Japón Monogatari

Descubran la historia de la guerra entre Clanes legendarios, guerreros unicos en medio de una tierra de criaturas mitologicas


    Cuando los cerezos florezcan

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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Dom Jun 12, 2016 4:33 pm

    Sai detuvo su andar cuando Tomoe lo hizo al escuchar que Hayato le negaba tomar té con él. Fue el primer puñal que el menor lanzó contra su pecho. El Kobayashi frunció el ceño, normalmente Hayato era el que siempre pedía un momento para estar con él, no es que tuviera que rogarle pues Tomoe siempre estaba dispuesto a compartir con su Segundo. Pero ahora, los años parecían haber mermado de a poco, sobre todo después del ataque que el pequeño Segundo había sufrido. El mayor frunció el ceño girándose por completo al ver a Hayato.

    Sakurai había sobrepasado la raya. Ya no eran sólo palabras, ya era un ataque directo y a nivel personal.

    — No hay un sólo día que no piense en la familia que ya no está conmigo, Hayato —respondió antes de girarse a volver a caminar. Ignorando olimpicamente a la última declaración del menor.

    Sai apretó los labios y se atrevió de tocar la manga de la yukata del líder que se detuvo, ella lo miró a los ojos intensamente, y bufó afirmó. Tomoe siguió caminando otra vez. La pequeña chica corrió hasta donde estaba Hayato e hizo una pronunciada reverencia.

    —Lamento haberme interpuesto en su entrenamiento, Hayato-sama —inquirió alzando la cabeza para correr a lado de su nuevo maestro. Quien le acarició la cabeza con una sonrisa suave. Volvió a andar hacia el interior de la residencia donde se escuchó un estruendo de platos y cosas caer.

    Hiiro miró a Hayato y se acercó a él para tomar el arco y la flecha.

    —Gracias... —susurró sólo para el segundo.

    Como había terminado con todas sus tareas, el resto de la tarde Tomoe la pasó en casa de Kumiko-san. Miraba hacia el patio donde había Hayato sido consciente por vez primera de su gusto por Tomoe, y donde el líder descubriera que era reciproco el amor que sentía por el Sakurai. En momentos como esos se preguntaba si todo era correcto, el estar con Hayato o si sólo había sido capricho y ahora era la costumbre de la relación. Sai ayudaba a Kumiko a hacer los deberes del hogar.

    *

    El cuerpo lo sentía pesado. Pero estaba vivo, eso era lo que importaba. Cuando sus ojos se entreabrieron lo primero que vio fue la perfecta barbilla del Segundo. Le sonrió débilmente.

    —¿Al menos... le pegué a alguien? —preguntó con voz suave.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Dom Jun 12, 2016 5:04 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:55 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Tomoe

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Dom Jun 12, 2016 5:27 pm

    Una vez había la madre de Tomoe había llevado al pequeño Tomoe de 6 años a casa de los Sakurai, era quizás el único recuerdo que tenía de aquella época que había causado mella en sí mismo. En esa ocasión habían ido por unos cuchillos para cortar hierba del jardín que la esposa Kobayashi tenía. Habían sido hechos especiales para que no le lastimaran las manos. Fue entonces cuando su madre le preguntara a Kumiko: "¿No te da miedo que haya tantas armas en tu casa?", Kumiko había respondido: "Las armas que hay aquí son sólo armas... se vuelven peligrosas cuando alguien las empuña".

    A partir de ese momento, cada vez que iba a casa del herrero procuraba no llevar armas, sus acompañantes llevaban armas, pero él no. Jamás le había dicho el porque a nadie, aunque Hiiro y Hiromi lo deducían y compartían la teoría con aquellos que preguntaban cuando notaban el detalle que Tomoe-sama no ingresaba con armas a la casa de los Sakurai. el significado vario con los años cuando se volvió "parte" de esa familia. Pero ahora se preguntaba que tanto pertenecía a ese hogar. Esa no era su casa, Kumiko no era su mamá, Ren no era su hermano, y él no había jugado al rededor de ese árbol. No tenía un lugar en la mesa ni una habitación. Era un intruso que se metía a ese hogar a la fuerza y Kumiko-san, por el simple hecho de ser el líder que brindaba protección a la zona donde vivían, lo dejaba entrar y quedarse.

    El no tenía muchas cosas. Tenía a Hayato, pero ahora veía que a veces hasta Hayato lo odiaba. ¿De verdad era una persona tan detestable? Aspiró por la nariz fuerte, fue entonces que sus ojos fueron cubiertos. Conocía ese toque y ese singular aroma. Mojó sus labios, aunque su pecho dolió dejó que hablara y se disculpara. Se giró sobre si mismo para mirarlo con una sonrisa suave.

    —Tonto... ¿Por qué crees que me lastimaste? —preguntó aún sonriéndole de forma amable—. No te preocupes no pasa nada... —movió la mano frente a su rostro como si alejara algo—. Sólo me sentí un poco sofocado en el clan, por eso he venido a molestar a Kumiko —inquirió volvió a mirar hacia el paisaje—. Sé que tu intensión es cuidar al clan que te he obligado cuidar, haces tu trabajo, y realmente es magnifico... eres el mejor Segundo que el clan ha tenido, Hayato, y por eso estoy muy contento... —susurró—. Me siento satisfecho con todo lo que haces, gracias... —lo miró de reojo—. ¿Cómo te has sentido de salud? Hoy te veías muy sano entrenando a Ryunosuke, eso me alegra —se tocó el pecho. Cerró los ojos—. Lamento ser brusco pero... —masculló bajito—... y, no pienso que tú seas una persona mala, Hayato... creo que eres la persona más amable y considerada del mundo, tengo de verdad mucha suerte de que estés conmigo aún.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Dom Jun 12, 2016 5:46 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:55 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Tomoe

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Dom Jun 12, 2016 6:13 pm

    Se dejó abrazar, se dejó hacer y pronto, él estuvo jalando a Hayato, después de que preguntara por el té, para calmarlo. Para consolarlo. Besó repetidas veces la cabeza. Hayato lo conocía tan bien que sabía cuando estaba herido, sin embargo, no podía darse el lujo de llorar y romperse, él era fuerte por los dos mientras que Hayato se permitía expresar el resto de los sentimientos por los dos. Peinó el cabello corto, recordó rápidamente el día en que ya hacía cuatro años en que los generales cortaran el cabello del menor en señal de deshonra desde ese momento el Segundo no había vuelto a dejarse el cabello largo. Besó la frente y le hizo que alzara el rostro. Lo miró a los ojos.

    —No debes disculparte por llorar, Hayato... sólo yo he sido duro, lo lamento —limpió los ojos con sus pulgares y le sonrió—. Ya tomé mucho té pero... podemos tomarlo mañana —invitó antes de volverlo a abrazar—. A partir de mañana puedes retomar tu posición como Segundo... Kou es todo un desastre —comunicó sonriendo tratando de hacer menos tenso el ambiente.

    —Si te pedí que dejarás de ser Segundo fue sólo para que te recuperaras, no porque no creyera que estás calificado para serlo. Es un placer tenerte a mi lado, un privilegio. Hayato —mordió su labio y bajó la mirada—, a veces quisiera no haber nacido de esta manera —apretó los labios—... o si al menos aquel hombre que me atacó cuando tenía diez años hubiera tenido éxito en su misión quizás tú serías menos miserable y el clan fuera liderado por Kyo... Kuma no sería un rebelde y mi padre seguiría con vida... —abrió mucho los ojos y después los cerró—. Quizás Tooru estuviera vivo también... muchas personas no hubieran muerto si tan sólo yo... —mordió sus labios con más fuerza—. Hayato... prométeme que jamás volverás a sacrificarte por mí... porque otra vez fui salvado de morir... y quizás por esa decisión, mucha gente vuelva a morir...

    —Tomoe —habló Hiromi. El mayor alzó la mirada a su acompañante que ahora servía a Hayato—. Llegó una carta de palacio real, los lobos acaban de anunciar que su daga fue robada por las mariposas... y al parecer hubo un ataque masivo a los zorros...

    El mayor se incorporó.

    —Hayato, redobla la vigilancia en el clan, Hiromi te quedas con Hayato, yo iré al palacio con Kou —ordenó el líder. No había tiempo para sentimentalismos. Debía de ser duro y dejar de lado sus infantiles traumas.

    —¿No quieres que Kou vaya sólo y te dé la información, Tomoe? —preguntó el capitán—. No creo que estés bien...

    —Nací para la guerra, Hiromi —miró a Hayato y caminó cruzando por la casa—. Sai, ¿sabes algo sobre esto? —cuestionó serio.

    —No, señor —informó la chica alerta por la mención de su antiguo clan.

    —Más te vale. Kumiko-san, gracias... será mejor que Ren, su familia y usted se queden en el clan por unos días... sino enviaré a alguien que los cuide aquí... —sonrió suavemente.

    La serpiente preparaba sus colmillos por si los necesitaba en la batalla que se avecinaba.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Lun Jun 13, 2016 7:15 am

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:55 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Tomoe

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Lun Jun 13, 2016 8:27 am

    Tomoe como el jodido genio que era supuso la forma de ataque que las mariposas desplegarían sobre él. El problema fue que un par de ellas se coló en la embajada inglesa y lograron asesinar a un grupo considerable de extranjeros, pero fue algo que el clan pudo lidiar. Fueron días duros, él no volvió al clan, por el contrario, sólo pidió que le prepararan las tropas y que las enviaran al castillo imperial. Por su parte Ryunosuke se quedó en casa obedeciendo a todo lo que le decía Hayato y Sai cuidaba de él, había sido una encomienda importante que el líder le había designado.

    Hiiro y Hiromi tuvieron que dejar atrás a Hayato, pues su lugar era a lado de su líder, no podían dejarlo caer abatido. Al tanto Kou coordinaba la seguridad del clan.

    A diferencia de los mortales, Tomoe veía el pelear como algo natural. En su corazón las palabras que Hayato le había regalado le dotaban de fuerzas para seguir siendo una divinidad con katana. Con Heiwa y Kara nadie podría vencerlo jamás. Por el contrario, rezaba por las almas de todos aquellos a los que les iba a quitar la vida.

    Fue una semana después que los tambores del templo anunciaron victoria, que las serpientes aún reducidas en poder militar se habían alzado por sobre las serpientes, y en todo caso, habían logrado recuperar su daga. ¿Quién hubiera pensado que la líder de aquellas mujeres sabría como invocar con la daga de Izanagui a seres sobrenaturales como onis? Eso hubiera sido peligroso. Hasta ese momento para Tomoe las dagas eran sólo un tesoro histórico que debían de cuidar, por primera vez veía su verdadero poder. Esa daga debía ser oculta de los ojos y manos humanos. Cualquier podría caer tentado y posteriormente corrompido con semejante poder. Dicho poder que no era para los humanos.

    En medio de la celebración Tomoe llegó siendo vitoreado, estaba entero no había ninguna herida de gravedad salvo un roce en su espalda con una kunai, nada que pusiera en riesgo su vida. Las bajas habían sido mínimas y las ganancias superiores a lo esperado, esperaba que con esa derrota aplastante las mariposas se mantuvieran alejadas un buen tiempo.

    —¡Segundo-sama! Ya llegó el líder —gimió uno de los sirvientes a Hayato, Ryunosuke y Sai alzaron la cabeza, observaron al Segundo. Por fin volvería a estar feliz.

    El hombre bajó de su caballo y los miembros de su clan corrieron a recibirlo, besarle las manos, acariciar sus brazos, levantar plegarias de agradecimiento, estarían a salvo gracias a su violento amo.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Lun Jun 13, 2016 9:58 am

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:55 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Tomoe

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Lun Jun 13, 2016 3:39 pm

    —¡Hayato! —gimió Tomoe mientras recibía a su Segundo en brazos estrechándolo fuerte contra sí. Buscándole la boca para comersela en el proceso en que los demás miembros del clan seguían agradeciendo. Por otro lado los miembros que habían ido a pelear fueron recibidos como verdaderos héroes y del mismo modo en que el líder se hundía en la alegría de su amor ellos hacían lo cual con sus respectivas esposas y sus hijos. Rió el líder pegando su frente a la del Segundo.

    Ryunosuke hizo una pronunciada reverencia cuando su tío pasó por frente a él, el resto de los estudiantes hicieron lo mismo puesto que sabían no había aún derecho de saludar a los que iban a pelear porque no eran dignos hablando del protocolo. Aunque en el fondo se alegraba que su tío estuviera de retorno pues de ese modo no iba a ver triste a su segundo.

    —Debe ser genial tener a alguien que espere por ti con tanto amor y deseo como Hayato-dono espera a Tomoe —comentó Ryunosuke a su compañera mientras veía pasar a la pareja.

    En una esquina del pasillo el mayor atrapó la mano del Segundo para jalarlo con él. Ocultó momentaneamente de los ojos del resto de los miembros del clan que se empezaban a sumir en una celebración que seguramente duraría una semana. Kou había enviado a doblar la seguridad con aquellos miembros que estuvieran sobrios y disponibles, no caería en una treta por un descuido como la fiesta.

    —Tengo algo que quiero entregarte... —susurró el líder a su pareja de modo confidencial—. No quiero que me digas donde la colocas... pero necesito que en cuanto puedas la ocultes... —sacó del interior de su haori algo que estaba envuelto en un trapo sucio—. Es la daga de Hebi no Umi... la daga del clan —masculló muy bajito, mirándolo a los ojos—. Tampoco quiero que le digas a nadie lo que te estoy entregando... ni siquiera que afirmes haberla visto... eso pondría en peligro tu vida y no me puedo dar ese lujo —le acarició la mejilla con amor mirándolo a los ojos sólo para volver a besarlo con pasión—. Te he extrañado —dijo en medio del beso sobre los labios que haría doler de tanto besarlo. Ese tiempo había sido eterno y debía de remediar la ausencia.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Miér Jun 15, 2016 10:35 am

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:55 pm, editado 1 vez
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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Miér Jun 15, 2016 11:21 am

    Tomoe se hizo en risas para seguir a su Segundo, en el camino cargándolo como costal de papas y llevándolo hacia la habitación que compartían por las noches. El futón estaba listo para usarse y la puerta cerrada a mitad del día significaba que ni el Segundo ni el Líder saldrían por un buen rato. Nadie debía molestarlos.

    Por su parte Ryunosuke escuchó a Sai. Sabía a lo que se refería la chica. Entre su papá y mamá no recordaba haberlos visto abrazándose o besándose, de hecho, no los recordaba juntos y cuando coincidían en un mismo lugar su madre siempre estaba a lado de Tomoe-sama. En ocasiones se llegaba a preguntar si realmente ellos se habían amado, pero el sólo hecho de que Hayato le dijera que sí le bastaba para confirmar cualquier cosa. Invitó a Sai a ir por mochis al comedor, todos se preparaban para el festín que se desarrollaba en esos momentos de modo informal, las actividades habían cesado hasta nuevo aviso, la victoria era algo digno de celebrar por lo alto.

    —La sonrisa de Hayato siempre es la más bonita —acordó divertido con la chica.

    Siguieron caminando y entonces la pregunta de ella le cogió desprevenido giró su mirada confundido, meditó seriamente cruzándose de brazos inclusive.

    —¿Alguien? —después en la memoria le cruzó su padre, el pecho le dolió. Bajó la mirada y su gesto se volvió lejano—. Cuando estaba más niño... vivía en Oita después en Ise... antes de llegar acá, había alguien a quien esperaba para que me trajera para acá —no recordaba del todo su niñez temprana pero si el último año que había vivido en Oiita, rememoraba con facilidad la ansiedad que nacía en él cuando se enteraba que Kobayashi Kyo iría a verlo. Tocó su pecho ahora él comprobando no sangrar—. Pero ya no más... —soltó apresurando sus pasos—. Vamos Sai, olvida los dulces, entrenaremos —ordenó dirigiéndose hacia las mediaciones del bosque alejados de la celebración.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Miér Ago 24, 2016 12:53 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:55 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Miér Ago 24, 2016 7:46 pm

    Tuvo que seguir a Sai de regreso hacia aquella zona pues la chica había sido bastante insistente, no le que daba más que hacerle caso. Entonces el chico sonrió al darse cuenta de un detalle bastante particular, que no iba a informar pero que si llegaba a pensar. Cubrió su boca con su mano libre y fue entonces que apresuró sus pasos para lograr que ella le soltara. Cuando estuvo a su lado caminando rumbo a uno de los dojos de entrenamientos, él le miró de reojo.

    —En esto te pareces al Segundo... te preocupas por todos... es bueno haberte salvado de la muerte segura —comentó para adelantarse un par de pasos—. Quizás un día llegue a ser líder, Sai —dijo mirándole de reojo—. Haré mi propia familia... y estaré contento si tú eres quien proteges a mis hijos y futuros líderes... la familia principal estará completamente a salvo con gente como tú y gente como Segundo —sonrió nuevamente antes de seguir andando.

    En la alcoba, cerca del amanecer el líder volvía a recorrer con sus labios el vientre de su Segundo, sorbía dejando marcas rojas que no había dejado en mucho tiempo. El calor del verano les sonreía y el sol apenas perezosamente iba a dislumbrar el cuerpo de los amantes y abajo en el patio el de los borrachos que se habían embriagado ante la celebración. Se recostó sobre el estomago el mayor y cerró los ojos. su cabello estaba disperso por sobre su espalda y hombros y otro tanto sobre el cuerpo níveo del Segundo.

    —En la siguiente vida cuando no existan más guerras que pelear... dedicaré todo mi tiempo a hacerte el amor, Hayato —advirtió, acariciando ahora una de las piernas ajenas. Besó la ingle y el miembro que había muerto debido al uso que se le había dado. A Tomoe le encantaba el aroma masculino que expedía el cuerpo de su amante tras muchas sesiones de sexo—. ¿Me vas a esperar en la siguiente vida, amor? —preguntó bajito con un gesto compungido y con temor en él de que se le engara esa dicha de repetir su vida con el hombre al que amaba.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

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