Japón Monogatari

Descubran la historia de la guerra entre Clanes legendarios, guerreros unicos en medio de una tierra de criaturas mitologicas


    Cuando los cerezos florezcan

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Vie Mayo 20, 2016 5:49 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:49 pm, editado 2 veces
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Vie Mayo 20, 2016 6:05 pm

    Era la primera vez que estaba en un taller de fundición y claro que estaba muy caliente. Observó al hermano de Hayato y se emocionó cuando lo presentó como "uno de sus niños". Hizo una educada, elegante y pronunciada reverencia. Se incorporó con la espalda bien recta. Saludó totalmente formal como lo requería el protocolo de un Kobayashi, y después... dejó que sus ojos se abrieran emocionados viendo como todo funcionaba en ese mundo desconocido. Ahí es donde había nacido Heiwa y Kuroo -la katana nunca usada de Kou-, incluso sospechaba que de ahí venían las katanas de su madre y de su tío, ahí se había creado al mundo y ahora el mundo era protegido por esas armas. El corazón se le infló en el pecho y estuvo a punto de llorar. Hasta que le habló el segundo y corrió a su lado, afirmó con total determinación.

    —Yo cargaré, Segundo-dono, puede confiar en mí...

    Después corrió a otro punto del taller donde no había nada relativamente peligroso y tocó con uno de sus dedos cuidadosamente una de las hojas sin mango que descansaban en una mesa, era de otros trabajos de Ren, su mirada se giró hacia el hermano de su Segundo y se acercó.

    —Cuando me vuelva Samurái vendré personalmente por uno de esos... —señaló una wakizashi que estaba colgada de la pared, se acercó confidencial al mayor—. No me gustan los o-tanto porque son muy cortos... así que yo usaré wakizashi —comunicó, la costumbre en cuanto a las armas samuráis del clan Hebi era portar obligatoriamente dos armas, normalmente se usaba sólo una, pero por si esa se perdía en la batalla la de repuesto servía, y sí esa se perdía en batalla también, pues siempre estaba el o-tanto que era muy fácil de utilizar. Pero a Ryunosuke no le gustaba y había la opción de canjear las armas por otras similares.

    Se giró a ver a Hayato.

    —Hayato-dono... ¿usted hizo las sais que usa mi madre y Satori-nii? —cuestionó curioso—. No me gustan las Sais así que será una wakizashi... —dijo seriamente.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Vie Mayo 20, 2016 6:47 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:49 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Mayo 21, 2016 6:03 am

    Amaba al Segundo líder del clan, como quien ama a un padre o incluso más. Para Ryunosuke el segundo líder del clan había sido quién le salvará de las crueles manos del destino o de una vida entregada únicamente al clan que, sin duda, era buena pero podría consumir la mente de quien se entregara sin una tabla de salvación. En la mayoría de los casos, Sakurai Hayato, había sido esa tabla. No obstantes, por más que quisieran endulzar la dura realidad, ella estaba ahí presente, jodiendo a cada paso y pisando firmemente los talones.

    Las katanas chocaron con violencia y Ryunosuke salió disparado hacia un costado en un desesperado intento por no caer ante la feroz fuerza de Satori que no daba ningún tipo de tregua. Shimada Satori debía ser el estudiante más fuerte de todo el clan; el propio Tomoe había negado enseñarle a usar una técnica de katana doble debido a que el poder que adquiriera podría ser ridículamente grande, a sabiendas que había cazadores de fuerza -personas que se dedicaban a buscar a personas fuertes para vencerlas y asesinarlas por el mero placer de vencer a alguien- el líder prefería mantener a Satori a raya, pero... no era suficiente, seguía siendo fuerte y Ryunosuke era su muñeca de trapo.

    —Ven acá, joven maestro... —dijo con un timbre de burla el adolescente que movía con peculiar facilidad los o-tantos, llevaba dos.

    Tomoe, Hayato y algunos generales, entre ellos el padre de la pequeña bestia, veían el encuentro. No era algo oficial, pero bimestralmente se hacía ese tipo de demostración para ir apuntando hacia donde iban las fuerzas militares del clan. El líder estaba tenso, Ryunosuke no podía perder contra nadie, no debía; si algo sucedía con él, Ryunosuke quedaría a cargo. Sería el fin del clan con semejante líder débil.

    Kobayashi Ryunosuke de once años asustado, miró hacia donde estaba Hayato y el resto de los altos mandos del clan, ellos ignoraban a Shimada, sólo ponían atención a él. Miró el rostro de frustración de su tío, y el gesto preocupado de Hayato. Volvió su mirada hacia Satori que ya se mecía hacía él y tuvo que rodar en el piso para después incorporarse. En el acto reflejo soltó la katana y tuvo que sacar la otra. Tragó saliva aterrado para apretar el mango con ambas manos y correr hacia el mayor.

    Chocaron las armas, pero Satori sólo le dio cara con un o-tanto, Ryunosuke se percató que el segundo sería utilizado para atacar, por lo cual se giró hacia un costado de Satori y golpeó la zona del hígado con su codo. A Satori le dio cosquillas, pero los adultos exclamaron, había sido una jugada interesante, puesto que fue rápida y atinada.

    —De haber tenido un o-tanto lo hubiera apuñalado y habría acabado el encuentro —susurró Tomoe a su segundo tomando sake y dándole un largo sorbo, acabo la copa y siguió apreciando el combate.

    Oh, pero Satori lo tomó del brazo y lo derribó, Kobayashi cerró los ojos cuando el arma de Shimada apunto al cuello del menor. Ahora estaría muerto. El hijo de la bestia, torció la sonrisa grande, con sed de más acción. Estaba conciente que Ryunosuke lo habría matado con el golpe al hígado, pero no había pasado, ahora él había ganado, ahora él era fuerte. Se incorporó y sonrió enorme a su líder, a su viejo y a Hayato, a este último lo señaló con un o-tanto, era el modo en que se dedicaba la victoria pero también una forma de amenaza y reto. Los Generales se rieron.

    —Va por tu cabeza, Hayato-dono —bromeó uno.

    —O tal vez quiere el puesto de Segundo, yo que usted me empezaba a cuidar —rió otro y el resto acompasaron. Tomoe se incorporó. Llevaba una yukata de descanso y su acostumbrado haori negro. Desde un tiempo a la fecha había dejado de usar hakamas, ahora sólo usaba yukatas.

    Shimada Satori bajó el rostro en reverencia cuando Tomoe cruzó por delante de él, el líder levando del brazo a Ryunosuke y lo empujó a un costado del jardín. Lo miró con verdadera cólera y sacó sus brazos de la yukata dejando al descubierto marcas de besos y garras en su cuello, pecho y espalda.

    —Hiiro, Hiromi... Shiiro —mandó a llamar a capitanes que corrieron a su llamado—. Ataquen —ordenó fríamente Tomoe. El mayor seguía viendo a Ryunosuke.

    Shiiro miró a Hiiro y después a Hiromi, quienes al mismo tiempo, atacaron sin compasión. Tomoe, le dio cara sin problema, usaba sólo a Kara-chan, a Heiwa no la usaba por cuestión de honor, ninguno merecía ser atacado con su amada Heiwa, en un punto sacó el o-tanto y rasgo toda la espalda de Shiiro, quien se dio por "muerto". Hiromi también fue repelido con un poco más de dificultad, pero la que dio pelea fue Hiiro quien sacó su segunda espada, obligaba a Tomoe a hacer lo mismo, fue un choque estrepitoso que hizo que Satori abriera los ojos con emoción, su piel se erizo y juro que por poco tendría una erección. Esa mujer era realmente fuerte, sus mejillas se sonrojaron. Quería entrar al campo y pelear contra ella, pero estaba seguro que lo iban a echar.

    El encuentro terminó en un reñido empate. Hiiro sonrió a Tomoe y éste le regresó la sonrisa cómplice. Ambos se abrazaron divertidos. No obstante cuando dirigió la mirada Ryunosuke éste afirmó en silencio, había comprendido.

    —Ve a asearte... Satori tú también ve a... ¿Satori?

    El otro ya había huido. Ryunosuke caminó hasta el baño y ahí se quedó un buen rato, el agua caliente le ayudaba a aliviar el dolor de los hematomas ocasionados por las caídas y golpes, al salir marchó hasta la habitación privada de Hayato y se escondió debajo del futón. Estaba enojado consigo mismo y sus estúpidos pies, sus estúpidas manos, sus estúpidos reflejos. Era un perdedor. Quería ser mejor.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Mayo 21, 2016 10:50 am

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Mayo 21, 2016 11:20 am

    —Soy muy débil—anunció el pre-adolescente al sentir las caricias en sus oídos de la dulce voz de Hayato-dono que le hablaba con suavidad. No podía mostrar la cara—. ¡¿Cómo planea que me vuelva como él si lo único que hace es reprocharme que soy débil?! —jadeó alterado manoteando la sabana, la lanzó lejos, estaba harto de ser considerado débil. Se incorporó y pateó la almohadilla—. ¡Me siento harto! ¡No le importa que tanto sangre o cuantos moretones tenga! ¡Ya puedo manejar una tonta katana y ahora quiere que maneje dos! ¡¿Cómo eso va a ser posible?! ¡Lo odio! —gimió mirando la ventana.

    —¡¡No todos somos él!! ¡¡No todos podemos hacer esas cosas que él hace!! ¡Lo odio! —se giró para golpear el pilar que ni siquiera se movió al golpe.

    —"Satori a tu edad había vencido a medio clan", "Satori a tu edad ya era fuerte", "Satori a tu edad ya manejaba un o-tanto" ¡Qué se coma a Satori! ¡Yo ya no quieor esto! —sacó las katanas de su cadera y las tiró contra el piso. Jadeó y un puchero enorme creció en sus labios.

    —¡¡ME VOY A IR A SEMBRAR ARROZ!! —gritó hacia la pared, queriendo que Tomoe lo escuchara, pero a esas alturas el líder quizás ni siquiera estaba ahí—.Sabe que Satori es más fuerte y aún así lo hizo... apenas me estoy acostumbrando a las dobles katanas y trajo a Satori y a todos los generales... ¡¡TODOS ME VIERON HUMILLADO!! ¡¡Satori barrió el piso conmigo!! ¡¡Lo odio a Tomoe!!... ¡¡Él prefiere que un bastardo como Satori sea un Kobayashi!! ¡¡Bien!! Que así sea... no me importa, sólo soy Kobayashi porque estoy con usted... ¡¡Él es una bestia!! ¡Es el demonio! —miró sus pies—. Ojala muera pronto... —repudió con odio sus mejillas estaban rojas.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Mayo 21, 2016 12:00 pm

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Mayo 21, 2016 1:22 pm

    Los ojos del menor se abrieron de par a par el relato. Él sabía que Hayato-dono venía de una casa que no era de samuráis, claro, todos lo sabían, sin embargo, era lo suficiente fuerte como para ser el Segundo del clan. Básicamente la segunda persona más fuerte, lo cuál provocó que su corazón se apretujara mientras que escuchaba todo el relato. No pudo evitar bajar el rostro varias veces hacia el cuerpo del mayor. Un cuerpo que rezaba precisamente lo que le estaban narrando, no podía existir mejor evidencia que esa. Sus manos estuvieron a punto de tocar la piel y abrazar a Hayato-dono para que ya no le dolieran aquellas heridas pero sólo se quedó en su lugar y bajó el rostro.

    —No quiero que se sigan burlando de mí —murmuró—. Pero parece que nunca es suficiente... —indicó y talló sus ojos que amenazaban con aguarse.

    Aguantó y alzó la cabeza hacia Hayato-dono.

    —Entrenaré diez veces más, se lo prometo, Segundo... así seré más fuerte y podré cuidarlo a usted para que ya no tenga que pelear y tener más de esas heridas feas —susurró. Se giró para recoger las katanas, que no eran de él, que eran prestadas. Las amarró con dificultad en su cadera pero estas quedaron flojas aún con el amarre, al niño no le importó, hizo una reverencia a Hayato-dono y salió de ahí, iría a pedirle disculpas a Tomoe-sama y pedir que le volviera a explicar la forma de sostener las armas con las dos manos.

    Por la noche a la hora de dormir, un muy derechito Ryunosuke se encontraba sentado en seiza en medio del patio frente al manzano, frente a él había dos katanas una de ellas era Heiwa. Cabeceaba pero se volvía a poner firme. Tomoe lo observaba en silencio desde la puerta que daba al pasillo a la zona donde estaban sus habitaciones. Estaba de brazos cruzados. Tenía serias intenciones de ir hacia donde descansaba Kyo-niisan, pero tenía que cruzar por el patio donde su sobrino cumplía el castigo. Estaría afuera hasta el amanecer. Suspiró, sólo lo hacía para hacerlo más fuerte. Sentía pena por el nene pero sino lo educaba así, cuando fuese más grande y una tragedia azotara al pequeño se podía romper, él mejor que nadie conocía la desgracia de cara, no quería que us sobrino fuera presa fácil. No señor, aunque ahora empezaba a dudar de si el menor podría lograrlo.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Mayo 21, 2016 2:04 pm

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Mayo 21, 2016 2:31 pm

    Sintió llegar a su pareja pero no despegó la mirada del cuerpo del menor que volvía a cabecear. Rompió por un momento su postura para restregarse un ojo y volver a comodarse mirando el manzano. A él le daba paz, ahora con la convicción renovada no sentía el dolor que había sentido antes, ni siquiera el frío que estaba empezando a caer sobre la ciudad. En dos meses, había dicho su tío que lo acompañaría hasta Kanto para saludar unos embajadores, era la primera vez que él lo acompañaría a un viaje, así que eso le había emocionado. ¿Había visto que se esforzaba o quizás sólo era compasión? Muchos pensaban que Tomoe lo entrenaba por obligación al cargo y a la herencia de la familia, aunque no era totalmente mentira aquello, una parte de Tomoe lo hacía por Kyo.

    Pensó en el mayor y en su inquebrántable sonrisa. Kyo apestaba en el arco con flecha, en la katana pero era un maestro en las sais y como jinete era el mejor, cualidades que raramente funcionaban juntas.

    Miró el plato y después sonrió suavemente a la mano que lo acariciaba.

    —No... no me quedaré toda la noche —dijo con indiferencia—. Sólo coincidió que es luna llena y quería tomar sake —mintió agregando molestia a su tono de voz—. Pronto será la boda de la zorra —murmuró—. Se cumplirán cuatro años desde que soy el líder del clan... pero también cuatro años en que Kyo y mi padre murieron —inquirió.

    —La primera vez que perdí un encuentro mi papá me azotó tantas veces con un trapo mojado que perdí el conocimiento del dolor —inquirió con voz suave—. Desperté en medio del bosque sólo... sin nada más que mis armas y una pequeña bolsa que contenía bolas de arroz... adentro venía una nota: "Sino quieres ganar, será mejor que no vuelvas". Ni siquiera era la letra de mi padre, era de mi madre... —rió divertido en voz baja—. No volví durante una semana al clan... porque Sayaka-sensei me encontró llorando, resulta que él me había ido a buscar, así que me llevó a su casa y me tuvo ahí hasta que mi padre me fue a buscar... pelearon muy feo y regresamos al clan... después cuando me enfrenté por primera vez a la Perra Blanca me di cuenta que sí era débil y merecía todos esos castigos... —rascó su nuca.

    —De algún modo agradezco que Tsubaki muriera y que fuera yo quien criara al hijo de mi hermano... aunque hubiera preferido que fuese el mismo Kyo el que lo criara... era un padre amoroso, atento y amable... Ryu brillaba al rededor de Kyo, todos lo amaban... me culpan por su debilidad, dicen que yo lo conduje a que fuera un inútil... Ryu debe pensar que lo maté —acarició la rodilla de Hayato—. Iré a dormir y no planeó salir más... —se quitó el haori y lo dejó doblado en el lugar donde estaba. Dejaba intencionalmente a Hayato a solas con el pequeño Ryunosuke.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Mayo 21, 2016 6:28 pm

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Mayo 21, 2016 7:16 pm

    —¿Puedo hacerlo? —preguntó mirando también para todos lados, después sólo saltó a la comida y devoró todo en un par de segundos, ingirió tan rápido que hasta gruñó cuando se acabó el arroz. Bebió de un sólo sorbo todo el contenido del té y dejó en blanco todo. Miró con ojos agradecidos a Hayato y se acercó para buscar calor, tenía sus manitas frías.

    —¿Tomoe-sama sigue enojado? —preguntó después de un rato de estar en silencio—. Ya no quiero que se enoje conmigo, así que por eso voy a entrenar diez veces más... le dije que se lo había prometido a usted... pero creo que no me creyó... —después se quedó en silencio mirando el manzano.

    No obstante, a las horas el menor sencillamente cayó rendido sobre las piernas del mayor, roncaba sonoramente. Tomoe se había levantado a ver a su Wakka, seguía en el patio con su indisciplinado cachorro. Además que Satori se les había unido y Takumi también. Los tres acompañaban a Ryunosuke. Eso era tener fieles seguidores.

    —¿Qué hace despierto tan tarde, líder? —susurró una voz femenina detrás de él. El aludido sonrió y siguió caminando hacia la cocina.

    —Bocadillo de media noche, Hiiro-chan, bocadillo de media noche... ¿quieres acompañarme?

    —Seguro —sonrió la fémina y siguió al mayor, era la más entregada a Tomoe porque cuando nadie creyó en ella, sólo el hijo segundo fue el único que le tendió una mano, una katana y le mostró el mundo de posibilidades.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Mayo 21, 2016 8:05 pm

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Mayo 21, 2016 8:17 pm

    Sin embargo, para Ryunosuke no fue suficiente, sólo tardó dos segundos en saltar desde donde estaba para aferrarse al cuello del mayor y tomarlo por la cintura con las piernas mientras que Satori peleaba un poco más de atención jalando un pie de su amigo que se negaba a soltar al mayor. Pero se negaba, después el trío provocó que Hayato cayera pero aún en el piso no dejaban de abrazarlo y darles afectos. Aprovechaban que Tomoe no estaba cerca para retarlos, de lo contrario hubieran terminado por ahí colgados de los pies.

    —¡¿Le fue bien?! —preguntó enérgico Ryunosuke que no se quitaba de encima del Segundo—. ¡¡Le patee el trasero a Takumi y Tomoe-sama me felicitó! —inquirió de lo más emocionado.

    —¡¡Pero yo te lo volví a patear!! —externó molesto Satori queriendo restar importancia a su amigo era ver a quien le hacían más caso. Después de un rato fueron por un montón de comida, a sabiendas que el líder comía un montón, y un suficientes dulces para que abasteciera de nueva cuenta sus energías. Los tres acompañaron al Segundo hasta su alcoba y ahí sirvieron la comida, mientras otro ayudaba al líder a desempacar y el otro abría las ventanas que habían pertenecido cerradas.

    Contaban las novedades del clan.

    —...y luego Hiiro-sensei dijo que le iba a partir el culo —contó Satori de lo más divertido. El trío río.

    —Aunque también llegó Nanami-san —susurró Ryunosuke sirviendo el té para Hayato-dono.

    —Ryu —habló Sato con voz baja y mirada desviada a su amo.

    —Líder nos pidió que no comentáramos nada —avisó Ryunosuke serio, ahora sirviendo más té para sus compañeros—. Llegó mi abuela, y los tres pasaron hace dos noche la noche entera hablando... nosotros tuvimos que cuidar de Yoritomo.

    —Por favor no le diga nada a Tomoe —pidió Satori con cara seria a su maestro, miró a Takumi. Tomoe había tomado cierta saña con el menor de unos meses para acá desde que Hayato había comentado sin querer lo guapo que se estaba poniendo el castaño. Ya no lo veía sólo como un perro, sino como un potencial enemigo, al cual le gustaba usar como tapete. Satori le preocupaba hasta donde podrían llegar los celos de Tomoe ocasionados por Takumi, usando cualquier defecto como excusa para atacarlo.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Mayo 21, 2016 8:39 pm

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Mayo 21, 2016 8:49 pm

    —No... no nos hizo nada —respondió Satori tomando su té y un dulce para meterlo a su boca. Lo empezó a masticar con descuido. Takumi miró a su amigo, sí él no decía nada tampoco lo haría. Sin embargo, Ryunosuke los observó en silencio y lo serio que se había puesto el Segundo.

    El Kobayashi dio un largo sorbo a su té antes de suspirar.

    —Ayer como supimos que llegó Nanami-san —comenzó Ryunosuke, Satori lo miró con reproche y bajó la mirada sonrojado—...nos enojamos mucho porque sabemos que ella no es bienvenida por usted aquí —justificó ante lo que iba a narrar—, sin embargo, para Satori no fue suficiente el ignorar a la señora, sino que aprovechamos que líder la estaba recibiendo para colarnos hasta su habitación porque días antes nos dimos cuenta que había llegado un kimono de seda negra con bordados de oro...

    —Pensé que era para ella... y lo corte con Heiwa que estaba ahí en la habitación... —comunicó Satori aún cabizbajo.

    —Escuchamos que venía ruido y salimos de la habitación, pero líder alcanzó a ver a Takumi por la ventana. Así que no el costó trabajo asimilar que el kimono había sido cortado por Takumi. Al final el kimono era un regalo para usted que quedó inservible... —concluyó Ryunosuke sin mirar a líder.

    —Ahora Tomoe quiere que Takumi le pagué la seda pero...

    —No importa, yo me las arreglaré —comunicó Takumi serio.

    —¡Pero no es justo! —inquirió Satori—. Traté de decirle que yo fui, pero no me hizo caso, pensó que estaba queriendo ayudar a Takumi pero... aún así él azotó a Takumi y le ordenó pagar el kimono.

    —Y nos advirtió que nos iba a mandar lejos, a Takumi al triangulo dorado —una zona montañosa donde se creía había desaparecido la Perra Blanca, pensó mortificado Ryunosuke antes de continuar—. A Satori a Naha y a mí a Ise con mi abuela... así que por eso no queremos meternos en más problemas con él... lo lamentamos... —los tres hicieron una reverencia a su Haha.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Mayo 21, 2016 9:08 pm

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    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:50 pm, editado 1 vez
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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Mayo 21, 2016 9:19 pm

    —No es que se lo demostremos, Segundo-sama —inquirió Satori muy serio—. Él huele el miedo... aunque no se lo expresemos, él sabe que le tenemos miedo —murmuró misterioso y Ryunosuke soltó una alegre carcajada.

    —Es como una verdadera bestia... ¡como una serpiente!

    El trío de niños río sin alejarse de su amado Segundo. Cuando éste empezó a actuar extraño los chicos afirmaron mientras que se incorporaban. Ryunosuke se apresuró a recoger las cosas, dejarlas listas para que las chicas de servicio sólo se llevaran los trastes sucios, ahorrándoles el trabajo.

    Satori comenzó a contar la travesía de como habían llegado hasta allá, hasta los aposentos del líder isn ser interceptados por los gemelos para hacer sonreír otra vez al segundo pues a ninguno de los tres les había gustado el gesto que había adoptado, pero al salir se encontraron que Tomoe junto con Hiiro y Hiromi hacían una reverencia a una carroza que se alejaba. El mayor se irguió serio y después giró su cuerpo se encontró de frente con Hayato y la triada de perros. No reparó en los chicos sólo en Hayato.

    —¿Vas de salida? —preguntó un poco desconcertado—. Acabas de llegar... pensé que ibas a descansar, Haya —comentó mientras se acercaba a él. Hiiro miraba a su hijo, estaba creciendo muy bien bajó la protección de Hayato. Además, cada día se parecía más y más a Kyo.

    —Si tiene algo que hacer, Segundo, yo podría sin ningún problema —se ofreció sonriente Hiromi mientras se acercaba al dúo señalándose con su mano—. Debería descansar, podría caer por fatiga.

    —¿Acaso le han pedido algo irracional como ir a comprar dulces? —preguntó molesto el líder a los niños qu ebajaron la cabeza sin responder.

    —No, Líder —fue Takumi quien habló pero no dio más detalles. Tomoe endureció la mirada. Después observó a Hayato, y luego al mayor de todos. Casi superaba la altura de Hayato y además, poseía una composición física nada despreciable. Le molestaba la presencia del chico en la escolta de Hayato. Su gesto cambiaba en cuestión de sgeundos en cuando Takumi abría la boca.

    Hiromi suspiró, ahí iban de nuevo.

    —Entonces, regresa a descansar, Haya —ordenó Tomoe con voz ensombrecida.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Mayo 21, 2016 9:36 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:50 pm, editado 1 vez
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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Mayo 21, 2016 9:45 pm

    —¡Me saluda mucho a Haha! —pidió Hiromi sin darse cuenta de todo el desastre que se avecinaba. Hiiro había percibido el semblante nervioso de su hijo que bajaba la cabeza avergonzado, quizás ya le habían dicho a Hayato acerca de lo ocurrido. Tomo miraba fijamente a Hayato sin apartar la mirada en ningún momento.

    El rostro del líder de estar tenso se volvió frío como un hielo, y sólo un momento se desviaron hacia Takumi que parecía mirarlo con la misma amabilidad de siempre. Odiaba a ese mocoso.

    —Y también traiga pastel —suplicó Hiromi antes de ver como se retiraban. Él y su gemela reverenciaron al Segundo mientras lo veían marchar.

    Tomoe apretó los labios y se sacó las armas, se las entregó a Hiiro y se sacó el haori del clan caminó detrás de Hayato hasta que lo alcanzó, acomodó sus brazos cruzados por dentro d el ayukata que llevaba puesta, a diferencia de otras veces no usaba la hakama.

    —Iré contigo... hace un tiempo que no visito a Kumiko-san —inquirió—. Quiero mostrarle lo feliz que me haces —dijo con ironía pues se había dado cuenta de todo el numerito que con esfuerzo Hayato trataba de montar, era inútil, él lo conocía mejor que nadie. Mejor que su madre, que los niños, que su hermano, lo conocía más que lo que él se conocía. Su mirada se clavó en la nuca del mayor de los perros. Satori y Ryunosuke no pudieron evitar sentirse tensos con la compañía de líder en la caminata.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Mayo 21, 2016 10:10 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:50 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Mar Mayo 24, 2016 9:11 am

    Tomoe miró de reojo todo el camino a Hayato que parecía extraño. También los mocosos a su alrededor parecían menos entusiastas, normalmente cuando Hayato se iba y regresaba después de un tiempo esos niños jodían por ganar la atención del mayor, pero ahora parecía que estaban demasiados serios evadiendo las miradas del líder Metió sus manos a su yukata y se cruzó de brazos. Siguió caminando, sonrió notando como Hayato se obligaba a sonreír y a jugar.

    Al llegar a la casa de los padres de Hayato, sintió un nudo al notar el ruido del taller, ahí no estaba más Tooru, sino Ren, el amable hijo mayor del matrimonio, el hermano mayor del Segundo; ese que humildemente había seguido los pasos de su progenitor de forma magnifica. Hacía un trabajo tan bueno como lo había hecho Tooru. A la mención del hombre por la boca del hijo, el líder suspiró, se incorporó de su lugar.

    —No sirva té para mí, Haha —pidió de forma amable el mayor mientras que tomaba la mano de la mujer y la apretaba con dulzura, agradecimiento y amabilidad—. Sólo acompañaba al Segundo hasta acá... tengo cosas que atender... —informó mientras hacía una leve reverencia con la cabeza—. Segundo por favor regrese temprano al clan aún hay cosas que necesitan su aprobación y sobre todo se debe pasar el informe sobre la ruta segura con respecto al transporte de mercancía del Norte —murmuró con voz suave y seria—. Yoritomo se ha quedado con Suzuki-sama pero Miko-chan pasará por él para que duerma en la finca de los Shimada —informó como si se tratara de un informe banal de actividades—. También pasaré la noche donde los Shimada —movió la mano restándole importancia a lo que estaba diciendo—. Que pasen buena tarde, Ren, Haha —se despidió con una sonrisa sincera de los que estaban en casa y caminó de regreso a la salida.

    Iría a una casa de té, estaba cabreado. Pateó una pequeña maceta con flores recién plantadas que había en la puerta de entrada de la casa de la vecina, la señora se quejó pero Tomoe la ignoró y siguió caminando. Bebería hasta caerse de borracho. No necesitaba de un wakka para sentirse querido. Es más, no necesitaba de nadie para sentir líder.

    Sin embargo Ryunosuke miró la puerta por donde había salido el líder y volvió la mirada a la señora mamá de Segundo, después al Segundo. Él siempre se portaba muy educado cuando iba a la casa de la familia Sakurai. A diferencia de Satori que comía a manos llenas de la comida que había sobrado, le gustaba mucho la comida de Kumiko-san, era justo lo que hacía en ese instante.

    —Tomoe-sama no llevaba sus armas y no fue hacia casa —comunicó Ryunosuke—. ¿No sería conveniente que avisáramos a mi madre y a mi tío para que lo acompañaran? —preguntó el menor interrumpiendo al segundo.

    —Cuando líder viene a casa de Segundo no suele traer nunca armas —contestó Satori con la boca llena, pasó el bocado—. ¿Puedo ir por más arroz, Kumiko? —preguntó el niño mostrando su cuenco vacío.

    —¿Por qué no trae armas? El líder no debería andar sin armas, ¿no? —quiso saber Ryunosuke.

    —Ah, porque... no sé... —Sato miró a Hayato aunque en realidad no le importaba mucho el motivo, él quería seguir comiendo la sabrosa comida de Kumiko.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Mar Mayo 31, 2016 4:00 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:50 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Tomoe

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Miér Jun 01, 2016 5:52 am

    Los gemelos desde luego que se quedaron de piedra ante el ataque de furia del segundo y peor porque Tomoe parecía de lo más divertido, aunque no le pareció tan divertido cuando lo sacaron de aquella manera tan poco honorable. De igual modo su cabeza estaba demasiado turbia para saber que pasaba en realidad. Hiiro se encargó de dar la cara a la propietaria que estaba encantada que el líder del clan hubiera brindado su atención a aquel lugar. Mientras que Hiromi ayudaba a caminar a Tomoe ante el ataque de Hayato.

    Una vez afuera Tomoe fue sometido por los gemelos. Peleaba, y agradecían que las armas se quedaran en casa sino hubieran terminado envueltos en una riña donde quizás Tomoe hubiese salido dañado por su propia arma. Era algo común cuando Tomoe se emborrachará que se pusiera bastante pesado si no se seguían sus caprichos. Era un excelente guerrero pero en momentos como esos recordaban que sólo era un adolescente que quería beber y divertise. Hiiro y hiromi solapaban ese tipo de actitudes porque a diferencia de Hayato, Tomoe no tenía tantos cómplices. Su posición lo habían vuelto alguien a quien seguir o a quien odiar pero jamás alguien con quien se pudiera platicar acerca del clima o el último chisme en el comedor.

    —¡No te necesito! —escupió hacia Hayato—... puedo solo... —hipeó y trastabilló. Hiiro lo detuvo por el pecho mientras lo seguía cargando de un costado. Hiromi llevaba la mayor parte del paso.

    —Sí, sí... no necesitas a nadie, eres un chico grande —susurraba Hiromi aún arrastrando el cuerpo de Tomoe. Que en un momento se detuvo y devolvió el estomago. Hiromi lo sostuvo fuerte y Hiiro apartó los cabellos sueltos. Secó el rostro con un paño que llevaba en su yukata.

    —Está demasiado borracho —dijo la mayor de los gemelos.

    —Será peor si no llegamos al clan —expresó Hiiro.

    Tomoe aprovechó para soltarse y salió corriendo pero tropezó. Hiromi lo levantó y suspiró cansado. Sin embargo empujó a Tomoe hacia Hiiro cuando notó una flecha yendo hacia ellos. La esquivó sin problema con su arma al momento de desenfundar la misma. Hiiro dejó a Tomoe en el piso mientras empujaba a Hayato hacia un costado desenfundó su arma y afiló la mirada.

    —¡Muestrate! —ordenó la mujer.

    —Tan astutos como siempre, Serpientes —azuzó una voz femenina que salía de entre las sombras.

    —Mariposas... —masculló Hiromi y sacó su segunda arma. Tomoe miraba a los que estaban de pie totalmente confundido. Hiiro sacó también sus dos armas y las meció con suavidad antes de tirarse al ataque, la fémina agresora corrió al enfrentamiento del mismo modo mostrando unas armas más cortas que la katana, un par de sais. Dos mariposas más salieron y Tomoe frunció el ceño.

    —Tu arma, dame a Shittori —ordenó Tomoe a Hayato incorporándose con esfuerzo, sólo logrando tambalearse—. Mierda... —bufó jadeando. Otra mariposa más saltaba hacia donde ellos estaban. Su intención, como siempre, acabar con la vida del líder.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Miér Jun 01, 2016 7:45 am

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:50 pm, editado 1 vez

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

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