Japón Monogatari

Descubran la historia de la guerra entre Clanes legendarios, guerreros unicos en medio de una tierra de criaturas mitologicas


    Cuando los cerezos florezcan

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    Kobayashi Tomoe

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Miér Jun 01, 2016 9:56 am

    A Hiromi no le quedó otra que jalar del brazo a Tomoe pero éste sólo lograba trastabillar. Estaban a medio camino del clan, andar así iba a ser difícil. Los ojos de Hiromi iban de su hermana al Segundo después a Tomoe que ponía todo su esfuerzo en moverse. En un momento, jaló de la cadera del mayor una de las katanas porque otra perra, la que había lanzado las flechas saltaba hacia ellos. No sólo eran cuatro, era impreciso saber cuantas eran.

    —¡Atacan al clan! —gritó a todo pulmón Hiromi como último recurso de que les llegaran refuerzos. Las mariposas se miraron entre ellas y volvieron a hacer lo suyo mientras que Hiiro acaba con otra más. Tomoe sólo había usado la katana para desviar un ataque y alejarse lo mejor que podía del peligro. Hiromi se hizo cargo soltando por completo al líder.

    Tomoe hizo lo mejor que pudo al concentrarse y enfocar la pelea. Entendía -en su ver- que no podía intervenir pero tampoco podía ser un estorbó y exponerse al peligro, así que se quedó quieto contra un árbol aspirando por la boca, concentrado en defenderse si aquellas pestes lograban sobrepasar a su guardia.

    —Hayato-dono, vaya usted con el líder —dijo Hiromi logrando estocar a una de las chicas y yendo hacia le que causaba problema a su hermana.

    Sin embargo, todo fue muy rápido. De las que quedaban de pie, que eran tres, dos se lanzaron con todo hacia quienes atacaban, y la arquera se alejó lo suficiente como para jalar de su espalda el yumi cortó perfilando la flecha hacia Tomoe que veía el peligro pero no alcanzaba en procesar toda la información de que debía de huir. "Mierda", pensó y cerró los ojos. Hiiro estaba demasiaod lejos y Hiromi entretenido con una de las chicas.

    —¡No! —rugió Hiiro corriendo hacia su líder para derribarlo, pero la mujer lanzaba una flecha tras otras contra el Kobayashi. Malditas mariposas, sin importar el costo ellas iban acabar con la vida de la serpiente.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Miér Jun 01, 2016 3:32 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:52 pm, editado 1 vez
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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Sáb Jun 04, 2016 5:32 am

    Cuando a Tomoe se le logró pasar lo alcoholizado despertó en su habitación mirando el techo. Se incorporó de a poco notando como algunas, varias, cosas habían sido removido de su lugar. Sus katanas estaban en su base perfectas, pero las pertenencias de Hayato estaban revueltas. Frunció el ceño al no encontrar a su wakka a su lado y después vino de golpe la realidad. Recordó lo ocurrido y se precipitó al incorporarse, dándose cuenta que el brazo lo tenía vendado y adormecido. Frunció el ceño y se bajó la yukata que le habían puesto. Ahí estaba la venda, pensó un poco, quizás una flecha le había rozado, y sí sentía adormecido el brazo eso quería decir que las flechas estaban envenenadas. No tardó mucho en darse cuenta que él no era el enfermo de gravedad y porqué las cosas estaban revuelvas, habían buscado algo entre las pertenencias del Segundo-dono.

    Salió de su pieza y afuera se encontraban Hiiro y un grupo de hombres sentados en la espera de que reaccionara el líder. Pero éste ni siquiera les dirigió la mirada siguió andando con rapidez y firmeza rumbo al área de atención médica.

    ―¿Acabaron con las mariposas? ―cuestionó Tomoe mientras se acomodaba la yukata.

    ―Sí, líder, con su mayoría, el resto huyo. ¿Debemos seguirlas?

    ―No, sólo mantengan los ojos abiertos... castiga a quien estuvo en guardia anoche y averigua si tuvo algo que ver. ¿Cómo está el segundo? ―preguntó con frialdad.

    La rubia bajó la mirada, después observó a su líder y no contestó. Tomoe chasqueó la lengua. Conversaron un par de palabras más y pronto se detuvieron frente a la puerta donde se atendía al contrario, le abrieron la puerta a la cabeza del clan. Sato, Ryu y Takumi estaban a un costado del mayor mientras que del otro una enfermera colocaba paños de agua fría sobre la frente, pecho y abdomen del wakka del líder. Los ojos de los tres se clavaron en el contrario y Satori no pudo evitar verle con resentimiento. Kobayashi los ignoró.

    ―Salgan de aquí ―ordenó líder y los tres se negaron. Tomoe puso los ojos en blanco y se acercó a la enfermera―. Vaya a descansar ―pidió con voz suave.

    ―Pero debo de...

    ―Lo haré yo ―dijo con voz suave, mientras se acomodaba a un costado de su pareja, empezó hacer el trabajo que la mujer había estado haciendo―. Vayan a comer algo y a descansar, si Hayato reacciona y los ve de ese modo va a decaer...

    Había cierta razón en lo que el adulto decía, así que tras intercambiar un par de miradas decidieron que era lo más correcto. Se disponían a irse.

    ―Hiiro dijo que una de las mariposas fue la que "ayudó" a advertir que tipo de veneno fue el que usaron en las flechas ―comunicó con voz suave cambiando el paño del estomago―. Takumi, toma a tus hombres y averigua que estaban haciendo las mariposas en Tokio, también intenta saber quién es su contacto en la ciudad... ―ordenó, cuando Tomoe se refería a "los hombres" de Takumi, se refería de forma directa a Satori y a Ryunosuke, estos dos últimos se miraron entre sí. Era la primera vez que se les asignaba una misión de ese tipo, ahora esperaban que Takumi diera orden.

    La prisionera era de la edad de Ryunosuke, y estaba confinada en una de las habitaciones de confinamiento del clan, sin contar que había sido golpeada varias veces por algunos miembros después de que diera el tipo de veneno para salvar la vida de Hayato. Le habían revisado todo, desde el cabello hasta su intimidad en búsqueda de armas, al punto que quedó desnuda en un rincón.

    Las mariposas eran peligrosas si se les dejaba volar, por ello las serpientes le debían de romper las alas.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Jun 04, 2016 7:51 am

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:52 pm, editado 1 vez
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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Sáb Jun 04, 2016 3:59 pm

    Tomoe se quedó quieto como estatua a un lado de su Segundo. Lo miraba directo al rostro que cursaba por un rictus de dolor. Acarició lentamente la mano tibia por la fiebre que había azotado con crueldad el cuerpo del menor. Recordaba con tristeza aquellos inviernos donde Hayato no iba a jugar a su casa porque estaba confinado en su propia cama con pocas probabilidades de seguir con vida. Bajó el rostro en una reverencia hacia su Segundo.

    —Lo siento... de verdad —masculló bajito sólo para los dos. Después se incorporó y siguió atendiendo a bajar la fiebre que parecía querer retornar, una condición totalmente normal para una persona que había sido envenenada.

    Si le preguntaban por qué había elegido al trío de perros para aquella misión tan importante la respuesta era sencilla: la lealtad que le tenían a Hayato era tal que estaba seguro que usarían el método que fuese necesario para obtener

    *

    En la habitación, la niña había clavado sus ojos oscuros en los contrarios. Semisonrió ante la advertencia que le habían dado. Dolía mucho su estomago y sus costados. Los apretaba porque de esa forma era menos difícil respirar. De otra manera sentía como si las costillas se clavaran dentro de ella, los Hebi habían golpeado pero no habían roto ningún hueso, estaban conscientes que la necesitaban con vida.

    —No creo que puedas cumplir esa promesa —externo mirándolo a los ojos—. ¿De verdad crees que con tus amenazas lograrías hacer lo que los otros como tú no han logrado? —cuestionó con voz suave. Bajó la mirada a la oscuridad del piso. No había ventanas bajas en la habitación, sólo dos alargadas por donde no entraba nada más que aire suficiente y una tenue luz a pesar que era temprano por la mañana.

    —Además... ya estoy muerta... si ellas se enteran que dije algo de más van alargar más la muerte y no será nada a comparación de lo que tú podrías hacer —reiteró con fiereza mirándolo a los ojos. Desvió el rostro quejándose otra vez. Apretó las piernas. Tenía ganas de ir al baño, tenía hambre y frío. No había recibido toda el entrenamiento como ninja pero le habían torturado lo suficiente como para que no le quedaran ganas de abrir la boca sin importar la técnica usada sobre ella por los enemigos. Aspiró por la nariz y se encogió más.

    Sus mejillas se sonrojaron y observó nuevamente a los tres que ahí estaban lista para defenderse en caso de que decidieran atacar nuevamente como los otros.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Jun 04, 2016 4:23 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:52 pm, editado 1 vez
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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Sáb Jun 04, 2016 4:40 pm

    —...

    Ahogó un gritó cuando fue maltratada y las oscuras orbes se inundaron de lagrimas cuando se estrelló contra el tatami. Cubrió su rostro para prevenir un golpe fatal tal cual le habían enseñado en las clases de defensa. Estaba a punto de atacar pero se dio cuenta que su cuerpo ya la estaba traicionando. Sus parpados se abrieron de par a par cuando sintió como su vejiga le fallaba. Se encogió y apretó sus labios, estaba preparada para morir en ese lugar. Su cuerpo sufría temblores que antecedían a la percepción de un cercano final. Pero en cambio sólo hubo un silencio. Miró a los chicos que se sentaban frente a ella.

    Su semblante reflejaba incertidumbre y desconfianza. Era obvio que no iba a caer en una trampa cuando ya había aceptado la muerte con relativa calma. Limpió su rostro con el dorso de su brazo y sus ojos se clavaron e los azules del chico que le hablaba con calma. Por un momento se dio cuenta que nunca había visto ojos tan claros como los del muchachito. Sin contar... que era como ver a un adulto.

    Habló el que le había pegado y frunció el ceño hasta que su ceja se volvió sólo una. Miró el charco que se había formado debajo de ella, no le avergonzaba la forma en que se mostraba frente a esos desconocidos porque había estado sometido a peores condiciones. Aunque el último que habló llamó su atención de nueva cuenta. Alzó la mirada, eran un par de ojos dorados, idénticos a los del hombre que le había llevado a rastras hasta ahí, el mismo que le había desvestido para revisarla sin miramientos con un gesto frío y amenazante, como el de una bestia que degusta a su presa. Apretó los labios.

    —Aunque se los dijera... —habló mirando fijamente al chico de ojos azules—. Dudo mucho que puedan hacer algo contra esa persona —declaró sin dejar de verlo—. Ella —acotó mirando hacia la ventana apretó los labios y volvió a mirar al chico de cabellos negros—...ya sabe que estoy hablando contigo —movió los labios sin alzar más la voz.

    Sus ojos infundieron intensidad hacia los azules y después miró hacia la puerta. Se abrazó más fuerte recogiendo sus piernas. Aspiró por la nariz.

    —Debemos acabar con el líder... y está a un paso de acabar su misión —eso lo dijo con tono mucho muy bajo casi como si rezara.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Jun 04, 2016 5:02 pm

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Sáb Jun 04, 2016 5:20 pm

    Tomoe pateó el rostro de la mujer y la levantó de los cabellos para tirarla hacia Kou que la sometió en segundos. La enfermera se retorció buscando atacar pero su técnica era nada a comparación de la fuerza naturalmente desbordante, ahora descontrolada, de un Kou que no dudo en dislocar el otro hombro de la chica tras aplicarle una llave. Las Serpientes querían asesinarla ahí misma pero la Serpiente Azul esperó a que Tomoe diera una orden.

    —Quiero que la amarren... la torturen y después le corten cada extremidad pero no la dejen morir... si suplica por su vida... —torció la sonrisa—...y hay algún valiente... tienen mi autorización para usarla hasta que se aburran o suplique la muerte... no agua, no comida... —los hombres del clan parecieron satisfechos. Kou la arrastró consigo. Hiiro en silencio miró a los chicos. Semisonrió a ambos.

    —Tomoe-dono —llamó la mujer.

    Éste miró por sobre su hombro a quien le habló y después al dúo.

    —Pueden pedir lo que quieran... sean razonables —solicitó era su forma de felicitar el desempeñó. Detrás de él cerró la puerta. Hiiro hizo una reverencia al dúo pero se quedó en silencio.

    —¿Dónde está Ryunosuke? —preguntó con voz suave.

    Al tanto la chica miró al chico que le ofrecía agua y ropa. Ella extendió la mano hacia el agua y se la vertió de a poco en su entrepierna, después por completo sobre su cabeza. Hizo para atrás los mechones largos de cabello negro y empezó a vestir la yukata sencilla. Metió sus brazos por las mangas y miró el obi delgado para amarrar la pieza. Sin embargo, antes de colocarlo sobre su cintura, lo amoldó a sus manos y se lanzó contra el chico de los ojos azules, haciendo presión directa con todo su peso contra el cuello del samurái. Sus ojos llenos de lagrimas lo miraban con resentimiento.

    —Me van a matar... no mientas porque me van a matar —advirtió segura de lo que decía apretando más duro con el pedazo de tela.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Jun 04, 2016 5:43 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:52 pm, editado 1 vez
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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Sáb Jun 04, 2016 6:07 pm

    Hayato ya no había sufrido episodios graves pero seguía sin despertar. Tomoe no se había despegado de él, había delegado de momento las decisiones a Kou y a los generales hasta que dos días después le informó que la mujer había muerto debido a hemorragia interna. A la mujer le habían destrozado por dentro además de que, al parecer, uno de los hombres le había sodomizado con un arma por el recto. Al líder no le importaron los detalles. Por el contrario, después de tres días se presentó en la sala de juntas donde dio la orden de enviar el cadáver de la mariposa a las tierras de la mujer, pero antes la rellenarían de piedras preciosas que no tenían valor alguno. Una advertencia muy al estilo Tomoe, las vísceras y órganos retirados se dejarían en el bosque, que los animales se hicieran cargo de ellos.

    En esos días no se les permitió a los niños ver a la prisionera pero Hiiro se aseguró de que no le hicieran nada. Estaba en calidad de prisionera hasta que Tomoe decidiera qué hacer con ella, sin contar que los niños no habían tenido oportunidad de hablar con el líder sobre su petición, al menos hasta ese mismo día, en esa misma reunión.

    Los tres niños quienes fueron felicitados por la mayoría de los miembros fueron llamados a la misma junta, después de que se encargaran de pendientes urgentes él escucharía su petición. El líder se veía cansado, había marcadas ojeras debajo de sus ojos y su rostro estaba pálido, había dormido nada, o algunos minutos, la paranoia le había llevado a probar cada medicamento colocado en Hayato, si su segundo no reaccionaba iba a morir de inanición.

    —Traigan a la prisionera —solicitó el mayor. Frente a generales y capitanes dos guardias entraron con la niña descalza, aún usaba la ropa que Ryunosuke le había entregado. En su gesto había terror, uno de los guardias se había tomaod la molestia de contarle el destino de su hermana mariposa. Para sorpresa de la niña en los del líder encontró los mismo de aquel que amablemente le había extendido la mano. Se contrajo asustada, iba amordazada y amarrada de pies y manos. La colocaron hincada frente al líder que la miró con desinterés. El hombre se recargó del descanso que había para su brazo y ladeó el rostro.

    —¿Qué debería de hacer contigo? —susurró con voz sombría el mayor. Un escalofrío recorrió a la menor que buscó con desesperó entre todos los rostros una luz prometida—. Ayudaste. Pero me obligaste a que enviara a los perros para que hablaras —reiteró—. Tenía pensado hacerme cargo personalmente de ti... no eres fea y tengo necesidades... un baño al cual golpear cuando me den ganas de pisar basura sin ensuciarme —dijo de modo rácano incorporándose y caminando hacia ella. La niña abrió mucho sus ojos aunque quería no podía apartar el rostro, no lloraría aunque se había paralizado del miedo. Se flexionó hacia ella para susurrarle—. Escuché que todas las mariposas son literalmente las hijas de otras mariposas que en su mayoría son putas... asesinan a los hijos varones por el hecho de que tienen un estricto código en contra de los hombres —el aliento acariciaba la pareja de la niña—... ¿me preguntó si será mejor cogerte hasta dejarte embarazada y mandarte de regreso con tus hermanas? Me encantaría ver qué cara pondrán al verte llegar con el hijo bastardo del hombre al que debías asesinar... o quizás... te obligué a que tengas al bebé y lo críes... —era mentira todo lo que decía, sólo quería romper más a la niña.

    El hombre alzó con los dedos el mentón de la niña la miró a los ojos, con la otra mano acarició su katana. Se disponía a asesinarla ahí mismo en el acto.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Jun 04, 2016 6:28 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:52 pm, editado 1 vez
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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Sáb Jun 04, 2016 6:41 pm

    El hombre iba a comenzar con la carnicería, le daría una muerte rápida a la niña para que no sintiera dolor, era su premio por haber aportado información dos veces, aunque no la podía perdonar tan fácilmente después de todo Hayato iba a morir por su puta causa y la puta causa de las bastardas. Apretó el mango de su arma y a punto de desenfundarla los tres perros hablaron.

    Kou y Sayaka enarcaron la ceja al ver a Satori reaccionar también. Los ojos cansados del líder se clavaron en el trío y se relajó incorporándose, los escuchó con atención y después observó a la niña que lo veía con el terror marcado en el rostro. Frunció el ceño. Mojó sus labios, dio una vista rápida a Hiiro y Hiromi quienes afirmaron lentamente, después a Kou que desvió el rostro, eso no era una negación. Aspiró por la nariz, ellos merecían un premio, él se los daría, los muy idiotas pedían por la vida de un traidor, sonaba muy a Hayato. El corazón se le estrujo.

    Antes que pudiera decir: Sí, No. La puerta fue abierta. Tomoe abrió mucho los ojos ante la noticia y fue el primero en salir corriendo de la habitación, literalmente corriendo. Apartó del camino a todas las personas que encontraba y se precipito al interior de la habitación donde Hayato descansaba. Su corazón palpitó con tal fuerza que dolieron sus costillas. Sus manos temblaron apretando la madera del umbral y de la puerta corrediza. Entró de pronto mientras se lanzaba a un costado de Hayato. Tomándole el rostro para ver que efectivamente había abierto sus ojos.

    Al hombre más poderoso del clan se le volvió trémula la sonrisa mientras el rostro cansado se enmarcaba por la alegría de ver respirando al Segundo. Se tiró sobre él acaparándolo. Hiromi llegó casi después que Tomoe pero se detuvo en seco, por más ganas de ir a abrazar también a Hayato leyó rápido la situación salió de la alcoba y cerró la puerta.

    —Después saludaremos a Hayato-dono —avisó a los miembros que querían entrar.

    Por su parte, Hiiro se quedó vigilando a la niña que seguía petrificada del miedo en la sala de juntas.

    —Takumi —llamó la mujer al trío al nombrar sólo al "líder"—. Ustedes pidieron por su vida... así que ahora ustedes se harán cargo... —anunció—. Que no vaya a ocasionar problemas... dudo que puedan ver al Segundo así que les informaré en cuanto puedan estar con él a solas... ¿de acuerdo? —miró a los tres semisonrió orgullosa de la valentía de las crías y caminó hacia donde el alboroto se formaba.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Sáb Jun 04, 2016 7:06 pm

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    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:53 pm, editado 1 vez
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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Sáb Jun 04, 2016 7:49 pm

    Tomoe hundió su rostro en el cuerpo lastimado de su Segundo y rió mientras que lo estrujaba con todo ese alivio que le daba el verlo con bien, vivo y respirando para él. El cuerpo le tembló y rió bajito, agradecía a los dioses que estuviera reaccionando, que sonara coherente y que el médico se hubiera equivocado. Se alejó para mirarlo con cierta diversión. Sólo Hayato era capaz de sacar una broma en un momento como ese. ¿Qué se supone que le decía? Idiota no hagas bromas, no claro que no. Sólo tomó la mano que intentaba tocarlo y lo besó repetida veces. Había perdido peso en esos pocos días y ahora era cuestión de que se recuperara.

    —Debes de comer, idiota... y... no vuelvas —aspiró por la nariz mirándolo con dolor a los ojos, no había lagrimas, pero si mucho dolor y pena acumulado de varios días de incertidumbre—...no vuelvas a sacrificar tu vida por mí, idiota... idiota... idiota... idiota... —repitió, nunca insultaba a Hayato, pero sólo por esa ocasión sentía que el menor se lo merecía. Apretó más la mano y la besó repetidas veces antes de escuchar todo el ruido afuera.

    —Haha, creo que tus hijos quieren ver que de verdad estas bien... —se hizo a un lado preparándose para que los miembros del clan entraran, él no se iba a mover, no hasta que Hayato pudiera salir caminando de ahí con sus propios pies y directo a un caballo para ir a comer al centro de la ciudad—. Por cierto... tus perros salvaron la vida de una de las mariposas que nos ayudó... —explicó, estaba siendo sincero, no uso el apodo como apelativo, si no con un tono de estima y aprecio—. Son buenos chicos... —masculló sólo para los dos—. Hiromi —llamó con voz fuerte y el samurái abrió la puerta antes de lanzarse corriendo para abrazar a Hayato y llorarle encima.

    Lo mismo pasó con Kou y cada uno de los miembros que desfilaron por la habitación.

    Mientras tanto, el conejo de la triada funesta parecía no tener fondo, de verdad comía mucho. Ryunosuke estaba sin palabras, Takumi y él intercambiaron miradas acordando que tenía una terrible similitud con alguien conocido. Takumi y Kobayashi miraron poco después a Satori que también comía como animal hambriendo motivado por el antojo de ver a su nueva adquisición. Ryunosuke y el mayor no sabían quién era más salvaje para comer si la chica o su amigo.

    —El hambre se me fue de pronto —susurró Ryu desviando la mirada mareado.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Dom Jun 05, 2016 3:29 am

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    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:53 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Dom Jun 05, 2016 2:30 pm

    El menor de la triada observó a su "líder" y rascó su nuca.

    —¿De verdad crees que eso es una chica? Yo ya lo estoy dudando, Kumi-niisan —expresó en voz baja para después volver su mirada a Sai que seguía comiendo, ahora Satori la miraba con desafío pues la señora encargada del comedor sirvió un plato con varios takoyaki, que eran dirigidos hacia Takumi y Ryunosuke, pero que al hijo de la bestia en realidad no le importaba pues había escuchado con bastante claridad que ellos ya no tenían hambre.

    A lado del platón con las croquetas dejó la salsa para marinar los bocadillos y él fue el primero en arremeter para meter dos a la boca. Por la preocupación del Segundo había comido mucho menos de lo que normalmente ocmía y como resultado ahora tenía hambre acumulada.

    Ryunosuke suspiró y sacó de su yukata el komori para golpear en el rostro a Satori. Lo fulminó con la mirada en una forma de regañarlo. El hijo de la bestia gruñó y se controló. El Kobayashi viró su mirada a Takumi.

    —Iré a hablar con mi madre para conseguirle algo decente a la niña, también veré a qué hora podemos ver a Segundo-dono —expresó con voz calmada. Se incorporó miró fulminó con la mirada a Satori y después hizo una leve reverencia a la mariposa. Caminó hacia el interior del clan saliendo del comedor.

    Al Kobayashi le indicaron que su madre estaba haciendo guardia donde el Segundo, así que fue hasta allá a hablar con ella; la mujer aceptó ayudarlos con la ropa, después de todo ella manejaba el almacén del clan donde había piezas de ropa que se distribuía entre los trabajadores y a los hijos de los trabajadores que ayudaban al clan cuando no estudiaban para servir al mismo. A cambio ella le pidió que hiciera guardia afuera de la puerta del Segundo. Al parecer el líder había tenido que salir a la ciudad para conseguir más medicina y pronto llevarían la comida a Hayato. Ryunosuke no se negó, por el contrario, afirmó a todo y permitió que su madre se retirara. Aunque pronto llegó la comida y aprovechó para entrar a la habitación.

    —Segundo-sama —habló con voz contenida, sus manos estaban hechas un puño sobre sus rodillas después de hincarse frente al futón ajeno—. Le han traído sus alimentos... —anunció, tenía unas terribles ganas de correr tirarsele encima y aferrarse a él, pero sólo se quedó esperando a que la comida entrara y le fuera servida al Segundo. Él se quedó muy quieto esperando instrucciones.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Dom Jun 05, 2016 2:54 pm

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    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:53 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Dom Jun 05, 2016 4:34 pm

    Si hubiera sido un buen amigo hubiera llamado a Takumi para que él se hiciera cargo de darle de comer a Segundo-sama, pero... guardó silencio, ayudó a Hayato a sentarse, no había respondido aún sobre la petición de ayudarle a comer, no obstante dejó de lado la comida y se aferró al mayor. Lo estrechó con fuerza, mordió sus labios y hundió su rostro contra el cuello del convaleciente. Su corazón palpitaba tan fuerte que podía jurar que en cualquier instante iba a salir huyendo de su cuerpo. Eran fuertes emociones que no había sentido en mucho tiempo, un terror increíblemente grande. A su cabeza las imagenes del agonizante Hayato acudieron una tras otras, eran escenas que tardaría en olvidar, claro que tardaría en olvidar el semblante pálido pero caliente de quien arde en fiebre debatiéndose entre la vida y la muerte.

    —Yo lo hago, Segundo... Yo lo hago —dijo sollozando apachurrando más al mayor. Pronto se alejó y le sonrió con dificultad, se secó el rostro de forma brusca con la manga de su yukata y cogió la comida para revolver el arroz caliente. Sus mejillas se habían coloreada por el atrevimiento de haber abrazado de aquella forma a quien consideraba como un padre. Lo espió y sonrió suavecito.

    Enfrió el primer bocado y lo acercó al otro sin poder verlo a los ojos, y cuando lo hizo se encogió aún sonrojado.

    —Me da placer ver que Segundo-sama está bien —murmuró removiéndose—. No le diga a mi tío que lo abracé... no quiero que nos castigue —informó y después suspiró—. Él ha estado preocupado... todos hemos estado muy preocupados... recuerde... recuerde que yo lo voy a cuidar, Segundo-sama, así que hasta que yo pueda protegerlo, por favor mantengase con vida... —solicitó mirándolo nuevamente a los ojos, poco después se dedicó a alimentar al segundo hombre más poderoso del clan.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Dom Jun 05, 2016 4:51 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:53 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Dom Jun 05, 2016 5:34 pm

    Ver a Hayato-dono caminar lentamente por los pasillos no fue ninguna novedad, así como verlo sentado frente al manzano en compañía de su pareja, el líder atendía por las noches los asuntos del clan mientras que las mañanas y tardes se las dedicaba a su Wakka, únicamente para él. La triada había podido pasar un par de horas al día con su maestro pero apenas Hayato cabeceaba Tomoe los echaba. A veces permitía que Satori lo ayudara a bañar a Hayato, o que Takumi le hiciera compañía por las noches mientras él trabajaba o que Ryunosuke le asistiera para comer. Sin embargo, los tres juntos no podían estar. Siempre ponía a dos a cuidar la puerta. Era una especie de trabajo en equipo.

    Cerca de un mes después del incidente, las mariposas respondieron al regalo de Tomoe. Ofrecían tregua a cambio de la mocosa que tenían como prisionera.

    —Hablen con Hayato-dono —susurró Tomoe en su despacho mirando a la triada funesta después de haberles dado la noticia que le había llegado a él. Fumaba con la pipa mirando a los más jovenes. Éstos estaban sentados en seiza mirando con toda la seriedad del mundo a su líder—. Sí el decide que la sigamos protegiendo que así sea... sino él cree más conveniente que la regresemos con las mariposas así será... no planeo incumplir mi palabra, así que acudan al otro líder del clan —espetó con la boquilla de laca de la pipa entre sus labios. Dio una calada—. Largo —ordenó y los tres reverenciaron al líder antes de salir.

    —Creo que es tiempo que la presentemos ante Hayato-dono —susurró Ryunosuke—. Hay que pedir una audiencia oficial y presentarla... de ese modo no parecerá traición al clan por parte de Hayato si decide salvarle la vida a Sai —inquirió Ryunosuke, podía ser el más joven de los tres pero era el más letrado en cuanto las normas de protocolos y reglas bélicas del clan. Su tío le obligaba y torturaba a leer pergaminos y libros enteros sobre el tema.

    —¿Nos tenemos que poner los haori, cierto? —preguntó Sato haciendo un mohín—. Odio el color verde —gruñó chasqueando la lengua.

    —Les haré llegar la hora de la audiencia... —comunicó el Kobayashi.
    ...

    —Hayato-dono, nos da gusto tenerlo aquí sano y salvo —saludó protocolario Kei mirando al Segundo, Aikawa Kei era el secretario y contador del clan. Los Generales afirmaron—. Lamento haberle hecho venir, pero se ha presentado una situación que líder no puede resolver —señaló al aludido que por vez primera en mucho tiempo ocupaba un lugar alejado del habitual en el centro y frente de las dos filas que componían los asientos en la sala del clan. Tomoe estaba en una esquina fumando de su pipa y mirando todo con ojos desinteresados.

    —Ha llegado a clan una propuesta por parte de las mariposas que a cambio de paz entreguemos a Sai, la espia que ayudó a identificar el veneno con el cual usted fue envenenado y a encontrar a la espía que se había colado en nuestro clan para terminar por asesinarle a usted y a líder. En cualquier circunstancias nosotros hubiéramos matado a dicha mujer, pero líder concedió el perdón a la mujer debido a la ayuda para salvarle la vida a usted... los generales y yo, personalmente, créemos que debemos entregar a la mujer pero... el líder está totalmente en contra... el único con el poder de contradecir dicha orden, es usted... debo recordarle que es imperativo recordar que esa mujer atento contra la vida del líder, y si la regresamos a las mariposas sería una nueva amenaza... —comentó el secretario—. Por otro lado, tres estudiantes, han solicitado esta audiencia para exponerle algunos puntos. Sakurai Takumi, Kobayashi Ryunosuke-sama y Shimada Satori, por favor... pasen al frente —ordenó.

    Los tres hicieron caso, se veían muy bien alineados para la ocasión. Takumi era el designado para hablar.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Dom Jun 05, 2016 6:20 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:53 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Tomoe

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Dom Jun 05, 2016 6:45 pm

    Tomoe miró fijamente a Hayato cuando éste lo observó y volvió a fumar viendo como los cachorros parecían unos verdaderos hombres. Ryunosuke no superaba sus once años pero ahí estaba plantado frente a todos los altos mandos del clan. Estaba seguro que Hiiro debía estar muy orgullosa de él, Kyo y Tsubaki también iban a estar orgullosos de él, sería un digno Kobayashi como lo eran todos los sobrevivientes. Se preguntaba como sería Yoritomo cuando creciese. Desde un principio él había dicho que Ryunosuke sería criado como un prospecto para heredero del liderazgo del clan, pero en realidad era un plan "b" por si Yoritomo no resultaba ser lo que todos esperaban. Había buscado a Nanami porque era una mujer de carácter que físicamente era parecida a Hayato; y aunque por un lado agradecía, lamentaba que el pequeñín saliera con toda la carga genética de los Kobayashi: Ojos claros y cabello negro, piel pálida, justo en eso pensaba mientras el clan parecía sumirse en una crisis de la que Hayato debía de tomar una decisión.

    —La mujer ha sido disciplinada y juiciosa en cada una de las actividades impuestas por sus senseis... no ha tenido contacto con nadie más que los dos estudiantes de Segundo-sama y el joven maestro Ryunosuke, Segundo —expresó—. Siempre ha estado vigilada y no ha mostrado actitudes violentas, sin embargo, Shimada-sensei puede expresar que posee un inquietante habilidad —todos miraron al de cabello azul que se veía serio como una estatua tallada en piedra a la cual no se le pueden suavizar las facciones.

    —No debemos enviarla con las mariposas, pero tampoco podemos tenerla en el clan —soltó el hombre—. Hayato... —se acercó y caminó al frente, levantó a Satori del brazo y éste se quejó, una vez arriba le descubrió el pecho, había un moretón morado y grande, se veía doloroso. Lo mostró a Hayato—. Ella lo hizo —argumentó y empujó a su hijo para que se acomodara otra vez. Él no era un hombre que sobreprotegiera a su hijo y se indignara porque saliera herido en los entrenamientos pero para alguien quien hubiese entrenado con Shimada Satori comprendía que era físicamente imposible herirlo. Era una bestia y se necesitaba o mucha experiencia -como la que tenía Hayato- en cuanto a pelea y combate para someterlo o ser estúpidamente fuerte como el mocoso para aquella acción. Sai no era precisamente fuerte.

    —Es peligro latente... —escupió Kou aún de pie—. A líder le clavaron una flecha en el brazo porque tú te interpusiste entre la lluvia de flechas y él... —expresó—...si hubieras llegado dos segundos tarde esa flecha hubiera atravesado el corazón de Líder, Hayato... ¿Sabes quién tiraba esas flechas? —azuzó mirando a los ojos al Segundo. No dijo nada más, caminó de regreso a su lugar.

    Ryunosuke apretó los puños.

    —Segundo —habló el menor—. Si la entregamos, si la matamos... mi palabra como hombre quedará echada por tierra, al igual que la de Satori y la de Takumi. Soy hijo de un traidor, Satori de una infidelidad, Takumi no tiene padres ¿Qué hay de malo con que ella haya sido traidora? Al final nos ayudó a salvarle la vida a usted y a líder —exclamó.

    Kou golpeó el piso.

    —¡No tienes derecho a hablar de esa forma, Ryunosuke! —gritó la serpiente azul.

    —¡Es la verdad! —riñó el niño mirando al adulto. Miró otra vez al segundo—. ¿No es usted mismo una prueba de que el destino se puede cambiar...? —respiraba con dificultad debido a los nervios.

    Tomoe semisonrió y siguió fumando. Pidió sake, el primero en semanas.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Invitado el Lun Jun 06, 2016 8:25 am

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 6:53 pm, editado 1 vez
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Lun Jun 06, 2016 9:52 am

    Ryunosuke chasqueó la lengua mientras que escuchaba la pregunta abierta por parte del líder. Miró de reojo como Satori mantenía su mirada baja, para él había sido una vergüenza el ser derrotado por una niña que era una pequeña pulga que parecía más débil que el propio Yoritomo. Takumi se veía demasiado alterado como para poder seguir hablando. Así que dejó una mano sobre el hombro del mayor y se incorporó el Kobayashi. Se incorporó y se acercó varios pasos al Segundo del clan.

    Tomoe alzó la mirada observando la forma en que su sobrino se mecía con suficiente confianza. Sus manos y su postura en general estaba rígida, pero eso no quitaba que la postura fuera la de un joven maestro. Dejó caer su rodilla al piso y su mano contra el piso. Mordía sus labios y aspiraba por la boca.

    —Estamos viendo más allá porque nuestros maestros así nos han enseñado, Segundo-dono... —se incorporó dejando su otra rodilla en el piso ahora estaba en seiza, depositó una mano sobre su pecho—. Soy alumno de líder-sama, pero bien pudo haberme asesinado a mí y a mi hermana por ser hijos de un traidor que atento contra el clan, ciertamente soy un niño y yo no tuve ningún tipo de opción, sólo obedecer a lo que me dictaran, Segundo-dono... ella en cambio, sí tenía una opción —miraba a los ojos al Sakurai—. Esa opción era morir por su propia mano. Hablando con ella hace unos días me explico tres diferentes formas en que uno mismo puede conducir su cuerpo a la muerte sin necesidad de usar venenos o artefactos... —declaró—. Sin embargo... nosotros le prometimos que le permitiríamos vivir si nos ayudaba, fuimos nosotros la que le dimos esperanza a tener un futuro mejor... ¿Qué tan diferente seríamos a las mariposas si la asesinamos o la enviamos con ellas? —cuestionó aspiró por la boca—. Segundo-dono —bajó el rostro—. Si usted... si usted aprueba la ejecución de Sai yo... —miró a su tío que lo miraba con el semblante pacifico después a Hayato-dono—. Yo creeré que usted es igual de cruel que el antiguo líder...

    —¡Ryunosuke! —gimió Kou colocándose de pie, no fue el único varios parecían querer arremeter contra Ryunosuke. Satori se tuvo que poner de pie tomando el mango de su arma para defender a su amigo.

    —¡Usted no cree en esto! ¡Usted creyó en Satori cuando nadie quería hacerse cargo de él! ¡Usted vio a un niño bajo la lluvia cuando todos lo ignoraba! —siguió hablando fuerte para hacerse escuchar—. ¡Usted sabe que muchas veces como guerreros nos mandan hacer cosas que no queremos! ¡Ella fue obligada a lanzar esas flechas! ¡Ella se pudo haber quedado callada! ¡O mentir sobre el veneno! ¡No lo hizo!

    Tomoe seguía callado y sin expresión en su lugar. Tomaba sake mirando a su sobrino hablar, parecía que el pequeño Ryunosuke era una extraña mezcla de Sakurai Hayato y Kobayashi Tomoe. Rió entre dientes.

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    Re: Cuando los cerezos florezcan

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