal Morita Mitsukuni, ¿seria correcto hablarlo apropiadamente con Jamal-dono? Tal vez sí, pero su yo más primitivo y masculino le dictaba resolver los problemas conforme fueran surgiendo.

    Se dejó hacer por las suaves manos femeninas que buscaban darle alivio a sus heridas pero en vez de eso solo lograban hacerlo sufrir más. Gruñó en un punto y cayó en cuenta que era la primera vez que era atendido por manos que no eran las de Haha o algún médico del clan. Lo normal era que él mismo se curara, era parte de su formación pues en las misiones y campo de guerra no siempre había un médico cerca.

    Aunque las dolencias y los males quedaron de lado cuando ella respondió las otras cuestiones. Contuvo el aliento justo cuando vino la pregunta ¿era justo que confiara en él? O era mejor que le dijera que desconfiara, que si desconfiaba del mundo tendría más oportunidades de sobrevivir. Trago saliva y permitió que ella terminará de hacer sus conclusiones. De verdad eran un par de niños que intentaban tomar las riendas de sus vidas debajo de un árbol de caquis que les prestaba su sombra mientras el viendo silbaba suave entre sus ramas que se movían con lentitud.

    Ryunosuke miro su mano y después las de la menor.

    ¿Sería justo que él mismo confiara en sí? ¿Debia permitir que tanto la niña frente a él y él mismo confiaran en una escurridiza serpiente como lo era él? No sabía que responder. Aspiró por la nariz cerrando sus ojos y después abriéndolos. Era el segundo día en que tenía contacto con la niña y había comenzado a bajar la guardia, sentía que era correcto.

    Tomó con cuidado la mano de la menor y la colocó sobre su rostro, cogió la otra mano de la niña, la que sostenía el pañuelo y la dejó sobre su rostro haciendo una petición muda para que siguiera cuidando de su rostro mancillado. Cerró los ojos.

    -Jamás te pediría que cambies, Kamil -contestó y agregó abriendo los ojos para fijarse en el rostro de muñeca ajena-. No necesitas saber cómo ser una prometida, sólo quiero que seas tú, así que... dejaré en tu consideración si deseas o no confiar en mí...-le sonrio con suavidad empujando su rostro un poco hacia la mano de la menor. Sus manos dejaron ir las de ella y se concentró en ver el cerezo que había a espaldas de la menor.

    -Soy el hijo bastardo de mi padre porque nunca se casó con mi madre...tengo una hermana como de tu edad que no conozco porque me han criado lejos de ella...-conto con voz suave-...odio a mi tío que es el líder de mi clan y...he estado pensando...que quizás me envió aquí por capricho y odio de él hacia mí... Pero...lo mismo que lo odio lo respeto porque es su pareja el que me crío...-se Alejo para sentarse en el piso-. Amo al segundo como a un padre y una madre...es el único que se a preocupado por mí y el único que me ha tomado del rostro para secar sangre después de un combate -miro de reojo a la niña-. Él me prometió que yo iba a estar bien aquí... le quiero creer a pesar que aún ahora...tengo miedo, Kamil -confesó-. Desde que subí al carruaje con Vito, hasta este momento...tengo miedo pero...de algún modo...desde el medio día mi miedo cambio de origen...antes era miedo a lo que me fuese a pasar...ahora es miedo a no poder responder a tus extrañas expectativas...-río bajito.

    -Y por cierto...¿podrías dejar de usar el '-chan'? Me siento extraño...podrías usar solo mi nombre...no me molestaría...
    avatar
    Kamil Sakuragi

    Mensajes : 98
    Inscripción : 02/04/2016
    Edad : 25

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kamil Sakuragi el Lun Abr 18, 2016 9:29 pm

    El viento que jugueteaba entre los árboles arrancaba silbidos al acariciar las coloridas hojas  traía consigo la fragancia de la fruta nueva, como si se ocupara de llenar los silencios que rodeaban a ambos jóvenes y los mantuviese al mismo tiempo en aquel estado de aturdimiento y confusión por la que atravesaban juntos. La mano del Hebi era cálida al tomar la suya para retornarla al lugar que había estado ocupando hasta hacia unos minutos, en una muda suplica le pedía que continuara prodigando un poco de su cariño a su maltratado rostro. De algún modo aquella pose se sentía correcta y natural, y mientras atendía aquella herida, no pudo evitar recordar al pequeño pajarito que ella y Haya-chan habían encontrado luchando entre las zarzas con su ala rota, aquella avecilla había sufrido también cuando su gemelo le puso la tablilla y sin embargo con el tiempo había vuelto a volar.

    Se pregunto si Ryunosuke no estaría lidiando también por su parte con un dolor que le heria profundamente, un dolor que debía sanar para permitirse avanzar. Sus ojos vagaron por el rostro ajeno aprovechando que estaba a salvo del escrutinio de aquellos ojos azules. Sus pestañas eran oscuras y levemente rizadas por los bordes reposaban sobre sus mejillas, la derecha ya mostraba un leve signo de amoratamiento bajo el parpado levemente hinchado. No mentía al decirle que su rostro se encontraba en un estado distinto de su habitual belleza casi infantil y al mismo tiempo casi adulta sin llegar a ser lo uno ni lo otro completamente. Sin embargo, cuando aquellos ojos volvieron a abrirse para acompañar a sus palabras estuvo segura de que no lo había visto de verdad hasta ese momento. Aquella mirada le hizo sonrojar nuevamente como era ya casi un costumbre, quizá algún día podría llegar a controlar su corazón... para evitar que se acelerara con tanta facilidad.

    Kamil suspiro al escuchar el cambio en sus intenciones que hacía apenas unos minutos le habían llevado a suplicar su confianza. -Yo creo que... quiero confiar en ti... Ryu-chan- comentó a pesar de la vacilación que el pequeño y serio samurai había demostrado. Sí el no podía confiar en si mismo entonces ella cargaría con la confianza de ambos en su lugar, asintió para sí misma con fuerza, como solía hacer cuando llegaba a un entendimiento propio que poco o nada tenía que ver con el mundo fuera de su cabeza, pero que para ella representaba un compromiso invaluable. El joven Hebi soltó sus manos pero en lugar de caer debido a la gravedad, estas retomaron entonces su tarea, con toda la delicadeza de que eran capaces, la mano derecha deshaciéndose de los resquicios de la sangre seca auxiliada del pañuelo, mientras que la izquierda se ocupaba de mantener la estabilidad de aquel rostro apenas rozándolo pero al mismo tiempo de manera firme.

    Después de un tenue silencio las palabras del joven volvieron al vida relatando su confidencia en un tono rítmico que, quizá sin proponerselo, se mezclaba con los sonidos de la canción del viento. La Yakuza se vio hechizada por aquel misterioso momento en que la serpiente le habría su corazón, de modo que ni quería ni podía interrumpirle en modo alguno mientras hablaba y cuando el se alejo para dejarse caer al suelo una vez más, le siguió para sentarse a su lado aún escuchando con atención. Cuando Ryunosuke hablaba del segundo de su clan su rostro se dulcificaba invariablemente, quizá el no fuera consiente de esto, sin embargo para Kamil no había prueba mas fiable que esa de que se trataba de un buen hombre. -Sin embargo pareces propenso a atraer el castigo físico y los problemas, le pones un poco difícil cumplir esa promesa a Segundo-dono- le respondió con una pequeña sonrisa.

    La joven desvió su mirada hasta las copas de los árboles que herían al cielo, dejandole apenas un resquicio por el que proyectar su luz sobre ellos, su rostro se crispo e inflo las mejillas con evidente molestia al oírle hablar de sus expectativas llamándoles extrañas -¿Que hay de extraño en buscar un príncipe unicornio del planeta neptuno, con propensión por las ardillas voladoras y cuya dieta se base únicamente en cuernos de mamut? - aún cuando había conseguido mantener un semblante inexpresivo hasta la ultima palabra, una vez que había sacado aquel sinsentido de sus sistema no pudo evitar reír con ganas -Supongo que un pequeño, torpe, despistado invasor del espacio personal y serio samurai no esta muy alejado de mis expectativas- le dedico una amplia sonrisa mientras colocaba su mano junto a la de él -En realidad no tienes que ajustarte a ellas... por que Ryu-chan tiene muchas cosas que me gustan por ser Ryu-chan- le saco la lengua una pequeña parte de ella disfrutaba de picarle utilizando el tono cariñoso agregado al "chan" incluso cuando, el dejase clara su incomodidad o extrañeza al respecto, entonces se dejo caer sobre la suave yerba como si fuera un chico mas, con las manos sosteniendo su cabeza.

    - De verdad te pega, el "chan"...- se rió con suavidad -por que Ryu-chan es tan dulce - le tendió entonces los brazos - Si aun sientes el dolor ¿Puedo ser yo quien lo haga desaparecer?- permaneció tendida con los brazos extendidos en su dirección. Debía admitir que si bien lo hacía para meterse un poco con el después de su discurso plagado de seriedad, una parte de ella en verdad quería consolarle, a través de sus bromas y su vivacidad, contagiarle con su personalidad optimista que no había cambiado ni se había roto, incluso al enfrentarse a su reciente soledad.
    avatar
    Kobayashi Ryunosuke

    Mensajes : 116
    Inscripción : 02/04/2016

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Mar Abr 19, 2016 10:23 am

    Al comentario sobre los castigos, problemas e incumplir la promesa a Hayato, el adolescente se tensó y soltó una estrepitosa carcajada. Se cubrió la boca para no seguir riendo, claro estaba que ese comentario lo tuvo que haber ofendido pero en contraparte le había parecido un comentario muy acertado. La niña a su lado tenía una increíble habilidad mental para construir oraciones y expresarse. No era una niña engreída, se había equivocado él, era una señorita refinada muy inteligente, mucho más que el resto de las niponas sumisas que conocías. Por un lado, se sintió feliz de saber que si todo seguía con lo pactado su vida no sería para nada convencional, estaría plagado de ratos extraños y figuraciones personales. Le agradaba. No obstante el desvarío que vino a continuación fue nada al primer comentario.

    Las carcajadas del samurái llenaron el jardín, inclusive fueron tan fuertes que el estomago le dolió y una pequeña lagrima rodó por su ojo, negó. La sonrisa grande le quedó grabada a Ryunosuke hasta que entraron a otros temas, pero antes de eso afirmó completamente ante la aseveración: "Él era lo que más se asemejaba al homúnculo que ella buscaba".

    —Bueno... en otras palabras estas reafirmando que yo te gusto... —expresó sonriendo sólo para molestar le miró por el rabillo del ojo, pero giró por completo su mirada cuando la otra se acostó sin más. Parpadeó, ¿ese era el comportamiento de una señorita? Claro que no debía de serlo, pero era Kamil, y por lo poco que habían hablado y tratado empezaba a darse cuenta que no debía de ponerle un margen a la chica. Él sólo sabía sobre peleas y formas de combate, obedecer ciegamente a líder y mantener presos sus deseos y sentimientos en su corazón, extra venía la educación y los modales, la seriedad venía integrada en él como parte de su genética, su madre era igual de silenciosa, quizás más, y Kyo-dono -el difunto padre- había sido más del tipo amable. Aunque... no había mucho que él recordara de uno o de otro.

    —Cada vez que me llamas "chan" me siento como tu hermano o hijo, así que evitemos el sufijo... —solicitó otra vez—. Y no soy dulce... —comentó alzando el mentón orgulloso—. Soy un preciso indumentario de guerra listo para asesinar si es necesario —comentó y rió bajito—. Y claro... proteger a Kamil-hime si ella lo requiere... aunque... reitero: No entiendo para qué te ponen guardaespaldas si eres capaz de cuidarte sola... o quizás los guardaespaldas son para proteger a todos los demás de las peligrosas manos de Hime, eso tiene más sentido —bromeó con una suave línea marcada en sus labios.

    Cerró los ojos y el viento despeinó con cuidado meticuloso los mechones de cabello que caían sobre la frente del samurái. Era un aire fresco aunque distinto, los olores que traía consigo eran desconocidos para el nativo de Tokio. Aspiró el aire con cuidado. A pesar que su rostro dolía, el cuerpo lo tenía en las mismas condiciones, se sentía tranquilo, mucho muy tranquilo después de que expresará todo su pesar a alguien. Ese tipo de cosas no lo podía decir a Hayato, pues por más que lo apreciara, seguía siendo la pareja de Tomoe y era obvio a quien iba a elegir si lo ponían a escoger. Justo era su meditación cuando la voz ajena volvió a irrumpir.

    El corazón inerte de Ryu palpitó y se encogió lentamente. Los orbes se abrieron lentamente hasta que quedaron en totalidad abiertos ante la sorpresa de las palabras en voz de la señorita Sakuragi, tragó saliva con dificultad y su espalda se encorvó. Miró el piso desviando la mirada. Era como cuando Hayato había luchado contra una barrera que él había construido entorno a él mismo para que nadie se acercara. Su mundo era tan reducido que sólo cabía él y Hayato pero... pero ahora le abrían un lugar y le tendían una mano para que se sostuviera de ella. Una pequeña y fina mano, jamás sería suficiente para soportar todo el peso del dolor que llevaba encerrado en sí pero... al menos...

    No dijo nada y se recostó, lentamente como serpiente, sobre el área que abrazaba el elegante obi; dándole la espalda. Se quedó ahí sólo recargando su cabeza, su cuerpo primero fue tenso, pero después comenzó a relajarse.

    —Me... me acabas de desarmar... otra vez... —fue lo único que dijo como respuesta para posterior cerrar sus ojos. No había malicia en lo que hacía, ni en las intenciones de realmente protegerla. Era como si cada vez que ambos hablaran en privado, él reforzara la idea de quedarse a lado de Kamil, aunque no hubiera amor o ningún tipo de lazo.

    Su estrecho mundo, ese mundo solitario, por más sombrío y gris que fuera, quería mostrarlo y compartirlo con la princesa. Eso, quería ser el piso por donde alguien como la princesa viviera feliz.

    Contenido patrocinado

    Re: De naginatas y flores [Priv. Kamil-hime]

    Mensaje  Contenido patrocinado


      Fecha y hora actual: Lun Nov 20, 2017 8:57 pm