Japón Monogatari

Descubran la historia de la guerra entre Clanes legendarios, guerreros unicos en medio de una tierra de criaturas mitologicas


    Ayami || ID

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    Ayami
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    Ayami || ID

    Mensaje  Ayami el Jue Mayo 26, 2016 7:14 pm

    Yura Ayami
    35 / ronin /Heterosexual / Julchen beilschmidt - Hetalia
    DESCRIPCIÓN FÍSICA
    En los últimos nueve años que ha estado desaparecida del ojo social no ha cambiado casi nada; sigue siendo la misma mujer menudita de estatura promedio (1.59) y manos delgadas. El cuerpo olvido por completo los embarazos pues no quedaron residuos de que en el pequeño cuerpo hubo vida, de por sí debido a su constante entrenamiento el metabolismo se adaptó a quemar las calorías y en convertir en músculo todo lo demás; aún lejos del campo de batalla ha seguido haciendo lo propio para no perder la costumbre.

    Sufre un grado de albinismo haciéndole falta melanina en el cabello por lo cual desde nacimiento lo ha tenido blanco, sin embargo en los últimos años ha empezado a oscurecer y tornarse un poco opaco. Durante gran parte de su juventud y parte de su vida de casada llevó el cabello corto hasta la altura de la barbilla no obstante cuando es obligada abandonar Japón en contra de su voluntad deja crecer éste. Actualmente el cabello llega a la altura de la cintura cortando el flequillo únicamente para que no le estorbe en la visión. Parte de ese grado de albinismo siempre ha tenido los ojos de un peculiar tono marrón que por reflejo de luz puede verse más oscuro o claro al punto de parecer rojo como el de un conejo. Piel pálida, lampiña. Tiene todos sus dientes a excepción de dos muelas que perdió en combate. El cuerpo lo tiene curtido en cicatrices sin contar el tatuaje en su espalda baja que reza los caracteres de su apellido.
    DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA
    Sigue siendo impulsiva, sigue siendo violenta -más violenta que antes-. Gracias a la vida que le obligaron a vivir tuvo que cursar episodios que a cualquiera hubieran dejado traumatizados, pero Ayami al ser hija de una noble casa samurái aprendió a lidiar con todo eso, inclusive después de abandonar el honorable camino del samurái y tirar su orgullo por la borda, las enseñanzas del bloqueo del sufrimiento siguen siendo bastante útil. Mujer de convicción fuerte, ha sido su terquedad la que la ha mantenido con vida; el amor a sus hijos y el sueño de tener una vida tranquila comiendo dulces. Ayami sigue siendo la misma, con más heridas en el cuerpo y la mente, pero sigue siendo la misma idiota que sonreirá amablemente para agradecer por la comida. La misma que no dudara en ser la primera en saltar a la batalla por una causa que ella crea noble y justa.

    Lo único que ha cambiado en ella son sus prioridades, cuando era joven lo más importante era el clan de los lobos, pero tras traiciones por parte de dicho clan y el hombre que creía amar decidió que vería sólo por ella y sus hijos, aquellos que habían nacido de sus entrañas. Traicionada tres veces por diferentes hombres, lastimada por innumerables de ellos, tuvo razones suficientes para repudiar a los caballeros sin embargo, la palabra "repudio" no existe en su vocabulario, no en el corazón amable de una fría guerrera.  

    Ayami siempre ha sido la clase de guerrero que puede perder la batalla, una tras otra, pero puedes estar seguro que tras cada batalla ella aprende. Aprende. Aprende. Y cuando menos te lo esperas, habrá descubierto tu debilidad y es entonces cuando debes de encomendarte en lo que creas. No provoques a la perra si no estás dispuesto a soportar su hocico abriéndote el cuello. Esta perra no ladra, no muerde, esta perra desgarra a matar. No toques lo que es de Ayami. No lastimes lo que es de Ayami.

    Su honor como samurái está por piso. Su orgullo también. Pero su ego, una leyenda le precede, y ella está totalmente consciente de ello. Ama con la misma pasión que ama una mujer, pero puede golpear igual de duro que un hombre.

    Tened cuidado que desde el yami han soltado a la mascota de Izanagi.
    GUSTOS
    -Sus hijos, sus tres hijos, piensa en ellos todo el tiempo. Siempre ha pensado que ellos representan lo más bello que jamás habrá en si misma. Es la mejor parte de ella y reza por ellos, por su bienestar y salud cada vez que tiene oportunidad.
    -Los dulces siguen siendo su perdición, no ha estado en Japón por más de 8 años, así que ha tenido la oportunidad de atiborrarse de los dulces más extraños -a su punto de vista- que ha encontrado a cada lugar en el que ha estado.
    -También se ha vuelto una ferviente fan de un alcohol occidental llamado "Cerveza", al parecer viene de los países bávaros o algo por el estilo, sólo sabe que se embriaga más fácil que con el sake japones.
    -La lectura, ha aprendido a hablar de forma bastante fluida el inglés y encontró un amor puro/sincero al conocimiento. No quiere decir que sus lecturas sean complejas pero le causa curiosidad el proceso de la "traducción" como sus ojos leen en una tipografía extraña y su cabeza la convierte en japones.
    -Los hombres occidentales, su perdición desde el principio de su vida fue sencilla: los hombres occidentales. Bien pudo haberse casado con un nipón como cualquier otro, pero ella se fue a lo difícil, a lo prohibido. De entre todos los hombres los ingleses tienen algo que provocan cosas inexplicables en ella. Al fin mujer con fetiche, aunque este gusto lo inició una persona en particular.
    -Desde que estuvo casada con un artista comenzó a sentir atracción hacia el arte, al recorrer varios países pudo notar que el arte no sólo es una forma de expresarse o cuestión de inspiración, sino es la representación de la cultura y el momento histórico, llega a la conclusión de que se puede aprender lo mismo leyendo un buen libro que viendo una buena pieza de arte.
    -Las peleas, nació peleando y morirá peleando. No hay más que decir.
    -Las kanzashis, esa obsesión sigue tan fuerte como desde la primera vez que vio a su madre portando uno de esos artilugios en la cabeza. Su colección a aumentado a camafeos y otras piezas de bisutería que ha encontrado en su viaje, pero las kanzashis siguen siendo su mayor debilidad, sin contar los kimonos.
    DISGUSTOS
    Sigue siendo una mujer perezosa que odia, detesta, no tolera la limpieza del hogar. No debemos confundirnos. Es limpia, se baña, siempre está perfectamente aliñada pero el que ella haga quehacer en el hogar es totalmente improbable, no sabe hacer comida, ni tender futón, ni mucho menos sacudir estatuillas. A ella le gusta entrenar, soltar golpes, destazar enemigos y comer. Todo lo demás es innecesario.

    El olor de cigarro, no lo tolera, le da nauseas.

    Que la traten como princesa, ella es una mujer no una idiota. Al mismo modo, se podría decir que estar en una posición "masculina" le ha provocado desarrollar cierta consciencia de igualdad. Odia que alguien menosprecie a una mujer. Así que no es recomendable llamarla: "Muñeca, reina, preciosa" o cualquiera de esos apelativos si quieres conservar todos tus dedos. Para Ayami una mujer puede hacer todo lo que hace hombre porque ella lo hace.
    HISTORIA
    Todos conocen la historia de Yura Ayami: Pertenece a una familia de samuráis. Su hermano mayor se revela y huye, el padre entra en depresión y después se vuelve loco. Obliga a su hija a volverse un "hijo" y en tomar el lugar dentro del clan como miembro. La madre muere de tristeza y a los meses su padre, ya deschabetado desaparece, dejándole todo el paquete a Ayami. Así que básicamente, tiene la misma triste historia que muchos han vivido gracias a los padres. Ella juró que no sería así con sus hijos cuando se casará. Y pensó, realmente, que esa familia la haría a lado de Matsumoto Takemi, el prometido que el clan -que se hizo cargo de ella- le impone, que si bien no amaba, se conformaba porque Takemi era amable. Todo era color de rosa pero Takemi muere. Ayami queda sola, otra vez.

    Pasan los años, se vuelve una adolescente fuerte y un guerrero necesario para la causa del clan cuando es golpeada de forma brutal por el amor. Error garrafal. El que se enamora primero pierde. Andrew Hall es el nombre de ese primer gran amor, que hasta cierto punto creyó que era correspondido pero que nunca llegó a concretarse como tal. El joven británico llegó una mañana comiendo dangos y se fue dos años después sin decir una sola palabra más, una parte de la inocencia y la alegría de la nipona se fue con ese hombre, se esfumó para no volver. Dejando en Ayami una huella que jamás permitiría que lo olvidará. Una pequeña huella que decidió esconder del mundo. Bien pudo haberse desecho de eso, pero... representaba el amor puro, sincero y profundo que sentía por el inglés.

    La mujer no tardó mucho en encontrar el amor, y no cualquiera, uno violento, obsesivo, enfermizo, atroz. De esos amores que no se deben tener pero que se tienen por rabia, por ira, por placer. Un amor que era demostrado por medio de mordidas y marcas que no podían sanar porque todas las noches eran repasadas para no hacer olvidar al otro que se pertenecían. Que eran tangibles. Que eran la propiedad del otro. Un amor construido desde la desconfianza y el engaño. Un amor que menguó ante la traición y la ambición. Bien pudieron haber seguido por años, después de todo, de toda esa melcocha nacieron dos pequeños que se volvieron en la luz de la tempestad que eran Jamal y Ayami. Kamil y Hayato, los gemelos que a Ayami le hubiera encantado conocer pero que se vio obligada a abandonar cuando los fantasmas del pasado de su familia y los furiosos enemigos de su marido encontraron la existencia de Ayami como una debilidad a la cual podían exprimir para sacar ventaja. Ella no lo permitió.

    Jamás permitiría que tocaran a Kamil, a Hayato, a su pequeño secreto. Jamás permitiría que alguien tan despreciable como Perro manchara lo único puro y bueno que había en ello. Jamás permitiría que sus hijos sufrieran los mismos abusos, maltratos y torturas que ella había experimentado durante años por estar en la condición de guerrero indomable, indestructible. Ciertamente, su vida era un asco, pero aún servía para algo:


    Para matar.


    Después de la última gran pelea con su esposo, ella efectivamente había huido, y fue acorralada por Zorros en Okinawa donde comprendió que si ella caía seguirían después el clan de su marido y por último sus hijos. Ella mejor que nadie sabía de primera mano lo que los zorros hacían con los niños. Sus niños debían vivir una vida feliz. Aunque ella no estuviera ahí, ellos merecían algo mejor: Kotetsu estaba a salvo en una Okiya, tenía una vida cómoda y honorable por delante, confiaba en las personas que estaban a cargo de aquella casa de geishas, le hubiera fascinado que Kotetsu llegara con su padre pero Ayami estaba segura que Andrew tenía su vida muy bien hecha, un hijo bastardo no estaría dentro de la ecuación. Kamil y Hayato estaban totalmente seguros detrás de los poderosos muros de los Yakuza, Jamal podría ser de todo pero ella era consciente de lo mucho que el hombre amaba a sus hijos. No había nada de que preocuparse. Y con ese salto de fe, se dejó atrapar.

    Como predijo, los propósitos de Perro D´Antuan sólo se basaban en rencor y deseo. Ver en ella a la mujer que lo había amado y que le había sido arrebatada. Pero Ayami no era aquella mujer, Ayami era una Perra que esperó con paciencia, soportando la humillación y el dolor, hasta que D´Antuan tuvo la guardia baja y...

    Abrirle la garganta no fue problema. Huir no fue problema. Vencer el choque cultural no fue problema. El problema fue el desgarrador dolor de no poder volver a lado de Kotetsu, de Kamil, de Hayato, de Vito, de su hogar... el problema fue que dolió mucho y que comprendió, que estar lejos de ellos era lo mejor. Había extinguido la epidemia sin preveer que la semilla del odio jamás logra ser exterminada por completo.

    Los últimos 8 o 9 años ha viajado por toda Asia, también viajo a Londres y regresó a la India donde por meros azares del destino se reencontró con Andrew Hall, su primer amor y padre de su primer hijo. En una primera instancia la pareja tuvo muchos conflictos pero lograron convivir en la misma ciudad avanzando al punto en que Ayami ayudó al Dr. Hall a moverse para defender su vida. Entrenamiento con arma larga, corta y arco con flecha. Actitudes básicas pero que en un campo de batalla japones serviría lo suficiente como para mantenerse con vida.

    Todo pudo haber pintado perfectamente, haberse quedado en Calcuta, India y vivir una vida de paz se vio al alcance de Ayami, sin embargo, las noticias de que el hijo de aquel pirata asesinado por su hoja corría tras sus crías la hizo abandonar esa comodidad, y movilizarse de forma rápida.

    Los perros agitaron la jaula donde la perra dormía, ahora es tiempo que se resignen y reciban las consecuencias.


    Nadie toca lo que es de Ayami. Nadie daña lo que es de Ayami.


    Ahora Ayami, quizás podrá cortar de raíz, y de una vez por todas, el mal que aqueja su descendencia.

    ANEXO
    Sigue entrenando aunque hace más de cinco años que no tiene una pelea 100% física como las que tenía de antaño.
    -Ella cree que nadie sabe sobre Kotetsu.
    -No se ha comunicado en esos largos 8 años con nadie de Japón, ni por mensajería ni mucho menos.
    -Ha aprendido a hablar de forma fluida inglés, cantones e italiano.
    -Si lo preguntan, no, no ha tenido amantes por ahí.
    -La verdadera razón por la cual no entra en batalla, aún pudiendo librar combates, es porque tiene una herida vieja en su mano, en el área de ligamentos. Esta le imposibilita la movilidad después de un tiempo determinado. A veces la aquejan dolores muy fuertes.
    -Cuando pasa lo antes aludido, acude al opio que le asiste a pasar el mal rato.
    -Su sueño es vivir en una bonita casa a las afueras de Kasai. Ver crecer a sus hijos y no tener ningún tipo de perturbación, sentirse amada y protegida. Dejar de una vez por todas sus armas.
    -Ha decidido volver a Japón para partirle el culo al hijo de Perro. En Calcuta se enteró que el maldito va tras sus hijos y todo aquello que representa el legado que ella dejó.
    -Desconoce lo que ha pasado en los últimos 8 años.
    -Ha tenido varios estudiantes a lo largo de su vida, pero sólo uno ha sido peculiarmente su favorito. Se podría decir que es en el único en que confiaría plenamente su vida: Sakurai Hayato. En algún momento de su vida se sintió feliz de que su hijo se llamará igual que su estudiante, pues quizás Sakurai Hayato no era fuerte pero si perseverante. Además de que es el único que casi completa el estilo secreto de doble katana de la familia Yura.

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    Arick Kurokami
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    Re: Ayami || ID

    Mensaje  Arick Kurokami el Lun Jun 06, 2016 12:52 pm

    Bienvenida de nuevo Wink


    ACEPTADA


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