Japón Monogatari

Descubran la historia de la guerra entre Clanes legendarios, guerreros unicos en medio de una tierra de criaturas mitologicas


    Caminando entre gigantes [o de cómo se encuentra el Segundo a un año de su nombramiento].

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    Kobayashi Tomoe

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    Caminando entre gigantes [o de cómo se encuentra el Segundo a un año de su nombramiento].

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Lun Mayo 02, 2016 6:17 pm

    No todo se explica. No todo tiene respuesta. No todo tiene sentido. No todo es justo. No todo es lógico. No todo espera por ser descubierto. No todo es real. No todo es inventado. No todo es todo. Eso lo había aprendido a la mala el pobre Hayato tras un largo año de trabajo forzoso. Era el Segundo. El hombre que quedaba a cargo cuando el líder salía del clan. Era el hombre que iba a suceder el liderazgo si algo malo le ocurría a Tomoe. Lo peor había sido que en realidad Tomoe no había tenido absolutamente nada que ver en esa decisión. Normalmente el puesto de segundo era concebido mediante una consulta con los altos rangos y generales del clan, y tras tres días y dos noches de disputa, el nombre de Sakurai Hayato, Wakka de Kobayashi Tomoe fue señalado como Segundo.

    Al propio Tomoe le había cogido por sorpresa el nombramiento, aunque conociendo a Hayato, estaba seguro que aquello lo iba a tratar de declinar.

    —¿Por qué no escogen a Shimada-sensei o alguno de los gemelos? —preguntó angustiado a su amante mientras caminaba ansioso por la habitación aquella noche del día en que le habían dado la noticia por escrito, en una semana sería el nombramiento oficial.

    El mayor daba mantenimiento a Kokkai, la katana que actualmente pertenecía a la familia Kobayashi pero no tenía un dueño puesto que Hayato había recibido un par de katanas por parte de su hermano Ren, y estaba seguro que le iban a ofrecer más katanas una vez el nombramiento se llevar acabo.

    —Porque Kou es mi mejor amigo y los gemelos son mis acompañantes... además... la mayoría de los generales son de nuestra generación, jamás escogerían a un vegete para que hiciera un trabajo como el que tú has estado gestionando en los últimos meses desde que fui nombrado líder... haces todas las funciones de segundo sin serlo, no ambicionas el puesto... —dejó de lado su labor—. Ven acá... —ofreció su regazo y Hayato se acercó con un puchero. Se acomodó entre las piernas del mayor y recostó su cabeza contra el pecho. Cerró los ojos buscando tranquilizarse al escuchar el ruido del corazón ajeno.

    1er. mes.

    —Segundo —llamó Yuko, Hayato aún no se acostumbraba a ser tratado como gran señor, él era simplemente el hijo de un humilde herrero. Ahora hasta el propio Shimada Kou, su temible y querido maestro, lo trataba de "-dono". Era complicado y hasta molesto si se veía que muchos usaban el honorifico como forma de burla.

    —¿Sí?
    —Han llegado informes de avistamiento de extranjeros armados en las tierras del Norte —expresó el mensajero extendiendo el mensaje. Hayato apretó los labios y miró con atención la información. No comprendía la mitad de lo que estaba ahí escrito pues aunque había estudiado a fondo el vocabulario militar de los textos del propio Tomoe, había palabras que era la primera vez que veía.

    Se dejó guiar por lo que el mensajero decía y dejó de lado el pergamino, rápidamente un sirviente se acercó a llevarse el papel. A Hayato le asustaba lo rápido que todos se movían a su alrededor. El mensajero esperaba respuesta. Él sólo apretó los labios más y aclaró la garganta.

    —Yo... vigilen y ataquen si el capitán de la brigada lo cree necesario...

    El mensajero miró al sirviente y después al líder.

    —¿A quién asigna como capitán de brigada, Segundo-sama?

    Hayato parpadeó y enarcó la ceja. Mordió su labio inferior. Aún no se sabía la jerarquía de todos. Con esfuerzos recordaba la mitad del rostro de los altos mandos. Rascó su nuca.

    —Envíen a... Shimada Kou —ordenó.

    Tomoe soltó una carcajada cuando escuchó la historia de labios de su pareja.

    —¿Enviaste al hombre menos paciente del clan a hacer una misión de vigilancia? —volvió a reír el de cabello largo. Hayato tenía un puchero y hundía su rostro en el futón.

    —Calla... no se me ocurrió nadie más... además, Tomoe-sama tuvo la culpa, si hubiera estado ahí no hubiera tenido que elegir... es Tomoe-sama un tonto... —se quejó removiéndose con fuerza totalmente abochornado.

    —Lo haces bien, esperemos resultado... —el mayor se acostó junto a su chico y lo abrazó para darle consuelo.

    Epilogo.

    Shimada Kou exterminó a los foráneos que por suerte sí eran espías, sólo duró dos horas "vigilando" a los sospechosos.
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    Kobayashi Tomoe

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    Re: Caminando entre gigantes [o de cómo se encuentra el Segundo a un año de su nombramiento].

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Lun Ago 29, 2016 9:17 am

    2do. mes

    Los ancianos y los generales más jóvenes veían con buenos ojos el esfuerzo sobrehumano que Hayato colocaba en cada una de sus actividades, no había defraudado -hasta el momento a nadie-. Sin embargo, el líder del clan parecía estar un poco inconforme con la decisión pues era testigo de primera mano toda la travesía que día con día tenía que atravesar su wakka: Clases de estrategia militar, clases de mandarín e inglés, reuniones con el consejo, reuniones con los generales, pase de lista a las escoltas, supervisión de los almacenes, auditoría a los altos mandos para que todo fuera dado de forma equitativa. Y entre todo ese desastre, quedaba un exhausto Hayato que apenas podía cargar con su propia alma. Aunque hubiese deseado gritar para que dejaran en paz al menor, no se podía hacer nada al respecto. Había sido seleccionado y Sakurai debía aceptar orgulloso su tormento personal.

    Lo que ya no estuvo bien fue un día en que al abrir la puerta corrediza del despacho de Segundo, encontró a éste tirado sobre el tatami encima de los pergaminos en los que trabajaba. Tomoe se apresuró y apremió a Hiiro que le acompañaba. Se dieron cuenta que su pulso estaba débil y que tenía fiebre. El médico fue a ver de inmediato al Segundo y de pronto medio clan estaba atiborrando el pasillo de la habitación del segundo líder.

    —Mierda... —gimió Atsui uno de los peones que creía fielmente en el trabajo de Segundo. Él había llegado a jugar con el pequeño hijo enfermizo del herrero en rara ocasión, era un chico que había nacido entre la prole y ahora dormía sobre un futón de seda, Sakurai Hayato era el estandarte de todos aquellos que no habían sido bendecidos.

    —¿Qué sucede, Ko-san?

    —Líder no está aquí... el Segundo está muriendo y el maldito engreído no se atreve a poner un sólo pie aquí —inquirió con furia contenida aquel que era uno de los trabajadores que tenían la pesada labor de llevar y abastecer bodega, cargando costales.

    —Sabes que Tomoe-sama siempre nos ha mirado por encima del hombro.

    —¿Creíste que iba a ser diferente con su Segundo que es uno de-

    Un golpe al rostro hizo que se callara. Había sido un golpe suave pero duro de la funda de Shimada Kou que iba pasando por el pasillo, aquellos que destilaban veneno estaban hincado a la espera de noticias de la salud de Sakurai Hayato, la mirada sombría de la Bestia azul les hizo temblar.

    —De todos los aquí presentes, Tomoe-sama es el que más ama al Segundo... y si no está aquí en este momento es porque tiene confianza en que su wakka va a salir de esto... por lo cuál él se enfoca en las obligaciones que su wakka debe de cumplir para que cuando salga de cama no se preocupe de nada... deberían hacer ustedes ek resto... utilizar la enfermedad de Hayato... como excusa para no cumplir con sus obligaciones sólo hará que sus obligaciones se vuelvan una carga para nuestro inexperto Segundo al mando...

    Los sirvientes bajaron la cabeza y de a poco empezaron a incorporarse con pesar. Atsui, que también tenía intenciones de incorporarse fue detenido por el arma de Kou, la katana estaba enfundada pero hacía presión en el hombro.

    —Tú quédate... y quiero que cuando esté mejor le repitas a Hayato-dono lo que dijiste...

    Atsui tuvo que obedecer; con verdadero temor por su futuro, fue el único que tuvo permiso de permanecer en la zona, no probó alimento ni tomó descanso. Cerca de las tres de la mañana cuando estaba cabeceando fue que escuchó pasos. Atsui Ko alzó la cabeza y se encontró con el líder entrando a la alcoba, el líder sólo le dedicó una leve inclinación de cabeza.

    —Gracias por cuidar de Hayato... —murmuró el de cabello negro y enseguida entró, Hiromi salió y se sentó al otro extremo de la puerta.

    El carguero tragó saliva cuando empezó a escuchar suaves sollozos que venían desde el interior de la habitación y la voz arrulladora de Hayato, que débil y enferma trataba de conciliar la tempestad que había en el corazón de su amada Serpiente.

    Sí, quizás la Bestia azul tenía razón. Tomoe-sama era quien más amaba al Segundo.
    Epílogo.

    Después de que Hayato se recuperara, Atsui pidió disculpas a ambos líderes y les explicó la situación. A Tomoe no le causo gracia pero no dijo nada, sólo fumó de su pipa, pero en cambio, Hayato amablemente le pidió a Atsui Ko que le diera una oportunidad a Tomoe, también el Segundo agradeció por todo su trabajo hecho hasta el momento, y quedó de por vida como el amor platónico del carguero. Decadas más tardes el hijo del matrimonio Atsui serviría a Kobayashi Yoritomo con la misma devoción que su padre antes que él.
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    Kobayashi Tomoe

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    Re: Caminando entre gigantes [o de cómo se encuentra el Segundo a un año de su nombramiento].

    Mensaje  Kobayashi Tomoe el Miér Ago 31, 2016 6:25 pm

    3er. mes
    Apenas habían pasado dos semanas desde que el Segundo había salido de su recaída, y eso era algo osado, pues en realidad se había forzado a salir de la cama tras la urgente partida de Tomoe hacia una de las fronteras que compartían con un grupo de clanes menores que se había aliado en un problemático frente. La cuestión había sido: Ir Tomoe y que Hayato se quedará al mando o que Hayato partiera a la guerra y Tomoe siguiera con todo el papeleo del clan. No obstante, la última idea parecía rídicula, después de todo Sakurai era muy bueno en su papel como Segundo, cuidaba del clan pero carecía de experiencia militar como líder pues como soldado ya tenía varias batallas en su cuerpo.

    —Volveré enseguida, lo juro —fueron las palabras que un serio Tomoe regaló sobre los labios de su pareja quien le despedía desde la cama al no poder mantenerse de pie.

    Hayato sólo le había regalado una mirada ansiosa antes de ver como la puerta se cerraba. La imagen de la espalda tensa de Tomoe no se la iba a borrar durante las siguientes tres semanas que duro la odisea del líder que al retornar a casa volvió con una victoria contundente, pues ante la ignorancia de aquellos líderes que creyeron poder emboscar al joven líder cayeron a los pies del mismo. Sin embargo, el coste fue bastante alto y Hayato tuvo que vestir por primera vez el haori de funeral que, sin saberlo, iba a tener que usar más veces de las que hubiese deseado en los siguientes años de su mandato como Segundo.

    Entre las bajas el tío de los gemelos, un General de alta estirpe y gran poder entre sus soldados había quedado decapitado a espada de un formidable samurai al cual le habían dado la oportunidad de practicar la milenaria practica del suicidio por honor. Por otro lado donde había más bajas había sido de lado de aquellos soldados que no eran sobresalientes y que seguían al clan de forma incondicional dentro de una masa amorfa donde todos eran iguales y para nada importantes en la toma de decisiones o liderazgo dentro del grupo. Eran la fuerza de trabajo, de esos que a pesar que hacían un gran trabajo podrían ser sustituidos con facilidad. Había mucha gente capaz de entrar a dar su vida por una casa digna y algo que llevarse a la boca todas las noches, y el clan Hebi al ser el más rico entre los clanes de Japón podía ofrecer aquello y más.

    No importaba su rango para Tomoe perdida de un soldado era la perdida de una vida que pudo haber evitado pero que no lo había hecho porque aún era débil, le faltaba más experiencia e inteligencia militar. Trataba de no pensar en ello pero sólo conseguía sentirse más miserable. Tomoe, como cada vez que regresaba de una enzarzada batalla sólo quiso estar solo en la sala de meditación pensando y rezando en todas las vidas que había quitado a base de la fuerza, pidió perdón a los dioses y agradeció por haber salido victorioso, después de un día entero de luto fue que salió para hacer correr los servicios funerarios, pero lo que encontró en vez de darle tristeza le dio una extraña paz y alegría: En medio de la sala donde se rendía tributo a los soldados caídos el Segundo era el único samurai que derramaba verdaderas lagrimas de dolor por la perdida de aquellos que habían perecido.

    No importaba que hubieras sido un hijo de puta como lo había sido Tsubaki o un insecto insignificante como cualquiera de esos sin nombre que en su vida habían recibido un entrenamiento militar tan profundo como el de cualquiera de las ramas principales. Las lagrimas del Segundo eran el resumen de todas las lagrimas que no podían ser derramada por los que sobrevivían y se quedaban con vida soportando con valentía la densa tristeza por aquellos que habían partido ya.

    Ni siquiera los generales de más alto rango que odiaban a Hayato se atrevían a reprochar o mal ver aquella muestra pura de agonía, sólo Tomoe se acercó para sentarse en seiza a lado de su mano derecha y pasarle por encima de la espalda su propio haori, el único consuelo que podía darle, ya por la noche le ayudaría a curar esas heridas. Que Hayato siguiera llorando por los hijos que se le habían muerto a ambos.

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    Re: Caminando entre gigantes [o de cómo se encuentra el Segundo a un año de su nombramiento].

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