Japón Monogatari

Descubran la historia de la guerra entre Clanes legendarios, guerreros unicos en medio de una tierra de criaturas mitologicas


    Feng danza en el caos || grupal

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    Kamil Sakuragi

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    Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Kamil Sakuragi el Sáb Mayo 21, 2016 8:37 am

    "Cuando nada existía había amor... cuando nada exista habrá amor" - onur, las mil y una noches



    Había perdido la cuenta de las veces que había recorrido aquella amplia habitación en la búsqueda de una perfección que no lograba alcanzar por mucho que se esforzara. No importaba que hubiese acomodado 50 veces el arreglo floral que, descansando en el alfeizar de la ventana, tomaba los rayos del sol de la tarde. Aun le parecía que cada un de los elementos se encontraban desalineados y francamente, aquella actitud comenzaba a poner nerviosas a las mucamas. Su gemelo, por otro lado, parecía un tanto divertido al escuchar los argumentos de la joven para cambiar tal o cual cosa, desde la distribución del cuenco relleno de manzanas hasta los colores de las mantas, seriamente... ¿como podían ser demasiado azules?. Finalmente terminó por convencerla de que a nadie le importaba si las mandarinas no eran todas de tamaños iguales si no el hecho de que consumirlas revitalizaría sus cuerpos cansados por el viaje y el clima. Y es que cuando una idea se asentaba en la cabeza de la joven era prácticamente imposible hacerla entrar en razón.

    Y sin embargo, desde que habían recibido el mensaje del puesto de vigilancia de que el segundo yakuza había vuelto acompañado de el del clan hebi,  se había quedado a su lado durante todo el día planeando aquella locura de recibimiento, mientras Kamil probaba personalmente el menú que se preparaba en las cocinas, aunque sus favoritos personales no estaban entre la comida tradicional japonesa que habían preparado, e incluso mientras limpiaba por si misma las habitaciones, por segunda vez para irritación de sus amigas, destinadas para el segundo del clan hebi y el pequeño heredero. Tenía que admitir que la preocupación por la salud mental de su gemela era uno de los motivos que le impulsaban a seguirle como una sombra, después de todo ambos eran hijos de aquel hombre conflictivo. No obstante también se debía a que existía algo realmente divertido en observar a ese pequeño torbellino de energía intentando encarnar a Yamato Nadeshiko.

    -Si sigues caminando de esa manera este cuarto será perfecto para plantar el arroz Aneue- La joven lo fulmino con la mirada al ver que se llevaba una de aquellas manzanas, que tanto trabajo le había costado ordenar, hasta sus labios y dejaba una sonora mordida en la superficie rojo brillante, con total despreocupación.

    - Lo mas probable es que se encierre con padre en su estudio nada más llegar, así que todo esto de ser anfitriona... ¿Podrías dejarlo estar? - le sonrió con sorna mientras veía su figura de reojo analizando las vestimentas de su hermana, el kimono de color azul claro con camelias rosadas en el bajo se ajustaba a su delgada figura por medio del obi dorado, ambas piezas nuevas que había pedido a Kata especialmente para la ocasión. La kanzashi, también rosada, destacaba sobre sus negros cabellos. Era evidente que intentaba dar una buena impresión a la familia de su prometido.

    Kamil no pudo evitar sonrojarse al darse cuenta de que quizá había intentado demasiado, después de todo no se trataba de una visita casual y tampoco estaban ahí para evaluarla como futura esposa del clan hebi. Sin embargo pensar en el verdadero motivo de aquella "visita" le revolvía el estomago profundamente, así que prefería mantenerse concentrada. Suspiro y relajo los hombros mientras se acercaba hasta el joven para arrebatarle la manzana de las manos -Si tienes tanta hambre puedes ir al comedor como todos los estudiantes, haya-chan- el chico se cruzo de brazos y alzo una ceja al ver que su hermana se llevaba la manzana a los labios para continuar donde él lo había dejado.

    -De todos modos no entiendo por que te tomas tantas molestias con esto... no creo que vayan a estar mucho tiempo aquí de todos modos- el muchacho enfocó su vista en la ventana que proporcionaba una hermosa vista del jardín cubierto de una pequeña capa de nieve - Si algo como eso hubiese pasado aquí... no quisiera estar lejos de mi gente- Kamil apretó los puños con cierta fuerza, pues sabía que su hermano no estaba hablando precisamente del segundo-dono, si no que Ryunosuke. Su pequeño prometido lo había dejado en claro, su clan era el lugar en que debía estar, donde deseaba estar... el lugar que llamaba a su corazón.

    No obstante no contesto directamente a la incisiva pregunta de su otra mitad, no quería analizar sus sentimientos con respecto a la inminente partida del Kobayashi -¿No crees que es agradable pensar que... en algún lugar del mundo hay alguien que sonríe?.... cosas como tener una cama suave en la que descansar, o poder ver las flores sintiéndote completamente seguro de que no desaparecerán repentinamente- ladeo el rostro y le sonrío con cierta desgana -quiero darles algo como eso... heiwa...- el semblante del menor de los yakuza se dulcifico al comprobar que su impulsiva hermana en verdad había cambiado, solo un poco, y algún día se convertiría en una gran mujer, mas le valía al chico serpiente tratarla como era debido.

    El chico separo su cuerpo del marco de la ventana, donde hasta entonces había permanecido descansando su cuerpo que no se había recuperado del todo de la ultima fiebre que lo había poseído, en contraposición de Kamil quien siempre parecía vital y rara vez se enfermaba, quizá por que era demasiado tonta como Vitto-Nii solía decir. Sus movimientos no eran tan gráciles al recuperar el rojo fruto de las manos de su gemela - Debe ser doloroso usar tanto la cabeza cuando no se esta acostumbrado - la joven inflo las mejillas de manera infantil como era su costumbre pero no dijo nada mientras su hermano le daba la espalda para salir de la habitación -Solo intenta no hacerte daño a ti misma sobre pensando demasiado Yamato-chan-  Y diciendo esto se alejo caminando por los pasillos dejando a la joven con sus pensamientos, viendo como el sol comenzaba descender, pronto la noche lo cubriría todo.

    Para Sakuragi Hayato había dos cosas claras, la primera su atolondrada hermana estaba dejando de ser una niña con demasiada rapidez y sin embargo no parecía haber aprendido nada en lo absoluto o al menos así lo pensaba el "pequeño hombrecito sabio" que había dentro de él. Se preocupaba demasiado por intentar encontrar en todas las personas a aquellas figuras literarias que admiraba, y cuando la realidad le azotará, su corazón que era tan frágil como la salud de su gemelo, se rompería en mil pedazos. Era ahí donde entraba en juego la segunda de sus certezas, Kobayashi Ryunosuke sería quien se encargaría de romper su corazón, se llevo la mano al pecho en un gesto distraído al preguntarse si cuando ese hecho inevitable se diese, sentiría él también aquel dolor. Aquellas eran pues sus reflexiones mientras sus distraídos pasos le llevaban en dirección al dojo.

    Como regla general, el mas joven de los yakuza no solía acudir a aquel lugar, era demasiado doloroso traer desde las profundidades de su memoria aquella primera vez que había sostenido una katana y la manera en que el filo le había regresado la mirada como si el acero hubiese conectado directamente con una parte profunda de su alma. Recordaba también aquellas primeras practicas, sin embargo eso había sido antes de la primera fiebre, ahora sus manos sostenían el arco de un violín como si empuñase un arma, con una pasión tan similar al deseo de sangre, que nadie que lo oyese dudaría que en su interior había un guerrero y no un niño débil y enfermizo. No obstante se dio cuenta de que no estaba solo.

    En el centro del dojo sentado en seiza, se encontraba el prometido de su hermana, sus ojos permanecían cerrados como si meditara preso de alguna especie de ansiedad demasiado grande para sus hombros delgados. El joven aprovecho aquel angulo para observarlo con atención, el oscuro y largo cabello recogido con una coleta era testigo de un honor que no había conocido aun el deshonor ni la derrota, y en su rostro comenzaban a morir los remanentes de su infancia para dar maso al perfil afilado de la adolescencia, sus manos permanecían sobre los muslos en un gesto aparentemente realajado, que no obstante no engaño al menor en lo absoluto pues su preocupación era evidente en el ceño fruncido que lucía. El suyo era un gesto de impotencia y decepción, molestia e incluso odio contra sí mismo, un gesto que el yakuza conocía a la perfección, pues lo había vestido por si mismo mas veces de las que deseaba recordar.

    -Escuche que el segundo-dono y el pequeño heredero arribaran a la hora del crepusculo, torbellino-chan no ha dejado de mencionarlo desde que llegó el mensaje - el joven termino de consumir el fruto rojo y se lamió los dedos en un gesto distraído mientras observaba la reacción del hebi, no estaba seguro de si estaba consciente de lo cercanas que estaban aquellas personas y quería comprobar con sus propios ojos el modo en que su cuñado reaccionaria al anuncio -Supongo que estar en el dojo sin katanas es un modo tan bueno como cualquier otro para prepararse al arribo- suspiro y se encogió de hombros. Hayato no era un joven maleducado ni mucho menos pero estaba consciente de que ese no era un buen modo para iniciar una primera conversación. No es que fuese experto en hablar con las personas fuera de su atolondrado padre y su aun mas atolondrada gemela.
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Sáb Mayo 21, 2016 12:02 pm

    Off: Y aquí tenemos a la user de Ryu-chan temiendo echar a perder un magnifico inicio♥
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    El clan Hebi se caía a pedazos del altar donde estaba y el gran líder que debía estar ahí para sostenerlo, había caído con él. Dicha noticia le había rondado la cabeza cada vez que su mente se desocupaba y se quedaba quieto mirando abstraído a la nada. Cuando el dolor sucumbía al desespero y en la transición de la incertidumbre al miedo era cuando atacaba la otra imagen mental de su tío siendo cruelmente asesinado. Cómo alguien tan estúpidamente fuerte como su tío pudo haber caído. ¿De verdad aquellos zorros eran así de fuertes? No lo sabía. No había estado ahí. Por el contrario, tocaba su pecho y pensaba que estar ahí seguía siendo un error. Al punto que su cabeza hizo templos imaginarios y por la noche, cuando intentó dormir agitado despertó tras soñar que esa magnifica casa donde ahora estaba era atacada y no podía defender a Kamil, ella era asesinada.

    Volvió a llorar con tal desconsuelo que unió sus manos y elevó una torpe plegaría al cielo.

    No pudo dormir más. Aunque se dio cuenta que lo peor que podía hacer ahora era seguir con incertidumbre y terror pues se avecinaban cosas peores. Aún era un niño, pero uno que en unas semanas más tendría que hacer la ceremonia de mayoría de edad. Sus 15 años marcaban la distinción entre ser un niño temeroso a ser un adulto cobarde. No podía ser de esa manera. No si es que ahora el único Kobayashi con vida que quedaba era él.

    ¿Pero a quién engañaba? Necesitaba que las frías palabras de su madre lo centraran y los cálidos abrazos del Segundo le dieran el consuelo a su corazón para proteger a eso importante que empezaba a nacer ahí, en su pecho. ¿A eso se referían a caso con proteger lo más importante? Sí, claro Hayato era importante, pero la imagen de ver morir a Kamil -aunque fuese en un sueño muy real- era casi equiparable que ver morir al Segundo. ¿Tan importante era la niña ya para él? Claro. No sólo por la misión que le habían encomendado al convertirse en su esposo y protegerla por el bien del clan, sino porque la niña, al parecer, le entendía perfectamente. Con ella era como estar con el Segundo. Le resultaba tan fácil sonreír, enojarse, gritar o reír abiertamente. Con ella era fácil ser él. Con ella era fácil no ser sólo la opción a líder, hijo del traidor o el perro. Con ella, sencillamente era fácil.

    Y porque era fácil con ella, decidió no buscarla al día siguiente, estaba seguro que si la veía de frente se echaría a llorar como lo había hecho el día anterior, aunque por lo que escuchó ella también había estado muy apresurada con un montón de preparativos para el pronto arribo del Segundo. Se preguntaba Ryunosuke si Satori y Takumi lo acompañarían, era obvio, eran la escolta personal del Segundo y ni Sato o Takumi se negarían a dejarle un sólo momento. Esa era la promesa de la triada funesta, proteger al Segundo con su vida. Demasiadas complicaciones en su corazón y cabeza.

    Había iniciado una plegaria a base de ayuno así que prescindió del desayuno, el almuerzo y ahora la comida. Desde muy temprano había estado en el dojo; las clases como el resto de las actividades de los Yakuza se habían visto truncas debido a un posible ataque de los zorros y por toda la conmoción que se estaba viviendo, así que no había tenido que ir a la lección de Kendo, es más, ni siquiera había solicitado sus katanas, seguramente las tenía Kamil, así estaba mejor, que ellas las mantuviera hasta que... ¿hasta que pasará qué? Chasqueó la lengua en medio de su meditación, ¿iría el a Tokio? ¿lo obligarían a quedarse? ¿lo obligarían a irse de ahí? ¿volvería a ver a Kamil? ¿y el segundo? ¿iría con él? ¿se quedaría? ¿y Yoritomo? Aspiró por la nariz y relajó los músculos. Tendría que esperar para que el tiempo diera razón a las respuestas. Sólo pedía a sus muertos y divinidades le dieran la madurez suficiente para afrontar el mar, y que en caso de que éste le consumiera, hubiera un pedazo de madera que lo sacará a flote.

    Supongo que estar en el dojo sin katanas es un modo tan bueno como cualquier otro para prepararse al arribo

    Abrió sus ojos, pero no miró a Hayato. Era la tercera vez que se veía, la segunda que cruzaban palabras, o al menos la primera que eran palabras directas del uno al otro.

    —"Rei" —susurró el Kobayashi sin moverse de su posición—. Es la cuarta virtud del código Bushido... Los samurái no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros —recitó de memoría y después relajó sus hombros—. Estoy buscando la forma de hacer cumplir "Rei"... porque... de otra forma siento que cogeré mis katanas para tirarme al vacío y... asesinar como bestia... mi Segundo se dará cuenta en cuanto me vea que estoy intranquilo y seguramente... —mordió sus labios—. No me permitirá hacer nada... y si eso de no hacer nada, implica no poder tomar mis armas para protegerlo a él, o proteger a Kamil-hime, o a mi madre, me voy arrepentir para siempre... una vergüenza ni que con mi vida podré saldar... —explicó con lentitud.

    Se incorporó lentamente, caminó hacia la salida, hacia donde Hayato estaba lo miró de reojo.

    —Gracias por el aviso, Hayato-san —respondió tranquilamente, volvió su mirada al frente—. En cuanto ésto termine y mi clan este reconstruido, volveré por Kamil; después de ésto, probaré que sólo yo la puedo proteger... —hizo una leve reverencia con su cabeza.

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    Re: Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Invitado el Sáb Mayo 21, 2016 12:39 pm

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 7:06 pm, editado 1 vez
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    Vito Bennett

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    Re: Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Vito Bennett el Sáb Mayo 21, 2016 3:59 pm

    "Piensa en los demás antes de dar el primer golpe...luego mírate ¿A quién estas golpeando en realidad? "

    Vito había pasado lo que quedaba el camino hacia la mansión completamente callado recordó por enésima vez las últimas palabras de su madre, Yura Ayami había pasado parte de su tiempo entregándose a la labor de madre para con él muy a pesar de que no fuera hijo de su sangre, por ello el chico parecía distante ahora recordarla le era demasiado doloroso, a tal grado que cada que pensaba en su recuerdo este sangraba dentro de su ser, por ello ahora tenía un semblante serio incluso la tensión que el segundo Hebi le transmitía comenzaba a invadirlo poco a poco, no sabía muy bien que decir, ni que hacer solo sabía que si su padre ordenaba que debían corresponder a su alianza el iría al frente de las tropas que estarían dispuestas a pelear por él así como lo hacían para su padre el Líder del Clan, no tenía miedo a morir, por ello no le importaba mucho a donde fuera mandado, incluso había tentado su suerte enviando a Kotetsu el frente para provocar a su padre y que le ordenara alguna clase de castigo, o lo enviara al frente atentando contra su vida, lo que le tenía preocupado era que los aliados ya no estarían en condiciones para cumplir con el acuerdo...

    Al llegar a la gran mansión yakusa fueron recibidos por un grupo de hombres armados entre ellos Yukari su escolta personal el cual se acercó para tomar las riendas del caballo y que pudiera bajar el yakusa miro con cierto recelo a su escolta había muchos más hombres que cuando partió así que la seguridad se había mantenido igual a como ordeno, un ligero deseo de ver a sus hermanos le recorrió la nuca, sintió escalofríos el solo pensar que dentro de poco podrían atacarlos a ellos, pero negó, conocía a su padre y lo primero que haría sería un ataque a la guarida de los zorros, no negaba que sentía curiosidad por saber a qué clase de monstruos se enfrentaron puesto que para Vito el único zorro que se mencionaba en casa era el nombre Alice, su padre había mantenido relaciones de todo tipo con ella así que por información no se preocupaba, él sabía sus debilidades como ella las suyas.

    Cuando el segundo alzo los brazos para que su hijo fuera devuelto había hecho algo que le asombro, retrocedió, pero al hacerlo se chocó con Yukari que estaba detrás de él para llevar los mensajes y armas que el yakusa había portado en la silla del equino, no le quedó más remedio, que entregarlo al hacerlo y ver como el chiquillo le devolvía el abrazo en un ademán por demás deseoso, parecía que deseaban fundirse en aquel gesto, y si, tuvo mucha envidia y se sintió todavía más asqueado de sus pensamientos egoístas, por ello frunció el ceño sin saber muy bien a quien dirigir su enojo, si al estúpido de Tomoe Kobayashi por dejarse atrapar y no cumplir con el acuerdo de traer a Madre, con esa horrible niña que era su hermana pues se dejaba seducir fácilmente por esos amores literarios que le apasionaban, la odiaba, odiaba a Hayato por que le tenía miedo desde aquella vez, odiaba a Padre por que se refugiaba en una sombra que no era ni cerca lo que fue alguna vez Yura Ayami.

    Entonces sintió la mano en su hombro la cual le daba un ligero apretón puesto que conocía esa mirada y ese rostro, Vito regreso para ver sobre su hombro a la persona que se había atrevido a cruzar su margen de espacio, al hacerlo vio la figura de Yukari quien le devolvía la mirada serena sonriéndole de manera amigable para que se controlara, había cosas que hacer antes de que el segundo hablara con el líder, Vito cerro los ojos tratando de recomponerse y tratando de sobre llevar sus alocados y dementes pensamientos antes de que estos lo delataran, tomo aire antes de hablar para ordenar que el Segundo fuera llevado expresamente a descansar, ni siquiera le dirigió una palabra al Hebi así que por su cuenta se fue a las instancias donde su padre estaba guiado por un cuarteto de hombres quienes lo ponían al tanto de lo acontecido, Kotetsu de primera mano estaba vivo, y se maldijo por no tener suerte, segundo aún no se tenían noticias de los kitzune así que no había como negociar solo que Jamal ordenara irían a traerlo de vuelta y extraerlo del escondite de la pirata.

    Al pasar por los pasillos noto el ligero alboroto que se suscitaba, las mucamas así como los mozos y mensajeros habían andado de un lado al otro tensos y hasta nerviosos, pudo ver a las amigas de su hermana pero al preguntar por ella la chicas quienes siempre habían sido más que dulces con él, ahora estaban mal humoradas pero sin tratar de perder aquella dulzura que hacían para el yakusa, uno de los mozos informo que el joven Kobayashi se encontraba en el Dojo el parecer había pasado todo el día ahí dentro, a pesar de que ese día no habría entrenamiento por obvias razones el mayor siguió su camino hasta que, aquel mozo informo que el señorito Hayato, estaba con él. Sintió la sangre hervir, por lo que apretó los puños haciendo que sus dedos se quedaran clavados en esa posición por lo fuerte que apretaba, podía sentir como sus cejas se juntaban tratando de pegarse la una a la otra trato de relajarse, de todas maneras Hayato siempre estaba enfermo debía alegrarse porque por fin había salido de su reciente fiebre, tenía que llevar al niño Hebi con su Segundo y que el hermoso reencuentro lo restableciera en cierta forma, pero sentía en la boca el sabor amargo de los celos, parecía que desde esa alianza los Hebí estaban tratando por todos los medios de robarle o no entregarle lo que él quería, negó no era para nada buena idea.

    Sabía que hablar con Jamal le iba a acarrear una pelea, para nada agradable ya que había mandado al pequeño renacuajo de amante a morir (sin que lo hiciera, por cierto) así que por ende su padre debía estar más que furioso, el solo pensarlo le agoto, así que tenía que recurrir a otra personita. "Kamil" pensó el si bien deseaba verla que estuviera bien pero ahora mismo tampoco quería verla deshaciéndose por su futura familia, así que la enviaría a ella para que se encargara del reencuentro mientras él recibía la furia del Líder.

    -Kamil.

    Como lo supuso su hermana se encontraba alistando el menú para complacer a los invitados, no era extraño que ella se fanatizara por la perfección de las cosas, bien que podía dominar a su padre porque no con todo el maldito Clan. Al entrar a la cocina ayudantes y cocineras hicieron una remarcada reverencia, algunas de las chicas sonrieron tímidas mientras intentaban como de costumbre ganar un poco de la atención del chico, sin embargo, el solo les correspondió con un ligero saludo mientras se acercaba a su hermana para hablar, saludarla y...

    -Aquí este demonio... se puede saber por qué torturas a todo el mundo?

    Le sonrió olvidando su pequeño ataque de celos y encabrita miento, yukari quien lo había seguido todo el tiempo se detuvo justo en el lumbral de la puerta, mientras coqueteaba con algunas de las chicas.

    -Necesito que busques al niño Hebi su Segundo y el joven maestro acaban de llegar, por favor, deben estar cansados no me importa que hagas detenlos un poco ya que tengo que hablar con Padre.

    La había tomado por los hombros mientras inclino su cuerpo para verla a los ojos, sonrió mientras notaba la mirada llena de energía y determinación sin duda había madurado un poco en algún momento que no se dio cuenta de ello, antes de alejarse le tomo las mejillas para jalárselas mientras reía.

    -Me voy, necesito hablar con padre, y solo Ala sabe si saldré vivo de esta Adieu.

    _____________________________________________________________________________________________________________________

    Nel soy yo el que está temblando por los geniales post que escribieron, de verdad. que frustración ¡¡
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    Jamal

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    Re: Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Jamal el Dom Mayo 22, 2016 4:11 pm

    No importa maestro, no importa...

    Es mejor que muera, que mueran todos

    Si mátalos a todos de una vez

    Por qué no pintas las flores de azul, ¿te gusta el azul?

    Podremos ir a ver a Kamil en el entrenamiento de kendo

    Mejor vayamos a oír a Hayato tiene buen tono musical

    Ten cuidado, nos quieren matar, ten cuidado el veneno está en la comida

    Joder porqué demonios hablan tanto...


    Si el Líder yakusa había pasado las últimas horas en su estudio debatiendo con sus capitanes y gente de apoyo, en últimas cuentas el hombre trataba por todos los medios hacer valer su reputación de estratega pero pensándolo bien el jamás lo fue, digamos que siempre había cargado con una buena dosis de suerte lo que hacía que todos sus planes por inverosímiles que fueran saliera milagrosamente victorioso, pero debatir con sus capitanes y estrategas de movilizaciones haciendo planes de ataque y defensa en caso de que los Kitsune decidieran atacarlos a ellos hacían que fuera difícil para el moreno pues sus voces solían distraerlo demasiado, pero no era la primera vez que lo hacían, de hecho podría decirse que estaba acostumbrado, así que cada vez que se ausentaba por preguntas que nada tenían que ver sus hombres solo esperaban, esperaban, ellos tenían fe ciega en el cómo líder ya que muchas veces incontables los había ayudado, los había salvado, aun exponiendo su propia vida, por ello le eran fieles Jamal por sí mismo no necesitaba de fuerza para hacerlos obedecer por ello sabía que aunque no fuera lucha de los escorpiones ellos sus hombres pelearían por él si así lo decidía.

    -Señor? Jamal-donno...

    Se había quedado distraído mientras en las manos tenía los últimos mensajes de Kotetsu y compañía, se quedó a expectativa y el silencio le indicaba que le había sido preguntado algo que debía decidir solo él, se relamió los labios mientras apretaba los mensajes, Terashima quien era en muchos sentidos su mano derecha después de Vito, se acercó tomando los mensajes de las manos temblorosas del Líder.

    -El señor necesita descansar necesitamos ver las decisiones que traerá consigo el Segundo-Hebi, estén alertas a cualquier decisión como se indicó antes. - Terashima que con años y años de autoridad dentro del Clan se hizo obedecer, los hombres salieron mientras que los guardias se quedaron detrás de la puerta cuando fue cerrada, el yakusa mano derecha del Líder volvió sus ojos para con el moreno, sonrió de medio lado mientras lo tomaba por los hombros para hacerlo sentar.

    -Enserio Jamal-donno, ¿Estas comiendo bien?

    El moreno alzo la vista, pero parecía no verlo, sus ojos parecían agrandados por una especie de droga, sin embargo, el Líder no había consumido nada, tomo la taza que reposaba desde hace horas en el escritorio de Jamal para acercarla.

    -Necesitas estar lucido para cuando te entrevistes con el Segundo, al menos hasta que llegue Vito-san- Terashima acerco la taza a las manos que ya habían dejado de temblar, poco a poco el artista parecía recobrarse, al menos parecía menos aturdido pues las voces comenzaron a callar, hasta dejar paso a la sombra retorcida de Seth quien se había sentado frente al portador de la enfermedad mental, Terashima fue consiente de cuando las pupilas del Líder cambiaron de dirección, de él hacia un lado, así que guiado por su curiosidad reviso pero no había nada así que volvió a ver al moreno quien bebía por sorbos el té frio.

    - ¿Que vamos a hacer entonces? has tomado en cuenta de que el Segundo no vendrá a pedir refugio?

    El Yakusa le devolvió una mirada envenenada parecía volver en si otra vez, sonrió con cierta sorna mientras que su capitán se sentaba en la esquina del amplio escritorio, se cruzaba de brazos y lo miraba intrigado, esa mirada sagas y astuta no parecía de él al menos no del tipo desgarbado que solía pasearse por las calles de Japón con harapos, no, este que tenía enfrente era el verdadero líder de los yakusa.

    -Si ya se ah que ha venido, pero no lo dejare. - Se levantó dejado la taza prácticamente llena sobre los mapas que sus capitanes habían llevado consigo trazando las posibles zonas que debían cubrir en caso de que fueran ellos y no los kitsune los que atacaran, si, ellos no pensaban en esperar a que los zorros se movieran. -Dime Terashima, tu hijo es un adulto igual que Vito-kun, pero lo mandarías a la guerra, dime a una guerra donde sabes que más del 60% morirá?

    Terashima rio, mientras cerraba los ojos, Jamal muchas veces parecía ser débil incluso cobarde pero solo era porque no le gustaba derramar sangre a lo bruto, si quería que alguien fuera ejecutado lo hacía él, si pensaba que una misión era demasiado difícil para exponer a alguien no enviaba a un grupo de gente a librar una batalla que posiblemente habría pocos sobrevivientes, no, generalmente se hacía cargo él, bajo el nombre de "alfil" pues su locura había llegado al extremo de separar a su alter ego en una personalidad completamente diferente, siendo el su ex-segundo lo sabía, y si ahora mismo él pensaba que su líder estaba actuando en base a la mediocridad de los sentimentalismos, una gran debilidad cierto.

    - ¿Qué piensas hacer entonces? sabes que no pues negarte si el chico se quiere ir, tú mismo lo has dicho ese niño parece un adulto en envase pequeño, no se quedara. - La advertencia de su camarada lo hizo reír, no era para menos eso era lo que pensaba del niño, pero se había esforzado tanto para que ese niño viviera así que se le hacía una injusticia que el chico ahora tuviera que sacar el coraje de un adulto, el mismo a sus ojos tanto sus propios hijos como Kotetsu, y Ryusuke eran eso unos niños que tenían el derecho de vivir así.

    - Si lo amarramos en las mazmorras ¿crees que el segundo hebi se dé cuenta? - Ambos rieron divertidos de la pequeña broma, sin embargo, eso dejaba a un Jamal el doble de preocupado puesto que si el chico se iba la tormenta con sus propios hijos también se vendría encima.

    -Quiero que escojas a un par de hombres, sé que Kotetsu se fue a Tokio, no lo quiero sin protección, también ve preparando a dos hombres capaces, si el chico se va no lo quiero solo y por nada del mundo lo quiero expuesto- Terashima asintió mientras se relamía los labios tratando de que su risa se calmara

    - ¿Entonces lo dejas ir? - Pregunto medio dudativo el hombre que ya había alcanzado la mayor parte de su cuerpo cubierta por completo de tatuajes, el moreno se froto el mentón sonriente, parecía estar dispuesto a una batalla y no precisamente con los zorros, quería defender la pequeña esperanza de que confiaran en él sus nuevos aliados.

    -Por cierto, Vito-donno no debe tardar en llegar- Terashima se había levantado mientras le daba un golpe suave a su jefe antes de salir en el hombro, al verlo de cerca noto la pequeña marca en su pecho izquierdo que parecía apenas cicatrizar- ¿Te has hecho un nuevo tatuaje? - Pregunto sin saber muy bien porque ya que cuando el moreno levanto la vista consternado prefirió no darle importancia y salir del despacho haciendo antes una reverencia educada, al salir pensativo un poco, decidió pedir a la princesa quien era la que solía traer paz a la mente dispersa del líder una pequeña visita. Pero al pasar por la cocina que era donde todos la habían visto revolotear en un mar de órdenes y directrices prefirió dejarlo para luego , la pequeña princesa tenía sus propios problemas de momento, sonrió ante la imagen que le daba verla tan grande y hermosa, se dirijo a reunirse con los demás capitanes donde esperarían las órdenes del líder para cuando la entrevista llegara a su fin él tendría ya los dos mejores hombres para cubrir la petición de Jamal, además de que tenía que mandar a dos más que se adelantaran a proteger a Kotetsu, el pequeño mocoso que servía de amante al líder no podía negar que era un genio en la espada tanto que el mismo Vito lo había enviado a la misión antes que pensar en hombres más capases, capases en cuanto experiencia en combate, de todas maneras Jamal no perdonaría que su "niño" fuera expuesto por muchas razones ya lo había visto enloquecer de dolor muchas veces, por las partidas de la señora, por la muerte de ella, por el dolor de ella ( cuando Hiroki mato a su bebe ) en fin no podía darse el lujo de verlo así otra vez.

    Entonces Jamal se quedó completamente solo con "él" quien solo lo miraba divertido y a la espera con las piernas extendidas y apoyadas sobre su escritorio manchando con las suelas los mapas, el moreno le dedico una mirada agria, pero le fue devuelta una carcajada llena de patanería.

    -Tus ordenes...maestro ...

    Ambos se miraron, entre el hombre demente y la alucinación corrompida no había secretos, no había palabras que tuvieran que ser dichas, el Líder entre cerro la mirada mientras pasaba de largo dejando a su sombra detrás de él, movió el rostro de un lado al otro esperando.
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    Kamil Sakuragi

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    Re: Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Kamil Sakuragi el Mar Mayo 31, 2016 10:52 am

    off: y no me lo ponen fácil tampoco ~ así que disculpen si me hago un poco un u.u
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    Lo que fue de Hayato

    El silencioso joven clavo la vista en la espalda de su futuro "hermano", mientras esté se alejaba de él, ¿había sido evidente lo que pensaba? -Quizá ella no quiera ser protegida.... Suspiro y se encogió de hombros mientras meditaba sobre aquellas palabras, dedicando una profunda mirada a las ramas de los árboles y la fina escarcha que las cubría. -hay una razón... por la que no nos gusta la gente que promete regresar- el susurro entre dientes se transformó en una sonrisa, pero el hebi es encontraba ya lejos de aquellos dolorosos pensamientos como para apreciar el sarcasmo que imbuía a aquella frase. Hayato debía admitir, no obstante, que aquellas palabras le habían hecho gracia, su imprudente hermana siempre había inspirado aquella clase de sentimientos de protección en quien fuera que la conociese, y de algún modo seguía siendo ella quien se desvivía por proteger a los demás, especialmente a aquella retorcida familia suya. Quizá la idea del compromiso no era tan mala, después de todo era la oportunidad de su hermana de escapar de aquel funesto destino.

    Así pues, se encontró solo en medio de la oscuridad del dojo, apreciando los últimos rayos del sol, cuando el mensajero acudió para avisarle que el segundo del clan había llegado finalmente. Su semblante no pareció adoptar expresión alguna, pero su espina se sacudió presa de un sutil escalofrío al pensar en su hermano mayor, comprobó que el miedo seguía presente en su sistema y no había modo alguno de que se deshiciera de él. Como no había modo de que ordenase a su cuerpo el recomponerse con rapidez de la enfermedad, o traer de regreso a su madre para evitar el sacrificio de su gemela, o volver atrás al reloj del destino para esfumar el fuego destructor que había envuelto a Tokio. Esas eran algunas de las cosas que le preocupaban, las cosas que no podía moldear de acuerdo a sus creencias. De modo que se retiró con dirección a sus propios aposentos, cuando normalmente habría acudido a su padre para mirarle en silencio como acostumbraba, fascinado de su locura y atraído por ella. Pero Vitto estaba ahí… él estaba ahí y lo sabía, aunque el mensajero no lo hubiese dicho.

    Bienvenida al segundo-dono

    Por su parte en la entrada principal de la mansión, el escuadrón de "bienvenida" liderado por Carlo y Yukari, estaba integrado por un vasto grupo de hombres y mujeres de apariencia amenazante. Se trataba pues de los pocos veteranos que habían logrado mantenerse fieles a su líder incluso durante el tiempo en que no había sido digno de llamarse de aquel modo. Pero además se encontraban ahí también aquellas nuevas promesas que se entrenaban actualmente en las artes secretas del clan, aquellos a quienes líder-sama llamaba cariñosamente los hijos del clan, incluso aunque gran parte de ellos eran huérfanos, como era el caso de Morita Mitsukuni. Debido a sus méritos como la joven promesa de los novatos yakuza, había sido asignado a servir como la escolta del segundo del clan hebi, durante el tiempo que durase su "visita", por lo cual debería considerarse realmente "honrado". No obstante, estaba seguro de que aquel "honor" había sido más bien un modo de escarmiento hacía su persona debido a la agresión física y verbal del que había hecho objeto al "joven maestro" Kobayashi. Ahora debía pagar el precio que su gran boca había puesto sobre su cabeza y era debido a eso que, al dispersarse el resto de los hombres para dedicarse a diversas tareas, fue menester suyo y de Carlo, guiar a los invitados hasta las habitaciones que la princesa había preparado con tanto ahincó, incluso se había asegurado por si misma que la temperatura de los baños fuese la correcta, de solo pensar en su princesa propinando aquella clase de atenciones a los extraños el aprendiz se ponía enfermo.

    Fue Carlo uno de los más diplomáticos de los yakuza quien se encargó de informar la situación al segundo del clan Hebi, con aquella voz sería que le ajustaba a la perfección a su apariencia peligrosa, pero no le hacía justicia a la grandeza de su corazón -El agua esta caliente y lista para que tomen un baño, si segundo-dono lo desea - comentó sin poder ocultar una pequeña sonrisa al pensar en la pequeña manda más que aun ahora seguía corriendo de un lado a otro incluso más que las jovenes doncellas que la asistían, hacía apenas unos minutos la había visto rondando las puertas principales antes de correr a la cocina para ultimar los detalles de la cena - hime-sama pensó que les resultaría agradable después del camino que han debido recorrer- se encogió de hombros aunque sabía que cualquier persona que conociera a la pequeña hija del líder habría usado palabras como "ordeno" en lugar de pensó. Era gracioso como ese montón de hombres duros estaba ya más que acostumbrado a los regaños y la preocupación de aquella pequeña. El hombre calvo fue consciente de la mirada curiosa del pequeño Kobayashi y clavo sus afilados ojos grises en los orbes azuladas, el parecido entre aquella criatura y su primo era impresionante. Entonces le dedico una de aquellas sonrisas que tenía reservada para los gemelos y que poca gente conocía - la cena estará lista de inmediato, y tendremos algunos manju para el joven maestro Yoritomo-

    La escolta se ocupó de guiar al hombre y al pequeño hasta las habitaciones de la sala norte que poseían aquella fantástica vista de los jardines, del mismo modo su ubicación permitía un acceso directo a los baños del ala norte de la mansión, donde las plantas de floración tardía habían dado un delicioso y dulce aroma a los aposentos, manteniéndolos cálidos en el proceso. En el centro estaban ya colocados los futones, y sobre ellos un par de yukatas limpias y preparadas para los visitantes junto a otros enceres de cuidado personal, como peines destinados a desenredar el cabello del joven maestro. La princesa Yakuza conocía más bien poco de aquellas personas, tanto en lo relativo a sus gustos personales como el pensar en sus necesidades, y sin embargo se había tomado enserió la tarea de brindar hospitalidad y facilitar la estancia de aquellos quienes eran ahora fugitivos de su propio hogar. Así lo atestiguaban los cuencos rellenos de fruta y dulces, colocados en puntos estratégicos, donde el más pequeño de los hebi no tuviese dificultad alguna de atenderse por sí mismo.      

    - Si hay algo más que necesite, Morita-san estará a su disposición en cualquier momento, segundo-dono - el hombre realizó una educada reverencia mientras fulminaba con la mirada al joven, incluso aunque no hacía falta pues Morita, había sido ampliamente advertido sobre el destino que llevaría si no aprendía a comportarse como era debido.  El adolescente hizo también una reverencia para con el hombre evitando mirar de manera demasiado directa a aquella persona. Una parte de él sabía que no tenía un motivo real para odiarlo, más allá de su relación con aquel intruso que pretendía llevarse lejos lo único bello que había conocido en toda su vida miserable. Y finalmente se dirigió a la puerta para esperar pacientemente a que aquellas personas hubiesen terminado con su aseo personal, más allá de las órdenes directas del líder, o las amenazas del terrorífico escolta de la princesa, lo que le impulsaba a esforzarse por que toda aquella pantomima se desarrollara de acuerdo a los planes era la misma joven en sí. Solo quería verla sonreír al final de la jornada, debía admitir que era patético en más de un sentido.


    Lo que fue de Kamil

    En las cocinas la princesa de los Yakuza se encontraba inclinada sobre el hombro de una de las cocineras, la cual hacía verdaderos esfuerzos por no alejarse ante la invasión de su espacio personal y las repentinas preguntas que la joven no paraba de hacer. Aquella clase de dedicación podía parecer encantadora, pero estaba comenzando a poner a todo el mundo nervioso. Fue debido a eso que la mujer agradeció profundamente cuando el joven Vito intervino con la maniática concentración de la princesa, haciendo que esta se irguiera sosteniendo aun una cuchara con miso contra sus labios, finalmente estaba conforme con el sabor de los alimentos y le sonrió a la cocinera, provocando una sonrisa de alivio. Solo entonces se dedicó a mirar a su hermano, aunque era consciente de ello debido al alboroto hecho por las más jóvenes cocineras. Aquella actitud jamás para con el mayor jamás dejaría de molestarla, las había escuchado hablar de él con demasiada asiduidad para su gusto, dedico una mirada dura a todas aquellas que habían detenido su trabajo para quedarse mirando al joven fijamente y con añoranza. ¿Que pretendían aquellas mocosas de su hermano?

    No obstante, su fría mirada cambio al escuchar el comentario tan siempre burlón de su hermano, una parte de ella se alegró de que nada hubiese cambiado entre ellos después de aquel incidente, aparentemente también Vitto Nii había decidido olvidarlo y eso era lo mejor ¿Verdad? -Bueno... alguien tiene que hacerse cargo de la casa mientras los hombres andan por ahí haciendo cosas peligrosas- correspondió a la sonrisa del mayor, pero entonces el la tomo por los hombros provocando que su corazón se acelerara por la cercanía... Debía haber sabido que no iba a ser fácil olvidar lo que había pasado. Pero cuando el menciono a Ryunosuke su mirada se volvió directa y determinada. No era el momento para sentirse confundida después de todo.

    -Vito-Nii... este metido en un gran problema, ¿Verdad? - la joven dejo escapar un suspiro al notar las segundas intenciones de su hermano, en ocasiones era tan fácil de leer. Y sin embargo no vio venir el tirón de mejillas que como de costumbre le dejó la zona levemente adolorida. -más te vale haber terminado y estar completo para cuando se sirva la cena, si se enfría por tu culpa seré yo quien te mate- alcanzó a gritar mientras se acariciaba las mejillas con ambas manos. No obstante, una pequeña parte de sus preocupaciones se había aliviado por la tempestuosa visita de su hermano mayor, aquel tonto estaba vivo y completo. No pudo evitar juntar sus manos para agradecer a todos los Dioses que conocía por haberlo regresado a su lado. Le permitía confiar en que, llegado el momento, también esa otra persona volvería.

    Finalmente, aquel pequeño torbellino de energía dejo en paz a las cocineras, reprendiéndose internamente por no haber terminado a tiempo para guiar a los visitantes hasta su habitación y asegurarse de que tuviesen todo lo que necesitaban. Esa tarea había quedado en manos de su escolta personal, por lo que no dudaba de que el recibimiento había sido amable, sin embargo, cualquier evento en el que no se viese envuelta del todo jamás le sería satisfactorio y las dudas le atesaban.  ¿Las yukatas serían adecuadas, en cuanto a sus formas y colores? ¿Las mantas suficientes? ¿Las mandarinas no serían demasiado ácidas? Sacudió la cabeza levemente, en verdad no había nada que hacer, puesto que aquellas preferencias estaban fuera de su control y lejos de lo que realmente deseaba preguntar con todas sus fuerzas, ¿Se llevarían a Ryunosuke como su gemelo había vaticinado? Y si era así…. ¿Volvería a verle?
    Dejo escapar un suspiro, dejarse llevar por la incertidumbre seguía siendo una ocupación inútil, y como había dicho a su prometido, ella detestaba la pasividad, casi tanto como a la matanza sin sentido y ahora una cosa y la otra la habían llevado por ese camino, como un pajarillo que intentaba llevar alegría con su canto a los escombros. Sus pasos silenciosos le condujeron hasta el aposento destinado al segundo de los Hebi, si sus cálculos eran correctos deberían estar ya instalados en aquella amplia habitación. Podía imaginar claramente a las figuras moviéndose por la estancia quizá repararían en los detalles que había preparado con obsesivo cuidado, las barras de incienso perfumado y la jarra de té de jazmín y ginseng, acompañado de su juego de té, aquel de colores suaves que era su favorito personal. Ahora las sombras de los visitantes proyectarían nuevas figuras sobre la madera al recibir el sol diluido de la mañana y quizá permitirían que el suave murmullo de los árboles pacificara su alma, pero es no podía saberlo Kamil. Aquello seguía siendo una suposición tan difusa como la luna difusa que pronto asomaría su luz mortecina por la ventana que ella y Hayato habían estado observando.

    Pero lo que encontró frente a sus ojos, ocupando el lugar frente a la puerta del segundo-dono, no fue otro que Mitsukuni, sus ojos se encontraron por unos largos segundos, hasta que el joven retiro la mirada y se hizo a un lado para permitirle el paso. Habría deseado detenerla, tomar su mano y alejarla de aquellas personas en un deseo primitivo de recluirla para sí, pero se contuvo. Se contuvo por que su palabra aun tenía algún valor y aquella persona jamás podría pertenecerle, pero sus manos cruzadas sobre el pecho temblaban levemente mientras la veía dudar ante la puerta cerrada, imaginó que le preocuparía la impresión que pudiesen tener de ella. Pero para el aprendiz la idea de que alguien pudiese odiarla resultaba risible, y aun así... deseaba un poco que ambas partes no congeniaran, que de algún modo de aquel encuentro se desprendiera un choque que alterase los planes. Era morboso y lo sabía, pero estaba desesperado por que algo saliese mal, y era demasiado honorable como para desear directamente la muerte de su rival... Solo un poco demasiado, como atestiguaba su semblante irónico, uno que Hime-sama no pudo notar pues estaba perdida en sus pensamientos.

    La joven Tomo una suave inspiración y después otra más, mientras esperaba frente a la puerta que albergaba a dos miembros importantes de su nueva familia, Kamil desconocía el trato que el tercero de ellos estaría recibiendo. Apretó el puño con fuerza al sentirle hormiguear de ira y frustración, y no pudo evitar ponerse en el lugar de su prometido al experimentar aquellos sentimientos. Pero se forzó a alejarlos de su mente y mientras echaba atrás los hombros y se alisaba el yukata, recupero el dominio de sí misma. Su gemelo le había llamado en broma Yamato-chan y no estaba equivocado. Era esa persona a quien necesitaba, no a la jovencita impulsiva que habría tomado las armas, si no a la flor delicada que proporcionaba su reconfortante aroma. Entonces llamó a la puerta.
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Mar Mayo 31, 2016 7:30 pm

    Movió hacia atrás sus hombros, aún los sentía demasiado tensos y comenzaban a doler sus omoplatos debido a la rigidez que parecía nacer por sí misma y sin razón aparente, aunque la razón era mucho más que obvia. La meditación había ayudado en nada y ahora se encontraba más ansioso que al inicio. Sólo le quedaba cambiarse de ropa y colocarse algo más adecuado para recibir a su Segundo y a su primo, quería que ellos se sintieran seguros al verlo bien, básicamente no mentiría y diría con toda la certeza del mundo a Hayato-dono que los yakuzas eran buenas personas, guerreros fuertes y hombres leales a sus líderes. Estos muy a su pesar eran personas honradez y devotadas a sus causas que parecían ser las mismas que las que perseguía el poderoso clan Hebi.

    Podría decir, quizás no con una sonrisa en los labios, pero si de manera tranquila y sincera que Kamil era una chica sumamente encantadora, suspicaz y valiente, que sería una hermosa y perfecta esposa, y más que eso... una compañera, una cómplice. Se detuvo un momento con el rostro demacrado por la penumbra las imágenes de las pesadillas acudían a él. Sentía aún mucho miedo por todo lo que pasaba y no tardó en que identificara su estado como patético. Peinó hacia atrás los mechones negros, no lo había amarrado. Kamil no lo había hecho. Que fácil se acostumbraba a los buenos tratos. ¿Dónde estaba "Torbellino-chan"?

    Justo meditaba sobre eso cuando pudo escuchar y después ver como las señoritas acompañantes de Kamil, reconoció a una de ellas sin problema -Ryunosuke se podía jactar de tener una excelente memoria-, corrían con un nudo de sabanas al parecer estaban sucias.

    —Hanako-san —habló el estudiante de samurái recomponiendo de inmediato el gesto. Las tres chicas que iban con un mundo de sabanas, cobijas y almohadas se detuvieron en seco. Era extraño que el joven maestro les dirigiera la palabra -es más la mirada-, al punto que él mismo hacía su propia cama por las mañanas y dejaba perfectamente dobladas las cobijas sucias colocadas sobre un cesto, él se servía su comida cuando no tenía que compartir mesa con el líder y él por su propia mano llevaba los tazones vacíos hasta donde se lavaban, agradecía en voz baja y se iba. En más de una ocasión habían llegado a la conclusión que Kamil-hime tenía mucha suerte pues con un hombre tan "correcto" como Ryunosuke no corría peligro de sufrir infidelidad, algo muy común en esos tiempos.

    —Joven maestro Ryunosuke —hizo una reverencia la chica mientras las otras imitaban la reverencia. El hebi les pidió que se incorporaran.

    —¿Saben dónde está Kamil? —cuestionó, no había usado honoríficos de ningún tipo por lo cual las chicas rieron y una hasta se sonrojó, él sólo arqueó la ceja curioso esperando una respuesta.

    —Oh, hime ha estado dando vueltas por todos lados con los preparativos de la llegada del Segundo-sama Hebi —explicó la chica amablemente sonriendo al heredero del clan.

    —Ya veo... —recordó la petición que hiciera la chica de forma directa al líder del clan. Hizo una leve reverencia con la cabeza y siguió su camino hacia su alcoba.

    —Ryunosuke-sama —habló Suzume. El chico se detuvo, y ella continuó—. Posiblemente Hime se encuentre en la alcoba dispuesta para nuestro invitado, es la segunda del segundo piso de la ala este, Ryunosuke-sama —informó.

    —Cierto... hace poco pude ver a Mitsuhime que iba hacia allá... —susurró Nao, la otra moza que iba con las dos acompañantes regulares de Kamil, sin embargo, lentas fueron al callar a Nao para cuando el Hebi ya marchaba hacia aquellas habitaciones.

    Tras un repaso personal, el chico decidió que se veía lo suficiente presentable. Ahora su prioridad era entregarse a los celos y enfocar toda su angustia en su odio hacia Morita. Tal como pensó, Morita estaba afuera de la puerta de la alcoba y Kamil estaba de frente a la misma. Ryunosuke no pudo evitar fruncir el ceño y volver andar decidido hacia allá.

    Cuando pasó por delante de Mitsukuni le regaló una mirada fría llena de veneno, después metió amenazante su mano al interior de su yukata para sacar de ahí la lía blanca -que antes le perteneciera a Kamil- y detenerse a un costado de la chica. Iba a pedirle que le amarrara el cabello, incluso había alzado el accesorio para dicha tarea atrapando en el proceso una de las delicadas manos de la señorita cuando escuchó ruido al otro lado de la puerta. La puerta de la habitación dispuesta para los invitados, repitió las palabras de Suzume-san. Los labios del Hebi se entreabrieron y miró a Kamil como interrogando lo obvio, y sin soportarlo más apretó el lazo blanco junto con la mano de Kamil. El aliento se le fue y sintió el deseo de abrir de golpe la puerta pero se contuvo volviendo a ver a Sakuragi.

    Mitsukuni dejó de existir.

    "¿Todo va a estar bien, cierto?" Quiso preguntarle a la chica pero sólo la miró observando otra vez la puerta. Se acercó y tocó varias veces anunciándose con ese peculiar "toc-toc-toc-toc".

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    Re: Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Invitado el Miér Jun 01, 2016 6:43 am

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 7:06 pm, editado 1 vez
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    Vito Bennett

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    Re: Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Vito Bennett el Miér Jun 01, 2016 5:00 pm

    Al salir el Segundo se quedó quieto tal vez esperando que la puerta fuera lanzada lejos o hecha añicos por el demonio que estaba dentro pero no fue así, sentía un nudo en el estómago el cual comenzó a revolverle las tripas se encontraba algo exaltado y una ligera capa de sudor le cubría la frente a pesar del frío invernal que hacía, su guardaespaldas se encontraba  ahí dispuesto para llevarlo a sus habitaciones y como de rutina que fuera revisado por el médico del Clan, a sumía que ya había sido librado de la cantaleta de ayudar a recibir a los invitados así que se echó las manos a los bolsillos y camino hacía sus habitaciones en silencio, tratando de meditar lo que acababa de hacer.

    En todo el camino había gente que movilizada por una atenta petición de la princesa para atender a su futura familia hacían que todo fuera algo demasiado atento, a Vito le hubiera molestado tantas atenciones para con aquellos que eran sus aliados pero ahora se sentía ligeramente más desahogado, hablar de aquella forma con Jamal si empre tenía ese efecto así que aunque sus tripas estaban revueltas ante la incertidumbre había hecho algo que no habría pensado que fuera tan fácil de hacer y eso le dibujo una sonrisa en el rostro, aquello encanto de más de una mujer que se llegó a cruzar por su camino y más de una hizo insinuaciones para estar con él, no era común ver aquella sonrisa en él y mucho menos dedicada a nadie que no fueran los gemelos.

    Dentro de su pieza, lo esperaba el medico del Clan, Wakaba-sensei quien era también el que daba las clases de anatomía a los estudiantes más avanzados de lucha cuerpo a cuerpo (aikido, judo, karate, ninjutsu por nombrar algunos) obviamente no todos los pupilos eran capases ni todos estudiaban todas las artes impartidas. Salvo claro el Líder y el Segundo solían hacerlo de forma asidua siendo de los pocos en el Clan que habían trazado el ritmo de entrenamiento.

    -Ah Vito-dono, veo que ha regresado, bienvenido -el viejo hizo una pronunciada reverencia mientras su ayudante hacía lo mismo un joven de unos veintitantos quien era su hijo y la futura promesa, por su parte él hizo lo mismo, una reverencia marcada puesto que el viejecito había ganado el respeto de ese joven ególatra, pues infinidad de veces le había salvado de una gangrena o algo peor - Cuando usted decida mi señor - Indico el medico puesto que ya había colocado sobre una pequeña mesa de aspecto occidental todo su equipo para suturar o curar cualquier herida que el joven llevara, advirtió el sudor en la frente del chico y lo miro con detenimiento al acercarse Vito lo tomo por las muñecas mientras lo miraba fijamente midiendo su ritmo cardiaco y haciendo las rutinas reglamentarias del médico.

    -Vamos acabemos con esto de una vez Wakaba-sensei, no creo que haya algo de qué preocuparse- Lo miro divertido mientras sus mareos y mal humor pasaba a segundo plano, el anciano por otro lado apuro con señas a su hijo para curar las heridas hechas por las ramas en la piel del Segundo, podría no ser nada pero en alguien como Vito un pequeño rasguño podría convertirse pronto en toda una calamidad, Kobe-Kun inclino la cabeza de modo respetuoso al yakusa mientras hacía la labor de limpiar las heridas y revisar que no hubiera nada más, Vito por su parte fue sentado previamente para que fuera revisado y limpiado.

    Cuando hubo terminado, se retiró para asearse, agradecido el baño y las ropas limpias que ya habían sido dispuestas en su vestidor, mientras estaba dentro del agua fue consiente de los moretones que momentos antes Wakabe-sensei le había advertido para que no realizara movimientos bruscos que lo pudieron lastimar, fue cuando cayó en la cuenta de que su padre en verdad era un maldito, de haber sido otro le hubiera roto el brazo ahora ni siquiera tenía luxación o algo por el estilo simplemente la marca de que había sido manipulado de manera violenta, nada que el descanso no recuperara, se tardó lo más que pudo y aunque no podía sentir el cambio de temperatura del agua si pudo advertir la forma graciosa en que su piel cambiaba de forma, miro sus manos que parecían a las de un viejecito, tan arrugadas, verlas de tal forma le hizo pensar en que aún era joven y  se dio cuenta de que su padre ya contaba con algunas arrugas, canas que salían de entre los negros cabellos y que se negaba a quitar, recordó también la advertencia de Wakaba-sensei pues le dijo que era extraño que su padre llegara a esa edad con la enfermedad mental que tenía, algunas personas en su condición no llegaban a los 30, así que con ese pensamiento salió del agua mientras se dirigía al vestidor. Grande fue su sorpresa cuando encontró ahí dispuesto para él una yukata de color ciruela, él odiaba la vestimenta japonesa, le hacía sentir fuera de lugar sin duda esas ropas habían sido ordenadas por el demonio-chan, frunció el ceño mientras colocaba un lienzo alrededor de su cintura tomando en una mano las ropas que no pensaba por ningún motivo usar, salió del vestidor para dirigirse hasta su pieza y buscar algo decente, claro sin tomar reparo del espectáculo que había dado todo el trayecto. Al llegar Yukari estaba ahí y al verlo estallo en carcajadas divertidas mientras intentaba esquivar las cosas lanzadas por el Segundo, pero en su guardarropa no encontraron nada más que yukata, ¿que se creía ese pequeño demonio-chan? ¿Que él también tendría que darles gusto a los invitados vistiendo como japonés? él no lo era así que podrían meterse esos yukata y demás por el trasero...Yukari lo miro todavía riéndose mientras lo ayudaba a vestir. Una moza toco para indicar que la cena estaba servida, Vito debía estar ahí como fuera ya que él era el hijo mayor, no solo eso era el Segundo del Clan y debía hacer las presentaciones para con él líder, así que salió todavía gruñendo por tener que vestir de tal forma, hasta el comedor principal, seguramente usarían aquel de estilo japonés así que debía ser el comedor del ala suroeste, el que estaba más alejado de la entrada principal.

    Tal como era su costumbre Jamal ya estaba ahí para cuando él llego así que hizo un mohín como saludo a su padre.


    Última edición por Vito Bennett el Jue Jun 02, 2016 4:11 am, editado 1 vez
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    Jamal

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    Re: Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Jamal el Miér Jun 01, 2016 7:28 pm


    Después del pequeño altercado con Vito el moreno pudo por fin entender un poco lo que pasaba, sin embargo, no estaba del todo seguro ¿Vito estaba diciendo la verdad? O solo estaba siendo un poco egoísta como de costumbre puesto que las revelaciones que le hizo le dieron más motivos para pensar que en verdad lo odiaba, así la idea se sembró en su cabeza y se hizo prometer que trataría de entender a su hijo mayor si era necesario renunciar a Kotetsu para el bienestar de él, tendría que hacerlo. El artista había tomado su tiempo para ducharse a petición de su hija puesto que estaba tan animada para atender y hacer sentir bienvenidos a los aliados que no pudo siquiera hacer intento de oponerse, pero para el siendo como era encontró aquello divertido puesto que le agradaba ver las atenciones que tenía Kamil con todos no solo los que consideraba su familia, ella podía lograr que un grupo de matones le obedecieran por que la querían, lograba como todo aquel que la conocía que deseara protegerla, así pues cuando termino por vestirse Hayato ya se encontraba esperando sentado en la cama occidental que estaba en su pieza, el niño balanceaba sus piececitos de un lado al otro mientras miraba al cielo de su habitación, los cabellos negros caían a los costados de su rostro haciendo contraste con su blanca piel, el niño al verlo le sonrió como un saludo cariñoso.

    -Chichi ¿Estás listo? Yamato-chan ha vuelto locos a todos en casa, no creo que te perdone si llegas tarde a la cena. - Jamal sonrió como contestación mientras terminaba por apretar el nudo de su hakama, tenía tanto de no usar el traje reglamentario japonés que parecía que estaba olvidando como usarlo, así que después de pasar una mano por sus cabellos y peinarlos hacía atrás se acercó a su hijo mientras se agachaba para pellizcar la mejilla del niño y notar que la fiebre había pasado, dejo su mano sobre la mejilla y asintió, al pararse lo tomo de la mano mientras salían en dirección al comedor donde su adorable y perfeccionista hija habría de celebrar la cena para su futura familia, mientras caminaba noto los cambios en el ambiente, el frio de la estación le hizo volver su rostro hasta Hayato quien marchaba con su paso desgarbado igual al de su padre en un intento por imitarlo, lo que provocó una sonrisa mayor en los labios del moreno aquellas pequeñas acciones hacían que se sintiera “querido” cosa que sus voces se encargaban por recordarle que era solo porque deseaban matarlo en el momento oportuno.

    -Por cierto, Hayato-Kun tu hermano me ha dicho que sigues evitándolo- el niño trato de no cambiar su expresión pero un ligero escalofrió que le recorrió la espina dorsal nuevamente le indico al mayor que las cosas entre ellos aún no iban del todo bien, sin duda era algo que tenía que atender nada más pasara el pequeño imprevisto- Toma tu tiempo, pero debes saber que tu hermano es frágil ante los desplantes de ustedes, suele frustrarse cuando lo desprecian- Dijo haciendo hincapié en ambos gemelos, Hayato miro con cierta intensidad a su padre quien le regresaba la mirada de sabio boca floja, el niño en su pequeña cabeza podía entender muchas cosas que los adultos a veces no podían hacer, tenía una capacidad intelectual mucho mayor que cualquiera casi tanta como su habilidad para con las artes, así que adoraba cuando su padre en plan confidencial le contaba cosas de aspecto ultra secreto. El pequeño maestro sonrió una vez que medito sobre el asunto, posiblemente Vito-nii daba miedo pero el saber que era frágil en algún aspecto le daba cierta serenidad, era como si tuviera algo con que combatirlo, apretó la mano de su padre que lo dirigía como cuando era más pequeño, y pensar en que pronto haría la ceremonia de mayoría de edad lo hacía sentirse esperanzado de que podría ser alguien como Vito-nii en el futuro, siendo alguien muy alto y apuesto, se preguntó si llegaría a hacerla sin la enfermedad que aquejaba su ser desde muy pequeño.

    Los corredores estaban atestados de flores que descansaban en mesitas y repisas que decoraban con singular arte estratégico el camino hacía las estancias donde se conocerían, podía oler el nerviosismo entre la multitud de mozas que iban y venían de un lado al otro tratando de ser serviciales a pesar del humor que podría haber provocado la princesa, al llegar a la pieza la cual era un gran salón decorado al puro estilo japonés distribuidas al rededor estaban los puestos del servicio, como era una cena formal donde el Segundo Hebí conocería al Líder los capitanes así como los tenientes que estaban también invitados, la gente de suma confianza estaría en la cena así que todos ya habían sido informados y estaban esperando la llegada de la familia principal con sus mejores ropas, había que reconocer que no era una cena de placer por eso mismo también los agentes del ejercito yakusa estarían presentes como muestra de apoyo a su líder y a la alianza firmada.

    Hayato soltó la mano de su padre al llegar para inspeccionar el trabajo de su Onee-chan riendo al notar el mínimo detalle que había dedicado para la decoración que hizo rehacer exhaustivamente a todo el centenar de mozas que la asistieron, los decorados dispuestos en las mesas hacían alusión del tiempo de dedicación que había dedicado la niña para ello, así pues, Jamal tomo su lugar justo en la mesa que daba al centro pero pegado al muro justo enfrente de donde estaba el cuadro principal de esa habitación ( si toda la mansión yakusa tenía por todo el lugar cuadros de Jamal, obviamente este tenía a Ayami, Jamal y los nenes, en medio recargado contra Ayami quien sostiene a los bebes Vito de unos 5 años ) a los costados las demás mesas. Mientras esperaban Hayato tomo asiento a un lado de Jamal una de las mozas amablemente trajo algunos dulces para placer el joven maestro y un poco de té para el mayor, no paso mucho tiempo mientras sus capitanes y tenientes tomaron asiento en las mesas de la izquierda, justo en eso Vito entro, Jamal lo llamo con la mano para que se acercara y se sentara justo del lado contrario a Hayato.

    -Eh Vito-Kun se ve bien vestido de yukata, deberías usarla más seguido- ese había sido Wassu teniente segundo quien portaba un tatuaje de escorpión en la mejilla derecha, levantaba su copa con sake en dirección al Segundo de manera divertida pues era la primera vez en mucho, mucho tiempo que lo veían vestido de aquella forma, los demás lo imitaron y las risas no se hicieron esperar, claro que al escuchar pasos todos callaron como si estuviera temiendo despertar la furia de Izanagi o peor de la princesa por ello todo el mundo guardo silencio.
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    Kamil Sakuragi

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    Re: Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Kamil Sakuragi el Miér Jun 01, 2016 9:36 pm

    Veneno.... Esa era la palabra que acudía a la mente del joven aprendiz de samurai al ver la mano de la princesa sostenida por aquel renacuajo insignificante, quien parecía haber salido de la nada con el único propósito de arruinar su humor aún más, ¿No tenía bastante ya con acapararla por las tardes en las lecciones de Kendo? ¿No era más que suficiente haberla hecho saltar desde el segundo piso y ponerla en un riesgo innecesario?. Veneno y muerte, se agolpaban entre sus labios, y convertían sus manos en férreos puños casi incontenibles, peor lo hacía el hecho de que ella no rechazase aquel contacto tan confiado, aunque el leve rubor en sus mejillas hacía evidente su sentir respecto a aquella muestra de dominio territorial entregada por el Hebi. Era casi como si fuese consciente de que con aquel acto demostraba que había superado del todo la aversión que sentía por quien sería su marido. El joven desvío la mirada pero le era imposible borrar la imagen de la preocupación en aquellos ojos color chocolate. Los ojos que no le miraban, pues aquella mirada estaba a todas luces destinada a calmar las preocupaciones de su prometido. Y eso era algo que el no debía olvidar, debía matar cualquier resquicio de esperanza que le quedara.


    Para la yakuza el tacto suave de la prenda, aunque inesperado, resultaba agradablemente familiar, aquel delicado accesorio contenía aun el calor de la mano que lo hubiese sostenido de tal manera que se sentía como si formase ya parte de su misma piel. Al fijar la vista en aquel rostro, alzando un poco la barbilla, se dio cuenta del estado levemente desordenado de su cabello oscuro y quiso sonreír al comprenderlo, estaba esperando por ella. Incluso aunque se había mantenido cuidadosamente distante de Rynosuke a lo largo del día. Aquella decisión se debía en parte por sus múltiples ocupaciones, pero sí era honesta con sigo misma, había un motivo mas profundo detrás de aquella acción, un motivo que lentamente se esfumaba con la súbita comprensión, la epifanía que representaba el hecho de que el deseaba también permitirle encargarse de su cuidado. Deseo entonces deslizar sus dedos con presteza por el cabello oscuro que sabía suave hasta darle un aspecto presentable digno de aquel bello rostro que poseía, sin embargo aquel pensamiento no llego a materializarse puesto que la incertidumbre en sus ojos azules lo robo el aliento una vez más.

    Una amalgama de sentimientos entre los cuales la ira, la incertidumbre y el miedo se destacaban entre los filamentos celestes de su mirada. Deseo poder hacerlos desaparecer y asegurarle que sin duda alguna todo iría bien, pero no se atrevió, no podía mentirle respecto a lo que desconocía. No obstante se encargo de acunar su mano contra la suya con un leve pero firme apretón mientras veía el modo en que el Kobayashi llamaba a la puerta, pudo sentir en cada uno de los suaves golpes el deseo irrefrenable de reunirse con los suyos que expresaba el de ojos azules. Entonces la puerta se abrió y lo que encontraron del otro lado rompió el corazón de Kamil en millones de fragmentos. La mano que había sostenido abandono las suya con brusquedad, dejando solamente aquel delicado accesorio para el cabello que ya no se sentía del todo suyo. Frente a sus ojos la imagen de una familia rota, el hombre de cabellos castaños y gesto amable se había descompuesto del todo entregándose al amor incontenible que sentía por el Ryunosuke, los brazos masculinos lo rodearon con fuerza y millones de besos cubrieron ese rostro, haciéndola sentir culpable de mirarlo, como si no tuviese el derecho de inmiscuirse en aquella historia. Era demasiado doloroso, le recordaba abrazos lejanos tan distantes como sueños efímeros e ilusorios.

    Desvió la mirada entonces en parte para alejar a los fantasmas de aquellos cabellos pálidos cabellos, pero también para darles privacidad, al menos toda la privacidad que podía sin abandonar la habitación de manera descortés, aunque se daba cuenta que no habían reparado en su presencia, lo cual le daba tiempo suficiente para recomponerse de la oleada de recuerdos que le asaltaba. Sin embargo lejos de lo que pensaba, aquellos ojos seguían pendientes en ella desde la puerta, su poseedor preparado como siempre y a cada momento para llevarla lejos si ella lo pedía, aunque sabía lo vano de aquellos deseos. Finalmente aquella hermosa criatura que compartía nombre con su amado gemelo dirigió la mirada hacía ella, sus ojos eran grandes y sinceros, bellos sin duda y llenos con el mismo amor que habían reflejado los de su prometido cuando hablaba de él. Aquella persona había sido quien abriese el corazón de Rynosuke y lo protegiese durante tanto tiempo. Deseo atraer al de ojos azules hasta sus brazos para mostrarle que era ella quien se encargaría de protegerle y por algún motivo aquel pensamiento le hizo sentir incomoda, estaba fuera de lugar y aquella persona que ahora la miraba de manera amable no había provocado de ningún modo aquella grosera respuesta.

    Dejo escapar el aire y adopto la sonrisa que Kata le había enseñado, la sonrisa de una dama hecha y educada, que uso para reemplazar su semblante desconcertado. -Si me permite, segundo-dono, la cena está preparada y servida, será un placer escoltarlos hasta el comedor- la kanzashi acompaño al movimiento de su rostro con total naturalidad mientras la joven hablaba. Una parte de ella estaba consciente de que la cena que había planeado era quizá demasiado si se tomaba en cuenta el estado de cansancio que se asomaba a los ojos amielados del hombre, sin embargo era en parte el protocolo quien lo dictaba de ese modo y estaba segura de que la sua fagmilia sabría comportarse a la altura.

    Miro entonces al mas joven del duo de serpientes y sonrío al apreciar el parecido existente entre los primos, eran prácticamente idénticos, con una única excepción, la mirada azul del mas pequeño mostraba una limpieza y claridad inusitadas y que hicieron que la mirada de la niña se dulcificara al pensar en las cosas terribles que habían tenido que ver en los últimos días caóticos. Le tendió la mano derecha con una sonrisa al pequeño, puesto que la izquierda aun sostenía la prueba de sus sentimientos por Ryunosuke -¿Sería tan amable de escoltarme, joven maestro Yoritomo?- tomo la mano del menor con cuidado, era consciente de la tensión que existía entre su prometido y el segundo del clan Hebi y quería facilitar de algún modo el intercambio de palabras que flotaba entre ambos y a la vez darle al pequeño heredero un poco de confianza entre tantos hombres de apariencia peligrosa.

    Fue solo entonces que los cinco se dirigieron hasta el comedor del ala suroeste había pensado que el comedor de estilo occidental sería demasiado desacostumbrado para los hebis y se sentirían mas cómodos en aquel de aspecto mas tradicional. La marcha era presidida por la Yakuza y su pequeño acompañante quien demostraba entonces los modales de un caballero en miniatura, era evidente que había recibido una educación excelente, con diferencia del joven espadachín que cerraba la marcha. Kamil suspiro y bromeo un poco con el pequeño -Me habían dicho que los Kobayashi caballeros fuertes y atractivos, pero no sabía que fueran alegres- le guiño levemente un ojo mientras hacía referencia al usual semblante serio de Ryunosuke- pero al joven maestro Yoritomo le queda bastante bien sonreír, no seas tan serio como tu primo, ¿si?. Y de esa manera siguió caminando alejando un poco al niño de sus familiares, con el fin de darles un poco de privacidad, pero no demasiado como para que se sintiese abandonado, pues ella sabía muy bien lo solitario que podía sentirse estando lejos de la familia.

    Al pensar en su familia, no pudo evitar recordar la pequeña travesura que había hecho en la habitación de Vitto, estaba segura de que se molestaría, sin embargo no iba a permitirle arruinar la cena perfecta que había preparado solo por querer ir de alternativo. Se río solo de recordarlo para sorpresa del pequeño acompañante, pero se cuido de ocultar aquella sonrisa bromista -Hay algunas mandarinas en tu habitación pero si prefiere algún otro tipo de fruta o dulce no dudes en decirmelo, ¿Sabes a Oneesan le gustan mucho los dulces- y así siguió entreteniendo al pequeño hasta que las puertas del comedor se encontraron con su campo de visión. Desde el comedor se dejaban escuchar algunas platicas en tonos bajos y podría haber jurado que también había risas.

    Nada más poner un pie en el interior del recinto, dio un vistazo a la distribución del comedor, un vistazo que era en parte apreciación y en parte amenaza cariñosa para su familia ahí reunida. Como era costumbre en su mente no había división alguna entre su familia sanguínea y los hombres que servían y peleaban por el clan. Lo que vio en los ojos de todos los hombres ahí reunidos la dejo satisfecha y despertó una sonrisa en su rostro mientras saludaba a todos con una educada reverencia - Disculpen el retraso- se encargo de guiar a las serpientes a la mesa principal, aquella que era ocupada por su padre y sus hermanos. Sonrio de modo petulante y burlón al toparse con la mirada enfurruñada de su hermano mayor, mientras que su gemelo correspondió aquella burla, ambos sabían que aquella situación le molestaba y por eso disfrutaban de la broma. Espero que los alimentos sean de su agrado Sakurai-dono, Joven maestro Yoritomo- miro a los Hebis de uno en uno y su vista finalmente se poso en Ryunosuke intentando adivinar lo que se escondía en su expresión -Ryunosuke... san- habría querido tomar su mano pero se contuvo y en lugar de ese fijo su vista en el primero de los platos. La variedad de alimentos estaba pensada en concordancia al frió que lentamente se había ido apoderando del clima general, tanto física como espiritualmente.
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    Kobayashi Ryunosuke

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    Re: Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Kobayashi Ryunosuke el Jue Jun 02, 2016 12:00 pm

    Ryunosuke jamás había sido un niño caprichoso o egoísta. Siempre tuvo que compartir con Takumi y Satori a Hayato-dono, a su madre con el líder, a su padre con el resto de los muertos que lo habían recibido al otro lado de la puerta que llevaba al yami. La única ocasión en que había mostrado celos y tomó acción en ellas fue cuando tuvo primero seis años y Yoritomo había nacido, en aquella primera ocasión había ido a confrontar a Hayato-dono para pedirle atención, la segunda vez empujó al joven maestro cuando éste apenas aprendía a caminar. En ambas ocasiones Hayato-dono le había tratado con comprensión y amor, el Segundo había captado enseguida que eran celos los que atacaban al primogénito del hijo mayor del clan. Sin embargo, él no fue consciente de que sentía celos de Yoritomo hasta que el bebé llamó "Haha" por primera vez a Sakurai Hayato delante de todos y nadie se sorprendió. Ese día rabió y lloró como un pequeño niño a pesar que ya estaba "grande" (diez años). Fue entonces que comprendió de buenas a primera que no obtendría nada con enojarse por celos, pero lo que Morita Mitsukuni ocasionaba en él eran celos totalmente diferentes, era un odio que se empezaba a almacenar en una área de su cabeza que no sabía que contaba con ella, gota a gota una presa se llenaba. No lo sabía Ryunosuke pero el mal de todos los Kobayashi era el mismo, era la marca de la bestia que surgiría cuando esa presa se desbordara.

    Una mirada de advertencia rápida al espadachín antes de que la puerta se abriera y su cuerpo fuera capturado por la conocida calidez y el sincero amor con el que Sakurai Hayato siempre le hacía recordar que no estaba solo, que también era su hijo y que no tenía porque ser un jodido bárbaro como sus tíos o su padre que resolvían todo mediante la fuerza. Que él era un humano, un chico responsable y un digno representante de la casa samurái. Ese abrazó lo hizo sentir seguro de que todo era una exageración y su hogar estaba bien.

    El muchacho hundió su rostro en Hayato cerrando los ojos dejándose a los afectos que tan bien conocía. Cerró los ojos reprimiendo las ganas de echarse a llorar y decirle a "haha" que tenía mucho miedo. Cuando se separaron le sonrió con amor y después escuchó al pequeño Yoritomo al cual cargó sin problema y lo pegó a él. Le besó la frente y lo estrujo. Sakuria Hayato había logrado que la triste desgracia de la rivalidad entre los hermanos Kobayashi no se repitiera con los primos, pues aunque Ryunosuke sentía celos de Yoritomo, era incapaz de odiarlo (muy diferente en el caso especifico de Morita Mitsukuni, a él sí lo odiaba). Rió triste cuando Hayato los abrazó a ambos. Y se separaron, dejó al pequeño Yori en el piso y peinó hacia atrás el cabello, en ese instante recordó que Kamil seguía ahí, se giró a ella y le sonrió en forma de agradecimiento por el amable gesto. Kamil era una estupenda señorita.

    En ese momento recordó también que se estaba volviendo fuerte no sólo por Hayato, no, nunca más sólo por Hayato, había otra persona importante en su corazón. Sus mejillas se ruborizaron después de que observara como la chica le hablaba a Yoritomo, era fácil imaginarla de mamá, de madre de un bebé idéntico a Yoritomo, un Kobayashi. Desvió la mirada y se topó con la mirada del Segundo.

    Hizo una reverencia.

    —Por favor, pérmitame acompañarlo, Segundo-sama —solicitó con tono formal y respetuoso aunque en el fondo había una suplica por más atención para él.

    Empezaron a caminar, pero Ryunosuke se detuvo un instante antes de seguir para asomarse a la alcoba, estaba silenciosa. Detuvo a Hayato de la mano sin dejar de ver todo el lugar.

    —... —volvió la mirada que se empezaba a empañar. Era una pregunta silenciosa pero igual de angustiosa que todas las que daba. "¿Satori? ¿Takumi?" Tragó en seco y escuchó como Mitsukuni se aclaraba la garganta señalando que el pequeño Yoritomo se volteaba a ver porque Hayato y él no se movían. Ryunosuke sintió un horrible malestar en el estomago que vaticinaba una desgracia. Clavó los ocelos claros en los miel de su Segundo y le pidió que empezara a caminar.

    —Todos han sido muy amables... y los golpes que tengo son por el entrenamiento duro —sonrió suavecito para tranquilizar a Hayato, miraba hacia el frente aún avanzando—. Kamil-hime es una mujer maravillosa —acotó, bien podía ser escuchado o no por sus acompañantes, no le importaba—. Además de que Nagoya es precioso —aspiró por la nariz. En ningún momento dejo de ver hacia donde Kamil platicaba con su primo. Después de un rato se quedó en silencio.

    — Hayato-dono —lo llamó sin verle aún—. ¿El líder... el líder de verdad cayó? —preguntó con voz suave; sintió su cuerpo muy rígido y su semblante duro. No había ni amabilidad, ni pasividad, ni cordialidad, ni nada que esos ojos hubieran demostrado antes, por el contrario, los ojos claros se vertieron fríos e insensibles—. ¿Dónde estaba mi madre que permitió ocurrir eso? —no entró al recinto donde tomarían los alimentos—. ¿Y mi tío? ¿Dónde estaba Kou-sensei...? —apretó los puños—. ¿...dónde estaba el resto de su escolta, Hayato-dono? —exigió saber pero escuchó como dentro les esperaban, viró la mirada al comedor, Kamil lo observaba para hacerlos pasar a sus lugares, negó y pidió a Hayato que entrara primero, después lo hizo él.

    Hizo una reverencia pronunciada, reglamentaria, únicamente a Jamal, por ser el líder, mientras que a sus nuevos "hermanos", únicamente saludó con un movimiento de cabeza debido al protocolo. Dentro de estas mismas normativas protocolarias tradicionales del samurái y jerarquía esperó a que Hayato tomara lugar en la mesa y él se sentó un pasó atrás a espaldas de su líder -o el que tenía mayor rango dentro del clan-, se acercaría si el Segundo-dono se lo permitía, (cuando Tomoe estaba presente era a Tomoe al que obedecía, recordaba como en más de una vez el maldito líder había dejado a la escolta de Hayato -con Ryunosuke incluido- a la espera hasta por cuatro horas, el estomago de Takumi, Satori y él rugiendo del hambre y el bastardo de su tío disfrutando y alargando la comida, pero gracias a eso ahora aguantaba más tiempo sin comer, sonrió con dolor al recordar a su estricto tío), era parte de la disciplina en la cual había sido adoctrinado, pasó su mano por mechones de cabello que caían a los costados de su rostro.

    Sus ojos se clavaron en Kamil y después en la mano que aún sostenía el listón blanco. No se iba a poner otro que no fuera ese. Irguió su postura mostrando el garbo y la elegancia de la estricta educación del honorable clan Hebi y esperó a que se dijera algo. Volvió a mirada a Kamil e hizo una suave inclinación de cabeza un pequeño agradecimiento por todo lo que, sin saber realmente la odisea, había preparado ella para su familia.

    Yoritomo a su lado parecía cohibido viendo a los hombres tatuados y se sostenía de su Haha. Ryunosuke le sonrió y sacó del manga de su yukata una grulla de papel que había hecho en un momento de ocio y que había dejado guardada olvidando que la llevaba consigo hasta ese momento. Después volvió a adoptar su gesto serio aunque realmente poco le duro cuando, por fin, puso real atención en Kamil, en su apariencia. Una sonrisa dulce, amable, inclusive delatadora adornó sus labios, cruzaron miradas la serpiente y la escorpión, él señaló -discretamente- su propia cabeza, ella se había puesto una kanzashi tal como él mencionara el día anterior.

    Bajó la mirada sorprendido de lo mucho que ahora Kamil influía en su estado de animo, porque de estar a punto de correr a tirarse a la batalla, ahora sonreía como idiota.

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    Re: Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Invitado el Sáb Jun 04, 2016 9:49 am

    Como este personaje ya no tiene propósito, tampoco veo el por qué lo que una vez escribí con él deba seguir aquí.


    Última edición por Sakurai Hayato el Sáb Feb 11, 2017 7:06 pm, editado 1 vez
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    Vito Bennett

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    Re: Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Vito Bennett el Sáb Jun 04, 2016 11:42 am

    Nada más sentarse le costó mucho trabajo por alguna extraña razón no pudo siquiera mirar a su padre incluso cuando este se sentó a su lado, fingió sonreír cuando los demás miembros del Clan bromearon acerca de sus ropas el mismo se sentía ridículo parte por la vergüenza y parte por la vestimenta, viro su vista hasta Hayato para notar que este parecía más tranquilo, el intercambio de miradas con su hermano pequeño le relajo un poco por lo mismo se aventuró a ver a su líder pensó por un momento que Jamal no aceptaría para nada lo que había dicho momentos antes y a solas pero por otro lado Jamal era fiel a su creencia de "hacer feliz a sus hijos" entonces todavía tenía una oportunidad.

    Con las manos ocultas entre las mangas del yukata y cruzadas por el frente esperaron a que la comitiva liderada por Kamil llegara, al entrar como era costumbre todos se levantaron de la mesa, sirvientes incluidos se viraron para ver a los comensales que entraban para hacer una reverencia marcada, acto seguido todos ya sentados nuevamente, Vito se levantó para acercarse a Kamil para discretamente señalar los puestos de los Hebí, cuando lo hicieron, se paró justo a un lado de su pequeña hermana para tirar de su cabello, aquel mechoncito que parecía rebelde y salía de entre su patilla.

    -Ya arreglare cuentas contigo lagartija- Susurro se a parto para que la Mosa que estaba sirviendo colocara el plato de comida espero a que hubieran colocados los tres puestos y después con extrema elegancia, se ha cerco al Segundo y al mismo tiempo inclinándose para ver de cerca de Yoritomo con quien se había hecho amigo, el niñito sonrió al verlo, pero no perdió su porte de caballero elegante. -Segundo-chan Líder quiere que sepa que está agradecido de haber confiado en él la vida del joven maestro Ryonosuke y por supuesto la vuestra- Dejo salir una sonrisa cínica con cierta petulancia burlona si hay que decirlo después sin esperar respuesta volvió a su puesto alado del líder, al ver su plato hizo una mueca que rápidamente fue borrada era descortés hacer tales cosas delante de su hermana quien había preparado todo sin pensar siquiera en los gustos propios, pero se sentía demasiado relajado en ese preciso momento así que no había razón para ponerse bravo por una insignificancia, tomo los palillos con su mano izquierda y comenzó a tomar una porción de arroz.

    Los generales discretamente miraban al Hebí, intrigados por saber qué clase de persona era, que tan buen guerrero o que tan sabio líder sería, ¿Cómo manejaría la situación de ahora en adelante? algunos no se hicieron esperar y como era costumbre para entrar en confianza levantaron sus copas de sake levantando primero a la familia principal y luego a los invitados.

    - Por la alianza ¡


    Gritaron algunos aunque otros parecían reservados en probar primero la valía de aquel Segundo, era difícil ver a un Segundo que no se comportara como alguno de ellos, pues todos estaban demasiado a acostumbrados ya a las excentricidades de la familia Sakuragi, previamente si se puede decir Terashima había hablado con ellos para que se comportaran como o que eran y no un grupo de brutos barbaros y aunque la comida se realizaba con seriedad y cierta tranquilidad para Vito aquello le pareció demasiado forzado, por mucho caos que hubiera lejos de los muros de los yakusa ellos siempre habían mantenido el buen humor propio de los "brutos Barbaros " aquel pensamiento hizo reír al Yakusa llamando la atención de algunos que lo miraron fijamente, entre ellos Hayato su hermano pequeño.

    -Por cierto. Sin ánimos de interrumpir su comida taaaan amena pero Segundo-Hebí podría decirnos ...

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    Jamal

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    Re: Feng danza en el caos || grupal

    Mensaje  Jamal el Sáb Jun 04, 2016 3:52 pm

    Jamal ciertamente era alguien bastante distraído no importaba donde estuviera si en una misión o  cuando estaba con su familia, sin embargo no era algo que hiciera adrede puesto que tener aquellas molestas voces constantes y muchas de las veces demandantes hacían que el moreno pareciera que vivía de planta en la luna, muy a pesar de todo él siempre lograba mantenerse en la conversación, salvo claro algunas excepciones  sin embargo igual que todos se levantó haciendo la reverencia a los invitados y entonces no pudo apartar la vista de aquel hombrecillo. Interesado en saber quién era y como era no le quito la vista de encima, quería acercarse más y lamento enormemente que los puestos estuvieran tan alejados, noto como su hija había hecho un papel estupendo como anfitriona y como Vito se había acercado primero al segundo y luego intercambiado una sonrisa amistosa con el joven maestro Yoritomo, a quien suponía era el hijo directo del líder Hebí, coloco su mano sobre su barbilla ignorando magnánimamente las comida delante de él a la que sin ánimos de ofender a su querida hija solo aparto la mirada cuando le fue puesta delante, observo al joven Yoritomo y como este imitaba a su primo, la verdad le causo un vuelco verlos de esa manera puesto que en alguna parte de su ser sabía que si él hubiera seguido los principios de la etiqueta japonesa tradicional que en el pasado eran los deseos de su padre sería posiblemente igual a ellos, cosa que le provocó risa y dejo escapar una risita burlona en honor al viejo, claro, la cual cubrió con el dorso de su mano para que aquella que era burla de su padre no fuera mal interpretada, como de costumbre en la mansión yakusa incluso con los propios hombres que estaban a dispoción del líder ya conocían esta tendencia, reír o hablar solo era algo común en ese lugar al menos por parte del líder.

    Carraspeo y en conjunto con los demás guerreros cuando levantaron su copa para brindar él también lo hizo, bebió un poco para luego mirar el contenido con cierto detenimiento, pasado un rato y el silencio sepulcral de una comida tranquila, escucho la voz insolente de Vito, ¿Cuánto tenía que hacer por ese hijo antes de darse muerte? tal vez si fuera por él jamás lo haría, Vito a pesar de su edad podría comportarse como un verdadero niño, haciendo que su trabajo como padre fuera el doble de intenso que antes. interrumpió a Vito con un "inocente" y oportuno comentario. Claro que como dije antes el moreno no había podido perder de vista a aquel hombre de ojos color miel grandes y expresivos que posiblemente podrían estallar en furia revelando al guerrero que aguardaba detrás de aquellas espesas pestañas negras, los cabellos claros solo realzaban de forma magnifica aquel insólito color e intrigado por ello fue que interrumpió.

    - ¿Vito-Kun, me comento hace algún tiempo que usted es o era un gran herrero - su mirada marrón se volvió más penetrante como de costumbre trataba de grabar la imagen del herrero en su mente para posteriormente dibujarlo, adoraba dibujar cosas hermosas, porque no?  sacar provecho de aquella visita ¿sería tan malo? - Y déjeme decirle que no tiene por qué agradecer la hospitalidad, como sabe somos gente bárbara y de mala monta, no se confié de nosotros pues a la menor provocación no gritamos, matamos- aquellas palabras estaban dichas como lo que eran, verdad, pura y desquiciante verdad por ello los hombres al costado estallaron en carcajadas divertidas lo que hizo que se le perdiera el toque amenazante y pareciera que era algo dicho del líder para burlarse del propio Clan que dirigía, Jamal era así en su jovial atrevimiento para hacer la comida algo más ameno pese a la situación actual prefería hacerlo de esa manera que estarse quebrando los dedos de los puros nervios.

    ¿Nuevamente después de beber un largo trago de sake y servirse más, aclaro su garganta y sin reparo alguno- Hayato-donno?  o prefiere que le diga Segundo-san? espero que le resulte agradable la comida, Kamil-hime ha hecho todo cuanto ha estado en su alcance para mantenerlos lo más a gusto posible si hay que agradecer sería a ella, nosotros como vera no tenemos esa delicadeza. - Todos, hicieron una reverencia ligera con la cabeza guardando silencio para honor de la princesa yakusa, esperaron que el líder siguiera hablando mientras los demás seguían comiendo, no era extraño que el artista no ingiriera alimentos o al menos ya no tantos así que el moreno continuo mientras bebía otro largo trago, por ello para que todos no dieran reparo en cuanto comía, bebía y hablaba.

    -Espero que el camino no haya sido molesto para usted y el joven maestro, mientras esta aquí le presentare a la familia- Levanto la mano para señalar a Kamil quien guardaba la compostura de una joven dama la cual hacía sentir orgulloso a un desquiciado padre- la joven princesa la cual nos da el enorme gusto de ser la prometida de tan gallardo joven, debo decirle que su joven Ryunosuke es un joven muy disciplinado si me permite decirlo demasiado para mi gusto, extraordinario en la espada y aunque no lo parezca para darme gusto- Dijo con cierto tono orgulloso el cual le hacía sentir satisfacción cuando lograba que alguien hiciera algo solo para complacerlo- acepto aprender italiano, sabrá que es nuestra segunda lengua materna a la cual le tenemos cierto cariño, mis hijos la saben pues nos gusta poder hablar usándola- se quedó largo rato observándolo, luego paso su mirada por los tres hebi´s le dio cierto gusto que el joven Hebí tuviera un semblante algo más brillante, incluso pareciera que había recuperado algo perdido, quien sabe tal vez aquel hombre era su familia, su verdadera familia y conocer aquella mueca lleno a Jamal de cierto gusto. Seguido señalo a Hayato quien dejo los palillos para levantar el rostro mirando como lo haría Vito con un toque mordaz de autosuficiencia mientras trataba de inflar el pecho- Nuestro joven maestro Hayato- el chico hizo una inclinación a modo de saludo mientras dibujaba una hermosa sonrisa llena de amabilidad – Es sin presumirle un genio en cualquier arte que usted disponga, no hay nadie en Japón quien pueda igualar su habilidad con el violín, tal vez dentro de poco en todo el mundo- Hayato bajo el rostro y luego miro a su padre avergonzado con las mejillas completamente coloreadas, lo que hizo sonreír a más de uno.-

    El moreno espero pasando su copa de cada en cuando y cuando miraba que Kamil lo fulminaba con la mirada por no estar comiendo como ella deseara, él sonreía y tomaba los palillos como si estuviera por tomar un bocado justo cuando ella viraba hacia otra dirección (cosa que agradecía pues cada que hacía intento por llevar un bocado a su boca miles de gritos estallaban dentro de su cabeza) soltaba los palillos y justo cuando paso una moza hizo que se llevara el plato casi completamente lleno.
    -Mi señor Hebí -Señalo a Terashima quien soltó educadamente sus palillos y asintió – Este es nuestro general mayor, por decirlo de cierta manera es nuestro más leal y confiable amigo, espero que usted como yo no pierda oportunidad de pedirle lo que fuera. – Terashima se levantó, así como cuatro hombres que le siguieron en una reverencia marcada, señalando que aquellos hombres trabajaban para él. – Todos nuestros demás camaradas son Tenientes los cuales están a cargo de las zonas principales de nuestro territorio. – Acto seguido los hombres restantes se levantaron imitando a los primeros para luego levantar nuevamente sus copas y beber.

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