Japón Monogatari

Descubran la historia de la guerra entre Clanes legendarios, guerreros unicos en medio de una tierra de criaturas mitologicas


    Cuando los cerezos florezcan

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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Vie Mayo 13, 2016 6:46 pm

    Los ojos azules, replicas de los de su padre, su abuelo, su bisabuelo y el resto de los Kobayashi, brillaron con emoción pero la sonrisa no llegó del todo, su gesto se iluminó eso sí y afirmó con certeza. Después miró al joven maestro que cogía un pergamino. Frunció el ceño. No le gustaba que el niño ese tocará sus cosas. No obstante ahora tenía una misión que sólo él podía cumplir y así lo haría porque Hayato-dono confiaba plenamente en él.

    *

    —Entonces me dijo que lo fuera a buscar para cenar —contó toda la historia, incluida la parte de su discurso que contenía su desacuerdo. Bebió té con cuidado. Estaba con los otros dos estudiantes del Segundo. Él acababa de terminar su entrenamiento con Tomoe-sama, aunque éste le había pegado y castigado muy fuerte por haber tirado al joven maestro Yoritomo, a él no le importaba. Estaba feliz en su interior y nada podría aplacar esa felicidad.

    Sin embargo se quedó bastante pensativo después de un rato.

    —Aunque... una vez escuché decir a Okasama que si te esfuerzas mucho debes comer mucho... Hayato-dono casi no come... ¿no deberíamos decirle al médico o a mi tío? ¿Qué tal si enferma? —él comprendía mejor ese tipo de cosas. Miró a sus dos compañeros y después colocó su atención en su postre. Que había desaparecido y estaba en el plato de Satori, frunció el ceño. Lo bueno es que a él no le gustaba mucho el dulce de castilla, se hubiera quejado pero se quedó callado.

    Estaban en el pasillo frente al manzano que tenía los pequeños frutos creciendo en sus ramas, esperaba que pronto diera aquella preciada fruta para volver a recogerlas en conjunto de los dos que ahora le acompañaban y del Segundo claro, aunque deducía que Yoritomo-dono también iba a estar ahí presente. Frunció el ceño irremediablemente revocando los celos.

    —Los tres fenómenos del clan —se burló de ellos un chico que pasaba por el pasillo acompañado de otros muchachos—. Oye, Ryunosuke, no vuelvas a llorar si te pateo el trasero en el entrenamiento de mañana... vaya desperdicio entrenar con el líder y ser así de patético, si fuera yo aprendería esa técnica que tiene el líder con dos katanas —comentó y los niños empezaron a hablar al respecto.

    —Pero ahora que lo mencionan... ¿no huelen ese olor?

    —Deben ser los perros del segundo —los niños se rieron—. Porque así los llama líder...

    Los cinco que estaban ahí se vieron entre sí para después al unísono gritar en tono burlesco: "Perros".

    —Satori, ¿vives aquí porque en tu casa ni tu madre aguanta el olor, cierto?

    Ryunosuke estaba tensó en su lugar aún tomando té, aún no lograba contenerse por completo, aunque se había acostumbrado a ese tipo de tratos.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Vie Mayo 13, 2016 7:25 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:45 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Mayo 14, 2016 3:34 pm

    Ante el llamado de Satori, que era más grande y "sabio", Ryunosuke estuvo feliz de tirarse a la pelea, patear a los chicos que había osado a insultarlos. Se las iban a pagar, así que no lo pensó mucho antes de tirarse contra ellos y empezar a propinar empujones, arañazos, patadas y mordidas. Aunque él no fue inmune.

    Debía de confesar el pequeño y recién iniciado Rebelde, que agradeció cuando los detuvieron y llegó Hayato. Su corazón palpitaba muy fuerte por la adrenalina recién conocida, había una extraña sensación de satisfacción al haber podido desquitarse con aquellos que se metían con él. De haber sabido que podía hacer cualquiera desde antes hubiera empezado a golpear niños, pero, se retrajo cuando vio al Segundo tan afectado. Jadeó y se colocó de pie para caminar hasta el castaño que estaba recostado. Se agachó para acariciar la frente del adulto.

    —Segundo, no se ponga triste... Takumi-nii y Satori-nii lo sienten también... ¿cierto? —con una mano abrazó sus piernecitas y con la mano libre siguió acariciando la frente del mayor. Apretó los labios—. Además usted nos ha dicho que no nos dejemos humillar de nadie... ellos empujaron mi té y mis dulces —eso había sucedido después de que comenzara el problema pero todo era muy "confuso" y seguramente Ryunosuke se había estado "confundiendo". Quería que Hayato-dono dejará de preocuparse—. Además, ni Takumi-nii ni Satori-nii me dijeron que fuera a pelear... fui a pelear porque yo quise, porque no era justo... usted es justo y ellos no son justos... se merecían esos golpes y unos jalones de cabellos más... —a él aún le dolía la cabeza de los halones que a él le habían dado en el cabello negro.

    Se flexionó y besó la frente del mayor. Lo miró serio.

    —Iré a disculparme con ellos aunque dijeran que soy una carga para tío Tomoe y que Takumi y Satori son perros... —inquirió con las serias intenciones de ir.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Mayo 14, 2016 7:19 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Mayo 14, 2016 7:37 pm

    Ryunosuke recobró la compostura después del ataque de risas y se incorporó para ver como el segundo daba el mismo amor a cada uno de ellos. Quizás sí eran perros, perros que adoraban al líder de su manada. Enseguida corrió a jalar de la yukata a Hayato para que lo cargará. Satori se incorporó bufando y dejando sus manos detrás de su nuca para caminar a lado del mayor, y Takumi pidió la mano libre del segundo. Los cuatro fueron al comedor donde tomaron la cena.

    Esa noche llovió y el manzano especial pudo tomar agua del cielo. Seguramente las manzanas de ese año serían grandes y jugosas por tantas lluvias. Sin embargo, hubo un relámpago que rompió el cielo. Tomoe estaba cansado y había tomado a Hayato, ahora mismo lo abrazaba imposibilitándolo moverse. Pero Ryunosuke abrió de golpe los ojos aterrado. ¿Había estado soñando? ¿Era su imaginación? Otro temblor entre las nubes y el pequeño Kobayashi se incorporó de golpe. Jaló su haori y salió corriendo fuera de su habitación. Sus ojos se llenaban de lagrimas. El pasillo se iluminó por el trueno que antecede a un potente relámpago que llegó y lo hizo brincar. Corrió hasta la alcoba de Takumi y la abrió de golpe, era la que estaba más cerca, la de Satori estaba en el piso inferior y estaba aterrado como para bajar escaleras.

    —Ta... Takumi-nii —llamó el pequeño Ryunosuke a su amigo agitándolo con la violencia que sus manos podían despertar. Otro trueno y lloró silencioso, se metió en el futón de su amigo y lo abrazó fuerte. Normalmente Hayato lo iba a ver pero estaba seguro que no lo haría porque debía estar con Yoritomo-sama. Sollozó ante las corrientes de electricidad que Dios cielo soltaba cada minuto. La lluvia se volvió mayor y fuertes ruidos vinieron de fuera. Al parecer un árbol se había caído rompiendo unos pedestales. Nada grave, pero el ruido era endemoniado. Ryunosuke no podía dejar de temblar y sudar asustado.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Mayo 14, 2016 8:24 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Mayo 14, 2016 8:37 pm

    Ryunosuke se aferró con sus manitos primero a Takumi quién estaba en un estado aún más deplorable que él. No podía mantener la calma y la cordura en un momento tan crucial y lleno de terror como el que vivía. No señor, preferiría morir que soltar a Takumi aunque el llanto del ajeno hacía que su corazón se acelerara más. Agradeció a todos los 8 millones de dioses que había en Japón la llegada de Satori quien parecía mantener más la calma. En realidad había sólo una cosa a la que Satori le tenía miedo, y esa sólo el Segundo la conocía, y no era precisamente la oscuridad o los truenos como sus cobardes amigos.

    Ahora aferrado al mayor lloraba el pequeño Kobayashi hasta que Hayato-sama llegó, salvando el día.

    La noche fue más llevadera. Debía de admitirlo, después de la llegada del Segundo, definitivamente estuvo mejor. Más tranquilo, era como si la presencia del Segundo fuese una especie de capa protectora que calmara la tempestad que afuera se desataba. Los niños ya no pudieron dormir, estaban demasiado excitados por toda la conmoción como para lograr dormir, el halcón tuvo que mecer sus alas y dejar que de su pecho naciera una historia que los distrajera. Cerca de la madrugada la tormenta menguó pero no dejó de llover. Fue entonces que los menores cayeron profundamente dormidos.

    Tomoe, por su parte, tuvo que mover su trasero de su futón y cargando al heredero que parecía dormir reconfortante en los fuertes brazos de su padre, era genético. Anduvo hasta una zona del clan que pocas veces había visitado, y que, hasta cierto punto, Hayato le había prohibido visitar. Abrió la puerta de la habitación y cerró tras él. Encontró a Nanami dormida, pateó el bulto y la mujer abrió los ojos.

    —Cuida al joven maestro... tengo sueño —ordenó malhumorado (rabiaba) el joven líder. La mujer parpadeó confundida y afirmó. Se incorporó buscando cubrirse con un haori dispuesto para ella y se incorporó dejando el futón para su proveedor. Tomó al bebé y lo cargó, lo abrazó con amor y besó la cabecita, nunca podía ver a su hijo, tuvo que aguantar el llanto al verlo tan grande. Era realmente idéntico a Tomoe, lo cual agradecía pues en el fondo ella siempre había sospechado no haber quedado preñada del maestro, pero, ahí estaba, el sello de la estirpe Kobayashi, estaba orgullosa de su logró. El líder se acurrucó en el futón y se dispuso a relajarse un poco. El trabajo era pesado, Hayato era un cabrón que lo cambiaba por un montón de críos y el humor estaba pésimo.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Mayo 14, 2016 9:03 pm

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Lun Mayo 16, 2016 10:05 am

    Tomoe se dejó sacar para no despertar a Yoritomo que seguía durmiendo, y realmente había costado trabajo hacer que el menor descansara. Pudo ver la cara de pánico de Nanami, pues había escuchado de primera mano que Hayato-san tenía un terrible temperamento, ella a un principio no lo podía creer, hasta cierto día que lo vio explotar, por lo cual, ahora sentía autentico miedo.

    El mayor una vez fuerza escuchó el reclamó y lo miró serio. Mordió el interior de su labio y caminó detrás de él para tomarlo del brazo, apretarlo y ahora él arrastrarlo hacia la primer alcoba que encontró. La abrió de golpe de forma fuerte y los estudiantes que ahí dormían se sobresaltaron. Miraron sin entender que ocurría.

    —¡Largo! —rugió el líder. Los estudiantes salieron y Tomoe tiró al futón al menor. Sin más se dejó caer sobre el cuerpo de Hayato, tomándolo del brazo para aplicarle una llave y alzarle la yukata, jalándola para quitarsela y hacerse pasó. Pegó su boca al oído ajeno.

    —Que sea... la última puta vez que me dejas... para ir a ver a tus perros... la siguiente vez, iré los asesinaré y te daré sus putos cadáveres de regalo de cumpleaños... —recitó con autentico odio; con la mano libre empujó el rostro de Hayato hacia el futón. Dejándolo imposibilitado para moverse. Lo iba a tomar, se lo iba a coger sin lubricante, era sexo que estaba motivado por celos que habían emergidos por un reclamo sin fundamentos. Él había acudido con Nanami porque estaba cansado, quería dormir y no podía cuidar de Yoritomo, al menos no de manera responsable. Pero Hayato había malentendido todo, haciendo que la ira ocasionada por los celos hiciera erupción en el voluble carácter del líder que ahora empujaba su miembro endurecido por su propia mano entre los glúteos del segundo haciendo presión en la llave que mantenía.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Lun Mayo 16, 2016 10:41 am

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    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:46 pm, editado 1 vez
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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Lun Mayo 16, 2016 11:10 am

    En un primer momento estuvo sumamente enamorado de Hayato -aún lo estaba- pero sólo había el deseo de estar a su lado y cuidarlo, después creció el deseo de tomarle la mano, tenerlo con él todo el tiempo, abrazarlo... besarlo... con el tiempo, deseos más impuros abrigaron el corazón de Tomoe que fue extendiendo de a poco hacia Hayato hasta que los sentimientos fueron recíprocos y suficientes para no buscar a nadie más en su vida. Nadie más, sólo era suficiente a Hayato; no había monotonía, no había aburrimiento, no había tedio. Todo en Hayato era perfecto desde él como persona hasta esos sentimientos que empujaba hacia Tomoe y Tomoe los recibía de golpe. Los celos y la monopolización mutua.

    —Ah... —suspiró sintiéndose hinchar más ante las atenciones tan precisas.

    Hayato lo conocía a tal perfección que daba miedo. Conocía que puntos tocar para dejar a Tomoe comiendo de su mano. Y ahora era la mano de la serpiente la que recibía esa atención y provocaba estremecimientos, aunque Tomoa no sabía si era por la acción o el estar viendo la acción. Lamió él mismo sus labios y cuando mordió la punta de los dedos rió.

    —Sólo yo puedo hacerte sangrar —inquirió retirando la mano para bajar a las caderas ajenas y hacer que se incorporara un poco para después hacerlo que bajara. Cerró sus ojos sintiendo como otra vez el miembro intentaba entrar a la fuerza. No podía evitarlo; no se sentía tan benevolente como para usar pomada. Lo hizo bajar de golpe y él subió a la cadera para hacer que entrara mejor el falo.

    Gruñó de forma masculina y lo veía desde abajo, sus ojos se perdían ante la visión de Hayato sobre sí. Tomó una de las manos que besó en la palma y después mordió en el antebrazo dejando una mordida posesiva. Odiaba que le pusiera atención a esos niños. Le daba envidia que ellos sí podían pasar el rato jugando al rededor de Hayato, y él tenía que cumplir con sus obligaciones.

    —Muévete —ordenó con tono profundo, sus ojos oscurecidos aún por los celos y el deseo.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Lun Mayo 16, 2016 11:53 am

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    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:46 pm, editado 1 vez
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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Lun Mayo 16, 2016 3:39 pm

    —A nadie... le debo demostrar... que eres mío... porque todos lo saben... —dijo con tono autoritario, masculino, varonil antes de derribarlo y quedar él sobre el cuerpo del menor. Cogió las manos para ponerlas sobre la cabeza del halcón al mismo tiempo que sostenía su peso con ella y empezaba a embestir rápido de forma descontrolada. Había perdido la cabeza desde el momento que afirmó usando el titulo de "Líder-sama", que Hayato lo usará, específicamente que él lo usara, le calentaba no sólo el pensamiento, sino el orgullo y la hombría.

    Coño.

    Las mejillas se ruborizaron debido a la actividad meramente física. Si hacía diez minutos había estado cayéndose de sueño, ahora estaba más que despierto. Descargando un furioso ataque contra la intimidad de su pareja. Soltó las manos sólo para poder acceder al cuello y morder con violencia. Clavar los colmillos y soltar el veneno, la dulce dosis que le suministraba a su Segundo cada vez que había oportunidad.

    —Te amo, mierda... —exclamó con frustración, con enojo, la voz pareció quebrarse. No podía confesar que había ira cuando Hayato pensaba que lo había traicionado. Sabía que motivos había de sobra para pensarlo pero Tomoe jamás hubiera podido pensar, si quiera, en serle infiel a su halcón, a la única persona que creía autenticamente en él. Metió de golpe el miembro y gimió arqueando su espalda. Mordió su labio herido y lamió los rastros de sangre. Los ojos azules parecían brillar como los de un depredador al que le quitas el alimento. Torpemente se dejó arrastrar nuevamente por sus deseos volviendo a penetrar sin real cuidado el cuerpo.

    Le quería hacer llegar sus sentimientos, que entendiera que pertenecía a él. Y la boca mordía y jalaba la de Hayato sin llegar a herirla. Mordió la barbilla y sorbió de la garganta cuando llegó a él. Hizo su mano puño sobre el futón donde estaban mal acomodados y los hizo rodar dejando otra vez a Hayato contra sí, sin embargo esta vez lo abrazó con fuerza sobre sí y flexionó sus rodillas para seguir siendo él el que penetrara con desesperación al contrario. Era un sexo diferente al que regularmente practicaban.

    Era un sexo plagado de celos contenidos por meses. Celos a un par de mocosos que apenas entendían porque la gente se besaba. ¿Qué coños iban a saber o imaginar sobre los placeres de la carne?

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Lun Mayo 16, 2016 4:40 pm

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    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:46 pm, editado 1 vez
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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Lun Mayo 16, 2016 5:00 pm

    Sintió un terrible escalofrío cuando los movimientos erráticos y salvajes fueron dados por Hayato, no se esperaba eso. Claro que no mierda. Habría podido morir ahí y ser feliz entonces. Así de sencilla era su vida. Ayudó con sus manos al movimiento frénetico de caderas. Y su abdomen se contrajo, se abrazó fuerte enterrando las garras a la espalda y jalándola para que no se separa de él. Aspiró por la boca.

    Aguantó sólo un poco más.

    Únicamente para que al segundo siguiente, la semilla se desperdigara dentro de Sakurai. Sus caderas se siguieron moviendo al tiempo que el semén era vaciado, causando un delicioso escozor que se extendía en forma de escalofrío por todo el cuerpo. Cuando el orgasmo acabara con él y su respiración, siguió abrazando a Hayato contra su pecho. La boca abierta y el corazón desbocado. Los ojos enrojecidos por el sudor que le había caído sin querer. El cabello hecho un desastre y el ambiente caliente.

    Sus manos y su cuerpo general temblaban. Cerró un instante los ojos y estrechó duro al menor.

    Le decía que no lo iba a dejar ir. Buscó la frente para besarla, y hundió el rostro ajeno contra su cuello, sólo para apretar los dientes y no se diera cuento del gesto lleno de rabia que sentía, seguía celoso, seguía enojado, no quería compartir a Hayato con nadie, no se explicaba como él no podía llenar por completo el corazón de Hayato como Hayato llenaba el suyo, no había lugar para absolutamente nadie más. Suspiró y su cuerpo se relajó al sentir que su espalda ardía. Lo soltó lentamente.

    —Debemos... movernos... antes de que los niños... despierten a otros niños o a Kou —advirtió dejándolo ir. El humor de Tomoe estaba menguando, había clavado la mirada en la pared, dejó caer las manos a los lados. Estaba consciente que estaba celoso por niños que no superaban los 14 años. Apostaba que ni erecciones accidentales habían tenido en su vida.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Lun Mayo 16, 2016 5:15 pm

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    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:46 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Lun Mayo 16, 2016 7:27 pm

    —Hayato-dono —habló un Ryunosuke de 10 años que hacía reverencia hacia el segundo. Regresaba de Ise de visitar a su vieja abuela que parecía sólo molestar con lo mismo: debes volverte fuerte, no puedes permitir que el hijo bastardo de Tomoe ocupe el lugar, apresúrate a crecer y quitarle el liderazgo a tu tío, y cosas de lo mismo. Lo cierto era que a él sólo le interesaba mejorar no para impresionar a nadie, sino para proteger al segundo. Mismo al que le sonrió con cariño y sacar de su bolso de viaje un presente que había conseguido en Ise los días que estuvo allá.

    —Es té de melocotón, es dulce y sabe muy bien, a mí no me gustó, pero estoy seguro que usted y Sato lo van a disfrutar un montón —declaró, después volvió a hacer una reverencia y se retiró. Como estaban frente al resto del consejo no podía ser más expresivo que eso, eran cuestiones de jerarquías y protocolos, Ryunosuke había empezado una personalidad bastante apegada a lo que debía ser un joven maestro respetando cada una de las ceremonias y rituales al rededor de su propio estatus, y lo que mejor veían en él es que comprendía que al ser parte de la familia principal tenía la responsabilidad de dar el ejemplo en cuanto a su imagen y el esfuerzo. El gesto serio y distante, de menosprecio decían algunos, seguía estando ahí, pero también se reconocía que el cobarde que huía había empezado a desaparecer poco a poco, aún lloraba y se frustraba cuando perdía algún encuentro en el que se había esforzado, sin embargo, empezaba a entender que mediante el esfuerzo duro cualquier cosa podía ser.

    Cuando escuchó que el Segundo había ido a su habitación, Ryunosuke emprendió una carrera desesperada cruzando el clan completo para abrir la puerta de la habitación personal del mayor y tirarse sobre él, hundiendo su rostro en el pecho ajeno. Aspirando fuerte el aroma de su "Haha/Chichiue" ficticio y abrazándolo fuerte.

    —¡No quiero volver ir ahí! ¡Todo huele mucho a rosas! ¡Lo odio! —se quejó inflando las mejillas—- Además de que me quedé corto en el entramiento otra vez... Tomoe me va a reñir, estoy seguro... —advirtió mientras se sentaba a lado de Hayato—. ¿Dónde están Sato y Takumi? —preguntó el menor buscándolos con la mirada—. Escuché que tío volvió a pegarle a Takumi...—comentó el rumor escuchado por uno de los guardias de forma baja—. ¿Por qué mi tío nos odia tanto? Al único que parece tratar bien es a Sato, y eso porque es hijo de Shimada-sensei... —pensó en lo que decía—. ¿Es porque Takumi y yo no tenemos padre? ¿Por eso nos detesta mi tío?

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Mar Mayo 17, 2016 12:01 pm

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    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:46 pm, editado 1 vez
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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Mar Mayo 17, 2016 12:24 pm

    —¿Está bien que lo acompañé a la casa de su hermano, Segundo-dono? —cuestionó Ryunosuke un poco nervioso, antes había escuchado que Takumi iba, era normal que él fuera a casa del segundo pues es quién la jugaba de mensajero en muchos casos; y a decir verdad siempre había querido ir, sin embargo, jamás había dictado sus deseos en voz alta. Ahora, se prestaba la oportunidad y él no estaba dispuesto a decir: "No", aunque por educación debía confirmar el deseo de quien lo invitaba pero al ver aceptación pareció ponerse nervioso, feliz y nervioso.

    Revisó que iban sus dos katanas en su cintura, pesaban mucho y a veces las tenía que sostener, pero no las iba a dejar de lado puesto que debía de proteger con su vida al Segundo. A diferencia de Hayato, él acomodó mejor su haori que rezaba su estatuto como estudiante del clan Hebi e hijo de la familia Kobayashi. Se sentía orgulloso al caminar a lado de Hayato. Una vez afuera, inconscientemente le cogió la mano y la apretó como cuando estaba más pequeño y salían a pasear.

    Contó su desventura en casa de su horrible abuela, todo lo que le había dicho y lo problemático que era saberse como hijo de una familia como la suya.

    —Aveces me gustaría ser huérfano de casa de nadie... ya sabe... que no fuera de los Kobayashi... no entiendo que tiene de especial ser un heredero primario... —explicó mirando los cerezos que crecían por sobre sus cabezas casi llegaban a la casa del menor.

    —Además... mamá dijo que debo empezar a hacer misiones muy pronto... pero tengo miedo... ¿qué tal si muero? —contó su temor al mayor—. No soy como Satori que es ridículamente fuerte, o como Takumi que es muy bueno con el arco y la flecha... el otro día Hottaru-sensei dijo que soy igual de débil que mi padre y que no le sorprendería si me suicido, me dijo también que debería de hacerlo de una vez para evitar malos ratos... —contó cabizbajo pateando una piedrita que estaba cerca—. Pero le dije que no puedo hacerlo porque... quiero estar a lado de Hayato-dono más tiempo... —le sonrió grande.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Mar Mayo 17, 2016 12:49 pm

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    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:47 pm, editado 1 vez
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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Mar Mayo 17, 2016 5:25 pm

    Cuando el mayor se colocó sobre él, Ryunosuke no pudo evitar aguantar la respiración y quedarse muy quieto, con la espalda bien recta, y los hombros tensos, pero enseguida se relajaron pues las manos del mayor se recargaban de él en un gesto que buscaba quitar el peso que en él se había echado de forma innecesaria. Bajó el rostro con un puchero y negó. Él no quería olvidar a su Chichiue/Haha ni mucho menos dejar de ser amigo de Takumi y Satori, porque básicamente olvidar a Hayato-dono era dejar de lado a sus amigos. Por otro lado, lo miró a los ojos cuando éste comenzó a hablarle sobre su aburrido don de la perseverancia.

    Para los 10 años de edad que Ryunosuke tenía realmente ser "perseverante" era todo un reto, pero el nene no lo veía de ese modo, tenía un sensei -Tomoe-sama- por el cual sacaba fuerzas de saber donde, ni siquiera él estaba seguro como funcionaba su propio cuerpo cuando estaba expuesto a los duros entrenamientos que el líder del clan le imponía. Tanto en Kyudo como en Kenjutsu eran torturas de tardes o mañanas enteras, inclusive noches donde tenía que demostrar que era lo suficiente bueno para que el jefe del clan invirtiera más tiempo en él, de lo contrario, era enviado con el resto de los alumnos, que aunque era "normal" que entrenara una o dos veces por semana con el resto de los estudiantes, Tomoe lo hacía sentir de tal modo que se sentía perdedor: "No voy a perder mi tiempo contigo... vete con los comunes", eran las palabras más suaves que le dedicaba a su sobrinito de diez años.

    —Me volveré tan fuerte como usted o como tío Tomoe-sama —inquirió con voz suave. Los ojos azules, eran más claros que los del líder del clan, tenían cierto toque místico que llamaba la atención, por ejemplo a Sakura, la pequeña hermanita de Sato le gustaba verlo al igual que al joven maestro Yoritomo, en tres años más el menor comenzaría a entrenar junto con Tomoe-sama y, por consiguiente, con él mismo. Sería el "Sempai" del niño y por ende debía esforzarse mucho; y ahora que escuchaba que se iba a hacer cargo de un Hayato anciano abrió mucho sus ojos y afirmó de forma repetitiva.

    —¡Yo te cargo! —comentó con urgencia antes de jadear y ver que quedaba atrás en la carrera. Corrió detrás deél acelerando el paso lo más que pudo. Doblando en la esquina, sus mejillas se sonrojaron, su mano sostenía sus katanas en la cadera y una risa cantarina saltaba de su garganta. Era divertido estar con Hayato-dono.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Jue Mayo 19, 2016 6:12 am

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:47 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Jue Mayo 19, 2016 10:55 am

    Cuando llegaron el pequeño aspirante a samurái miró la casa con atención, había visto construcciones como aquellas antes. No era el típico niño mimado en hacienda y castillo que hacía feo a las viviendas regulares. Por el contrario, apreció con buenos ojos el jardín que había al frente y parpadeó conmovido al ver como Hayato era saludado tan enérgicamente por su madre. Pensó en Takenaka Hiiro y en lo insipiente que podía ser. La amaba con todo y su carencia de afecto. Suspiró y se sonrojó cuando el Segundo pidió para él judías rojas.

    —¡Segundo! —lo recriminó sonrojado pero después bajó el rostro. Se había avergonzado frente a la madre del mayor. Hizo una respetuosa reverencia para después incorporarse completamente erguido, su mano descansando sobre sus katanas, aunque esto hacía que pesaran más había adoptado la postura sin querer al ver a Tomoe-sama hacerlo infinidad de veces—. Soy Kobayashi Ryunosuke, es un placer para mí conocerla, Sakurai-san —inquirió volviendo a reverenciar.

    Después entró dejando sus zori en la entrada y caminó hasta la mesita, con la espalda bien derechita comenzó a tomar el té que le servían. Bebió agradeció y suspiró volviendo a beber. Miró a Hayato-dono marchar hasta el jardín, y se incorporó sentándose junto a él. Miró el pasto verde y sonrió.

    —¿Estamos esperando a su Chichiue, Hayato-dono? —cuestionó con curiosidad—. Su madre lo quiere mucho, ¿los viene a ver seguido? ¿Usted se parece más a su padre o a su madre?

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Jue Mayo 19, 2016 2:10 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:47 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Vie Mayo 20, 2016 6:47 am

    —Lo siento... —se disculpó por preguntar sin tacto acerca del padre, aunque el menor desconocía la información de que Hayato no tenía padre. Se sintió peor al saber que alguien lo había asesinado. Miró al mayor con cierto interés y pensó que el hombre era muy fuerte. Él se había estado reprochando y sintiéndose miserable por la muerte de su padre, peroi ahora viendo lo fuerte que era Hayato, supo que no tenía derecho a seguir sintiéndose de esa manera. Hubo un fuerte golpe emocional que el menor no alcanzó a comprender del todo.

    —Oh... ¿una katana? —cuestionó y sonrió, afirmó de forma grande—. Aunque... nosotros en la familia Kobayashi usamos las dobles katanas... tendría que hacerme dos —mostró sus dedos—. Quiero que tengan el nombre del sol y la luna —expresó emocionado—. Va a ser genial, lo sé... las de líder son unas espadas hermosas... Heiwa y Kara-chan son bastante fuertes, y muy leales a Tomoe-sama... —sonrió enorme.

    Cuando llegaron los pasteles, agradeció con total solemnidad y comenzó a comerlos, pero después abrió mucho sus ojos, eran los mejores que había probado en todo el mundo. Inició a comerlos con tal desespero que gruñó, incluso, se enojó para después reír cuando el Segundo robó aquel pastelillo.

    Una vez que la iniciativa sobre visitar un taller de fundición lo hizo sonreír enorme. Se incorporó afirmando.

    —¡No tocaré nada! —engulló el último pastelillo, aún quedaban tres, pero le preguntó amablemente a la madre del Segundo si los podía llevar a casa, quería que los chicos probaran aquellas delicias, aunque estaba seguro que Takumi no iba a querer, Satori feliz se los comería. Acomodó mejor su ropa y caminó detrás de Hayato muy quietecito para no tener que estropear nada o causar algún accidente. El calor se sentía y ni siquiera habían llegado al taller, pidió un momento, y se sacó el haori que dejó en un costado del camino después siguió. El haori del clan era muy calentito porque tenía varias capaz de tela para el frío ocasional de aquella temporada, lo cual la hacía una prenda pesada y perfecta para los jovenes guerreros, aunque Ryunosuke suspiró aliviado cuando no la tuvo sobre sus hombros.

    —Hayato-dono... ¿qué se hace en la ceremonia de mayoría de edad? ¿La mía será en cinco años, cierto? ¿Cómo fue la de usted? ¿Y la de líder-sama? —alzaba la carita con verdadera curiosidad.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

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