Japón Monogatari

Descubran la historia de la guerra entre Clanes legendarios, guerreros unicos en medio de una tierra de criaturas mitologicas


    El aroma de la Camelia [Priv. Ryu-chan]

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    Jamal

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    Re: El aroma de la Camelia [Priv. Ryu-chan]

    Mensaje  Jamal el Sáb Mayo 14, 2016 8:08 pm

    Jamal lamento no poder ser más amable, más tranquilizador incluso más sensible tal vez tiempo atrás se hubiera precipitado a ir a la defensiva con todo, pero la experiencia de guerras y batallas libradas, perdidas más que ganadas le habían dado la cordura para decidir en momentos como este, se levantó mientras les dirigía una nueva mirada a los tres, que jóvenes eran, que inocentes y que lamentable que tuvieran que experimentar tales cosas, se sintió levemente agradecido con Dios de que ellos no hubieran sido atacados porque de lo contrario si él hubiera perdido a alguno de sus hijos jamás se lo hubiera perdonado. Su mano izquierda tembló ligeramente mientras sacudía la cabeza tratando de despabilarse, llevaba varias noches de no poder conciliar un sueño reparador así que el agotamiento por el estrés lo hacía más evidente, sin embargo, no lo haría notar delante de los niños.

    -No esperaba menos de ti, gracias Kamil, espero que Hayato-chan sea un buen anfitrión con las visitas.

    Sus palabras aunque eran orgullosas y respetuosas por el comportamiento de su hija sonaban vacías en alguna parte Jamal sentía que estaba perdiendo algo de suma importancia y que con el paso del tiempo podría perderlo por completo, salvo que, aun no sabía que era ciertamente, su cabeza comenzó a hilar las grandes posibilidades de que ellos hubieran sido un blanco mejor, y posiblemente mas fácil, todo el mundo sabía ahora que su mayor debilidad eran sus hijos, pesara a quien le pesara así era, así que por ello los hijos de su ejército vivía en la mansión yakusa, no era simple amabilidad simplemente que al hacerlo su ejército tendría un doble empeño para proteger la base del Clan lo que lo hacía sumamente seguro, pero las posibilidades de ataque eran muy grandes cuando alguno salía de los muros- Miro primero a Kamil y luego al niño serpiente, los dos tenían un espíritu aventurero, lo sabía, los había estado observando a lo lejos, incluso había  a tentado para provocarlos para ver que hacían, Hayato, no era una preocupación para él al menos no en el estado en que se encontraba su cuerpo debilitado por pequeñas enfermedades que suponían nada para un chico normal. Se paseó por delante de los tres ignorando un poco el pedido del chico, pero paso su mano por las cabezas de los niños para indicarles que está con ellos sin embargo necesitaba estar seguro de que no reaccionarían imprudentes.

    -Les mantendré al tanto, sin embargo, espero que sean obedientes o tendré que castigarlos. - ¿Que más podría hacer? amarrarlos a un árbol para que ninguno se pusiera a dar de tumbos cuando las fatídicas noticias llegaran? algo en su interior le decía que las noticias no serían buenas y deseo mandar un mensaje para mandar a traer a Vito y Kotetsu en un instante, odio que vito se adelantará que no lo consultara con él suponiendo que su vida era más importante que la de él...entonces como una chispa algo lo ilumino.

    -Eso es ¡- Casi había gritado justo en el instante que lo dijo la imagen de la pelirroja le vino a la mente, ¿la última vez que la vio había perdido al dibujo de los chicos... le había dado un aliciente?  sin embargo callo no era necesario poner un escenario que ni siquiera estaba pasando en esos momentos, lo principal era traer al Segundo con vida.

    Miro nuevamente a Ryu y asintió mientras se acercaba para tomar el pomo de la puerta y abrir Mitsukuni estaba de pie frente a la puerta y se giró despacio para ver con incredulidad como estaban dentro los dos pillos, dirigió una mirada de reproche a la princesa yakusa y otra más fiera al prometido de esta, sin embargo, al ver la silueta de líder se apartó para dejarles pasar. -Chicos tengan en cuenta de que no dejaremos que nada malo pase. - Sus palabras brotaron a penas pues un escándalo se apodero de los pasillos, Yukari, así como Carlo quienes estaban prácticamente corriendo traían en sus manos pergaminos en su cara se reflejaba la contrariedad de las noticias.

    -LIDER¡¡

    Soltaron los dos mientras hacían una leve reverencia sus armas emitieron un sonido al chocar parecido al de una campañilla lo que hizo que los ojos del Líder brillaran de cierta forma macabra. Fue Carlo el primero en hablar.

    -Líder, El grupo dos que fue enviado al oeste envió este mensaje, " Tokio arde, hay muy pocos sobrevivientes, muchos muertos, en su mayoría niños " el grupo cuatro de avanzada se topó con piratas en las costas que van de camino a Hanamatsu, cerca de donde esta Vito-dono al parecer querían emboscarlo, alcanzaron a enviar esta paloma " nos movemos para encontrarnos con el segundo, ir a recibirlo" al parecer han tenido que cambiar el plan original.

    Había una ligera tensión mientras leía el mensaje aun así extendió los dos pergaminos al Líder quien los releyó, la letra era tensa y casi sin forma, decía mucho de la premura en que tuvieron que hacer el mensaje, demasiado preocupante, pero aun no sabían nada del Líder Hebi y si Vito y Kotetsu habían ido por los dos Hebi quería decir que estaban siendo atacados, o perseguidos. Dirigió una mirada al rededor mientras notaba las figuras de los infantes quienes se habían detenido a escucharlo todo.

    Jamal le dedico una mirada tranquila, demasiado serena hasta para él, con un movimiento de cabeza indico a Yukari que hiciera saber su mensaje.

    -Líder acaba de llegar Yura-dono mando esto, " El Líder Hebí está en manos del enemigo, no solo eso tienen a mandatarios extranjeros consigo sin mencionar a los civiles" - La voz del yakusa tembló ligeramente, al darse cuenta de la gravedad.

    JAmal se negó a creer que el líder hebi hubiera caído en manos del enemigo, así como así, estaba seguro que de haber un enfrentamiento el saldría victorioso, pero claro, hablamos de alguien que portaba las mismas debilidades que él, la vanidad y la familia...

    El moreno bajo la mirada se tallo la frente con ansiedad tomo aire y se acercó a los niños le acaricio las mejillas mientras un grupo más de yakusas se acercaba para recibir órdenes de Líder. -Todo aquel que porte bandera kitsune lo quiero muerto... pedir a la gente que tenemos en Hanamatsu que evacue no quiero civiles involucrados en una guerrilla, Carlo estas a cargo de la seguridad de la mansión, Yukari envía el halcón de Vito los quiero de regreso con el Segundo del Clan Hebí lo antes posible, de ser necesario envíen refuerzos, y una cosa más busquen a ese maldito de Alfil tengo algo que hablar con él, era sabido que Alfil era el nombre clave del asesino que servia directamente a las ordenes del Líder, aunque nadie lo conocia se sabia que era letal, podía infiltrarse a cualquier lugar, era en resumen el que hacía el trabajo sucio del Clan, así que normalmente Jamal solo tenía que pensar en él para que Alfil llegara, generalmente el siempre lo acompañaba como una ilusión que su mente creaba debido a su enfermedad, Alfil era el fantasma personal del moreno jugando siempre a ser una persona real dispuesto a correr cualquier riesgo sin importarle nada más que el puro placer de causar dolor.

    El grupo de yakusas asintió mientras hacían una reverencia marcada y se dispersaban para acatar las órdenes, Jamal por su parte tenía que planear bien su movimiento, si Alice tenía al Líder había dos posibilidades, o ir por él y rescatarlo a costa de lo que fuera o esperar, para negociar el pago por la libertad del Líder, tal vez podría negociar lo de los mandatarios sin embargo esas decisiones le correspondían al Segundo no a él. Después de todo si él segundo se jactaba él podría intervenir para pagar el rescate.
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    Kamil Sakuragi

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    Re: El aroma de la Camelia [Priv. Ryu-chan]

    Mensaje  Kamil Sakuragi el Lun Mayo 16, 2016 6:06 pm

    Kamil asintió levemente a las palabras de su padre con educación, sin embargo aun se sentía como algo frío y protocolario mas que otra cosa, se sentía cansada, física y mentalmente después de los eventos de aquella semana, su cuerpo se había desgastado con el kendo que desacostumbraba practicar, y su corazón había sido sacudido demasiadas veces por el mundo real y aquellos confusos sentimientos, nada parecía tener sentido alguno. Al grado de que el simple concepto de sentido le resultaba ahora risible. Miro por el rabillo del ojo a su prometido solo para darse cuenta de que se veía destrozado, mucho mas agotado que ella al tener que contener aquellos sentimientos, y no era para menos, sus ojos habían perdido todo rastro de brillo juguetón, estaban vacíos, lejanos. Realmente no podía culparlo por ello pues no existían palabras mágicas que aliviaran ese dolor, y de existir, ella no las conocía.

    Por primera vez en su vida la yakuza no tenia palabras de consuelo que pudiese expresar, sin embargo quería decir algo lo que fuese... pero en ese momento la puerta del despacho se abrió y quien esperaba al otro lado de la puerta era aquel joven de ojos castaños que le dedico una mirada llena de incredulidad que se torno lentamente en algo más oscuro al posarse en las mano que aun sostenía la de Ryunosuke. Kamil supo por aquella mirada que de haber podido, se la habría llevado a rastras lejos del de ojos azules, pero fingió no darse cuenta de aquel anhelo que adivinaba en sus ojos , mientras soltaba la mano del Hebi y la de Hayato con suavidad pues era imposible pasar por aquella puerta estrecha de aquel modo, aunque detestaba la sensación de no tomar aquellas manos, las de uno por que las había echado de menos, las del otro por razones en las que no quería adentrar su pensamiento. Para los jóvenes era momento de retirarse... sin embargo.

    La mirada asesina que Kamil dedico a su escolta predilecto no tenía comparación alguna, y el deseo de cortar aquella oscura lengua plagada de malos presagios la invadió, no obstante se contuvo, se contuvo por que no era propio de una señorita reaccionar de aquel modo, y se contuvo además por que el era solo el mensajero y dirigir aquel sangriento deseo contra el estaba fuera de discusión... ¿Por que tenía que haberlo dicho ahí frente a Ryunosuke?, instintivamente su cuerpo se colocó entre el joven y los mensajeros, como si quisiera protegerlo de la crueldad de la verdad.  Era demasiado terrible, niños muertos, fuego, destrucción, un escenario digno de dante. La yakuza se debatía entre la incredulidad y odio ciego y profundo, amargo como ninguna otra cosa que hubiese sentido, las lagrimas se agolparon una vez mas en los ojos color chocolate, pero no podía caer en la desesperación, no le correspondía incluso aunque las imágenes evocadas por esas palabras ponían los cuerpos desmembrados de su propia familia en su imaginación en medio de un mar de fuego. ¿Que clase de monstruo depravado haría cosa semejante?

    El miedo volvió a invadirla, un pánico absoluto por los hombres de su clan, por Vito... especialmente por su hermano mayor al que amaba, pero también por el hermano mayor al que no se había dignado a conocer. El líder se acerco hasta ellos y acarició sus mejillas con ternura, y entonces sí quiso volver a creer en el completamente como una niña pequeña, confiarse en que el haría pagar a los malvados, sus ojos tenían grabado el mismo frío mensaje que los de ella, quienes atentaban contra la sua famiglia merecían un destino pero que la muerte, y así lo atestiguaban las palabras del líder, quien se disponía a ordenar a sus hombres, ese era el padre que Kamil amaba, el padre que permanecía a su lado y se hacía cargo de la oscuridad del mundo.

    La joven se llevo la mano a los ojos y retiró una vez mas las lagrimas antes de acercarse una vez mas a su prometido -Vamos... Ryunosuke-san... necesitas descansar- le tomó del brazo para llevarlo a su habitación pues no se haría ningún bien si lo dejaba a su suerte, le asustaba lo que pudiese hacer... le asustaba lo que ella misma haría si se alejaba de ella. A sus espaldas el gemelo de la joven sonrío con cierta melancolía, comprendía que su hermana quisiese ayudar a aquel joven incluso aunque fuese tan torpe y que el hebi la necesitaría tanto o mas de lo que él mismo la había necesitado antaño, después de todo no era suya para guardarla y sabía que el corazón de ella podía albergar amor suficiente para todos ellos... incluso los que no merecían ser amados. Decidió no seguirlos por ahora ya habría tiempo de que conociera a ese joven que sería su hermano... tiempo para mostrarle su apoyó y su tardía aceptación.


    Caminaron por los pasillos que los llevarían a sus habitaciones en silencio escuchando simplemente el sonido de sus respiraciones acompasadas, Kamil no se animaba a mirarlo, en parte por educación, pues no quería ver nada que a él pudiese avergonzarle mostrar y en parte por que no quería que viese sus propias lagrimas y pensase que sentía lastima por él, por que no lo hacía... sus ojos se humedecían de rabia... sus ojos escurrían su impotencia, sus ojos demostraban el dolor que sentía por la que sería su familia, pero había algo más... algo que no podía decir en voz alta ni apenas detenerse a pensar... alivio al saber que el hebi estaba ahí... vivo, donde ella podía verlo y escuchar el latido de su corazón cerca del suyo. Con pisadas lentas le guió hasta la habitación que habían destinado para el Kobayashi hacía ya tantos días y al estar frente a la puerta finalmente se detuvo,  sin saber muy bien que decir, buscando las palabras que se escondían de ella y se giro para verlo a los ojos por primera vez en aquel tortuoso camino de regreso.

    Lo que vio en aquella mirada hizo estremecer su corazón aun más y no pudo contener su mano derecha que se dirigió a aquella suave mejilla buscando absorber las huellas de aquella profunda tristeza - Ryu-chan yo... - se mordió levemente el labio inferior, era inútil buscar concordancias con el lenguaje humano cuando se trataba de la perdida, así que dejo que su cuerpo lo expresara... lo abrazó contra ella con todas sus fuerzas hundiendo el rostro en el hombro del chico, como él había hecho con ella en el dojo durante su practica, quería que supiera que estaba bien sentir dolor, que era algo natural en lo que no había vergüenza, quería que supiera que aunque ninguno de los dos fuese lo suficientemente fuerte para acabar con sus enemigos, al menos no aún, ella estaba ahí para sostenerlo en su debilidad... en aquella terrible espera.
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: El aroma de la Camelia [Priv. Ryu-chan]

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Lun Mayo 16, 2016 7:07 pm

    Su riña con Morita-baka quedó rezagada por completo, casi erradicada dentro del joven Hebi puesto que su mente y concentración de pronto pareció llenarse de golpe por otra cosa que le era difícil de asimilar. Así que ignoró masgitralmente a aquel estudiante cuando la puerta fue abierta. Lo primero que debía hacer era esperar noticias y después volver a esperar la llegada de Hayato-dono con Yoritomo, y por consiguiente con sus compañeros -Takumi y Sato- que conformaban la escolta principal de Hayato-dono, ellos no le mentirían y le dirían cualquier detalle por más doloroso que fuera acerca la situación en casa, porque a pesar que el propio líder había prometido contarles todo, sentía que algo no le estaban diciendo. Sin embargo pronto llegó su respuesta de la mano de dos mensajeros, desconocidos pero al parecer demasiado familiares para el jefe Yakuza, lo notó en el modo en que se dirigían hacia él.

    El mayor detuvo el andar de Kamil y clavó la mirada azul en la figura imponente del líder yakuza, en el cual tenía que creer ciegamente pues nada más le quedaba, fue entonces que la tormenta se desató en el corazón del Hebi. Conforme escuchaba al mensajero hablar poco a poco algo en él se endurecía, a tal grado que le costó trabajo respirar.

    "Niños"

    ¿Quién putas se metía con niños? ¡¿Dónde coños había estado su jodido líder que había permitido que toda aquella desgracia cayera sobre el clan?! La quijada se le tensó al mismo tiempo que los ojos se irritaban en odio y cólera, pero éstos quedaron desbastados después del segundo mensaje cantado:

    "El líder Hebi -básicamente- había caído".

    Sin darse cuenta sus labios se entreabrieron y el gimió inconsciente. Tomoe. ¿Kobayashi Tomoe? ¿La serpiente mayor? ¿La pareja del segundo? ¿El hijo favorito de Tsubaki? ¿El más fuerte del clan? Sus manos se pusieron frías y su cuerpo se volvió un trémulo montón de nada que a la menor brisa sentía que podía desaparecer. Debían de estar bromeando, otra vez, o quizás él había muerto a manos de los Yakuza y todo eso que vivía era una especie de fantasía. O quizás... o quizás, esa información estaba equivocada. Debía de estarla. Debía estar equivocada. Estuvo a punto de perder la cordura, la capacidad de pensar -ni siquiera claramente, sólo pensar-, de razonar con detenimiento algo tan simple como caminar y respirar. Estuvo a punto de mandar a la mierda años de riguroso entrenamiento para desatar ahí la tempestad que en su pecho se había alojado furiosa -dolorosa- pero fue la mano de Kamil y su suave, mancillada, voz la que lo llevó de vuelta a la realidad. O al menos aquello que le sacó del cúmulo de dolor que seguramente le iba a perseguir de ahora en más si es que algo le sucedía realmente a Tomoe.

    —Debo ir a Tokio... —rezó en voz bajo pero se dio cuenta que ni siquiera llevaba sus katanas, ni siquiera sabía como había llegado a Nagoya, ni siquiera sabía como se llamaba o en que lugar estaba. No fue realmente consciente que había sido guiado hasta su alcoba hasta que la pequeña y amable Kamil lo dejó frente a la puerta. Estaba perdido, vio la nada y después a la menor que le hablaba.

    Al instante siguiente, el aire fue expulsado de sus pulmones de forma escandalosa y cerró los ojos, luchaba por no llorar, por no dejarse tirar a la pena, a la desdicha.

    —Tuve que haber estado ahí... —inquirió bajito con el tono culpable. No le devolvió el abrazo porque sus brazos de pronto se sintieron muy pesados, así como todo su cuerpo. Sentía la mente bajo un extraño trance que quería hacerlo desaparecer. Tragó saliva y con manos aún temblorosas, luchó contra aquella pesadez para llegar hasta la cintura de la niña donde la hakama roja se ajustaba y la separó lentamente. Miró primero el nudo de la prenda color sangre y después subió la mirada vacía lentamente hasta el rostro de la niña. Su mano dejó lentamente el hombro que sostenía, recorriendo con suave tacto lo que había a su paso hasta la mejilla donde imitara el gesto conciliador que ella hiciera minutos antes. Sostuvo el perfecto rostro de muñeca y la imagen de los niños siendo desmembrados en Tokio le hicieron apartar la mirada. Pensar que Takumi y Satori habían tenido que pasar por ese episodio. Que su madre tuvo que pelear sola para proteger a su tío pero que aún así él había sido capturado y entonces... soltó un quejido parecido a una risa. Una desdichada lagrima rodó en su rostro.

    —Sí capturaron... si capturaron al líder.. —trató de sonar entero, lo mejor que pudo le dedicó una sonrisa rota a la dulce niña que tenía frente a él—. Si capturaron al líder —por fin pudo hilar sus pensamientos—, lo más seguro es que hayan logrado superar a sus escoltas... así que... —volvió a sonreírle y pasó la mano contraria de forma brusca por su mejilla, retirando aquella mancha de sentimentalismo de su rostro—...no soy bueno para rezar, hazlo por mí... —pidió en voz baja, tomando el rostro ya con ambas manos y besar la frente. En el acto apretó los ojos con dolor y frustración, al alejarse volvía a sonreír como mejor pudo a la menor—. Iré a descansar... hazlo también y, no te preocupes por los Hebi... somos duros de romper, tú lo has intentado bastante y sigo entero —apretó la nariz ajena y suspiró dejándola ir, se giró a su puerta abriendo la misma y entrando. Al cerrarla cubrió su boca y se dejó caer contra la puerta.

    Tenía miedo, tenía tanto miedo como el mismo que había sentido durante su infancia. Y no estaba Hayato para espantar ese miedo, no estaba su madre, no estaba nadie. Ya no eres un niño, ya no eres un niño, su pecho se agitó violento y empezó a hiperventilar. Volvió a cubrir su boca y corrió para cerrar las ventanas y las cortinas, se volvió a sentar en el piso porque el sólo hecho de estar parado le causaba mareo. Que llegara Hayato pronto, que llegara Hayato, necesitaba verlo entero, necesitaba verlo vivo, necesitaba saber que su madre sólo estaba herida, que sus amigos estaban bien, que el líder ya estaba siendo recuperado. Que toda esa información, estaba exagerada.

    Sí, que todo era mentira, y que lo que le había dicho a Kamil para no preocuparla. Era cierto, que los Hebi eran duros de extinguir.
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    Kamil Sakuragi

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    Re: El aroma de la Camelia [Priv. Ryu-chan]

    Mensaje  Kamil Sakuragi el Mar Mayo 17, 2016 8:23 pm

    El cuerpo del Hebi temblaba entre sus brazos presa de los sentimientos contenidos, sentimientos demasiado intensos como para expresarlos sin romperse y, aunque su mirada jamás lo atestiguo la joven supo que en su interior lloraba, gritaba y se desgarraba en completo silencio. No obstante sus palabras bajas y recriminatorias no demostraban el matiz roto de quienes lloraban, y ella no se atrevió a decirle lo que pensaba, no pudo formular aquellas palabras que le pesaban en el corazón, el tremendo alivio que sentia al saber que el no se había involucrado en la carnicería, y también el miedo...  miedo al intuir que su voluntad eventualmente lo llevaría a una confrontación directa con aquellos cruentos personajes, miedo ante la posibilidad de verle morir. No expresó aquellos funestos pensamientos en voz alta y sin embargo el pareció intuirlos, correspondiendo a su gesto preocupado con aquella dulce caricia que pretendía ser conciliadora, incluso cuando se rompía por dentro seguía preocupandose por tranquilizarla a ella.

    Le miro directo a los ojos y pudo apreciar el modo en que estos se derretían dejando escapar un solitario fragmento por su mejilla, instintivamente supo que la presa que contenía los sentimientos del mayor se encontraba ya rebasando su capacidad -Ryu-chan...- su voz fue un susurro apenas audible, uno que no pudo llegarle a él... por que continuaba torturandose con las ideas de lo desconocido, le sonrió mientras hacía la conjetura lógica de que la escolta del líder de su clan, y la princesa no pudo más que odiar aquel gesto con todas las fuerzas de su corazón.

    "¿Por que sonríes?" quiso preguntar, "no sonrías de un modo tan triste si no lo sientes" le habría gritado... sin embargo no pregunto y no grito... simplemente cerro los ojos con fuerza mientras los labios de su prometido tocaban su frente, sus labios estaban tan fríos como el hielo, llenos de suplicas que derritieron su corazón, tan fríos que congelaron sus palabras no pronunciadas haciendo que únicamente pudiese asentir en silencio a su petición, Kamil estaba acostumbrada a rezar pues rezaba todas las noches pidiendo el regreso de su madre, ahora su milagro se había convertido en dos, dos las madres por las que suplicaría hasta perder la voz y el sentido de las palabras.

    Finalmente se alejó sonriendo de aquella manera triste, con aquel detestable gestó, apartandola de sí mismo y ofreciéndole su espalda como ultima visión de su cuerpo, extendió la mano hacía el como si quisiera detenerlo, no quería dejarle solo, detestaba imaginar lo que pasaría detrás de aquella puerta. Pero el la había rechazado, de manera gentil aunque eso no borraba el hecho de que la había rechazado, y su mano encontró solamente el espacio vacío que había ocupado su silueta, se había ido... lejos de ella aun cuando físicamente estaba a solo unos pasos, sus dedos acariciaron aquella división que se le antojo mas gruesa que la misma muralla china  e igual de insalvable. Apretó aquella mano en un muño y se dejo caer sobre las rodillas, deslizandose con suavidad hasta hacer contacto con el duro suelo y bajo el rostro para ocultar los millares de lagrimas que habían comenzado la presurosa carrera por sus mejillas.

    Le había mentido a Ryunosuke... ella no podía curar su dolor... solo era una niña débil e ilusa, inepta e impotente ante la adversidad, sus palabras eran demasiado grandes para su limitado poder. Sollozo en completo silencio al darse cuenta de su inutilidad y permaneció de ese modo orando con todas sus fuerzas por que aquel compromiso pudiera ser adquirido, por que él no tuviese que enfrentar a un mas dolor... sin embargo no pudo evitar sentir aquella punzada en su pecho que le indicaba que aquel era solamente el comienzo de la pesadilla. Cuando se digno a levantarse del suelo sus lagrimas estaban secas sobre sus mejillas y en los lagrimales, petrificadas por completo, por lo que se cuido de recoger aquel rastro con su manga. Solo entonces volvió a alzar el rostro y emprendió su camino de regreso a su habitación, incluso sabiendo que no podría descansar ni conciliar el sueño, al recorrer los pasillos y observar las lejanas vistas a los jardines todo lo que pudo ver era oscuridad... nubes cargadas de nieve.

    En su cuarto, sentado en el centro sobre su cama se encontraba Hayato, sosteniendo entre sus manos aquel grueso libro que Kamil había estado leyendo la víspera, su adorado gemelo lo había sabido, como siempre sabía cuando ella le necesitaba y le tendió los brazos sin decir palabra. Habían pasado ya tres años desde la ultima vez que había dormido entre sus brazos, sin embargo aquel abrazó aun era capaz de ahuyentar las pesadillas, permitiendole soñar que era mayor y mas fuerte, y cuando el sol finalmente llegó les descubrió con los dedos entrelazados como cuando reposaban en el vientre materno. Ese era quizá el único merito que había llevado consigo la tragedia y aunque le alegraba un poco, habría cambiado gustosa aquella alegría por borrar los últimos dos días.
    ---------------------------------------
    Fin de la partida

    gracias pequeñas criaturitas del señor <3

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    Re: El aroma de la Camelia [Priv. Ryu-chan]

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